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Summary:

Capitulo 1: Tacto.
Argenti y Boothill pasan la primera noche juntos en el Hotel Fantasía de Colonipenal, gracias a nuestro estimado Trazacaminos.

Capitulo 2: Vista.
El primer encuentro de Argenti, un viajero, y Boothill, el revisor de boletos en la estación del tren.

[2/5]

Notes:

¡Hola!

Desde hace un tiempo he tenido las ganas de escribir una historia en el universo de Honkai: Star Rail. Pero entre una cosa y otra, he podido hasta hoy. Disculpen si hay un error.

Un trabajo de 5 capitulos explorando cada uno de los sentidos, comenzando con el tacto y dejando algunas claves para futuras historias.

ArgenHill o Guns n Roses es una de mis parejas favs, así que probablemente habrá más de ellos 🌹

Chapter 1: Touch

Chapter Text

Boothill descansaba en la enorme cama de la habitación que ahora compartían, de un modo tan tranquilo que, en sus pensamientos más blasfemos, creia la misma Idrila sentiría envidia de su paz. 

Recargaba algunos de sus componentes electrónicos en una mesa de la habitación, y ya había trazado con esfuerzo un plan con alrededor de 16 variantes solo "por si acaso"; después de tanto insistir es que había puesto el núcleo principal de su cuerpo robótico en una especie de caja, y le permitió "descansar" como una persona normal. 

"Por Idrila... ¿Que podría llevar a alguien a tomar una decisión así?"

Sus ojos verdes se mantenían fijos en la figura que descansaba en aquella enorme cama, patrocinada por aquel Trazacaminos, su amistad invaluable. Ya le escribiría para darle las gracias. Su armadura inmaculada reposaba en un costado de la habitación, brillante bajo la luz de la luna que se colaba por la ventana. Su lanza, tan roja como la sangre, y brillante como las estrellas del cosmos, estaba preparada para todo. Sin embargo, este momento de paz era invaluable... Y hermoso. 

Con cuidado de no despertar a su enérgico acompañante, se recostó a su lado. No hubo ningún movimiento de parte del Vigilante, ¿Tan baja estaba su guardia, que no tuvo una reacción ante su cercanía? Interesante, por decir lo menos. Argenti consideraba a Boothill un misterio, lleno de intrigas pero seguro de que ocultaba cosas hermosas en ese humor tan particular, y sobretodo, bajo todas esas conexiones de cables. 

Le daba curiosidad, también. 

Con mucho cuidado de no "reactivarlo", Argenti poso una de sus callosas manos sobre el brazo metálico. Estaba frío, y al mismo tiempo bastante duro. Por supuesto, tenia que ser algo resistente para el estilo de vida que llevaba. 

¿En otra vida, tal vez le gustaría ser un Caballero de la Belleza? 

Le haría esa pregunta cuando despertara de su recarga. A pesar del poco tiempo, se había convertido en alguien con un valor invaluable, a quien quería bendecir con la gracia de la Belleza. 

Aquellos ojos verdes curiosos por su acompañante subieron desde los dedos de la mano, lentamente por el resto de su cuerpo hasta detenerse en su rostro. 

La piel nivea, de aspecto terso contra todo pronóstico, le parecía, en pocas palabras algo...

 

- Hermoso

 

Sin querer, la palabra salió en voz alta, y sintió por primera vez en mucho tiempo, un poco de vergüenza. Argenti era el tipo de persona que nunca ocultaba lo que sentía, o lo que querría decir. Siempre encontrando las palabras adecuadas. Sin embargo, en este momento, había salido casi por reflejo. Cómo si el canal que unía su cerebro con su boca se hubiera desbloqueado y sin filtro alguno, dijera lo que ya había pensado, en más de una ocasión. 

Respiró profundamente, y llevo la mano hasta el rostro de Boothill, deteniéndose a solo centímetros; sus ojos estudiaban a detalle cada milímetro de piel, deteniéndose en la forma de sus labios, finos y al mismo tiempo con una textura única... Solo podía preguntarse..

 ¿Sería tan suaves como parecían? 

 


 

El sonido de "carga completa" le hizo abrir los ojos con lentitud. Aunque estaba completamente regenerado, el sistema aún demoraba unos segundos en alcanzar el nivel óptimo de rendimiento. Era divertido, en ocasiones, volver a sentir que era un humano común y corriente. 

 

Las luces de la habitación estaban apagadas, y tardo solo 0.3 segundos en poder ver con total claridad gracias a la activación de sus componentes electrónicos. Sintió de pronto un peso inusual en la zona de su abdomen, y al bajar la mirada, lo observo. 

 

- Pero que frijoles...

 

De haber podido hacerlo de forma natural, seguramente se habría ruborizado. Argenti estaba acostado encima de él, con aquel cabello rojo ocupando todo el espacio en la cama que su cuerpo no podía. Era un tipo grande, que quizás por su "profesión" no se veía tan intimidante, pero los atributos los tenía. 

 

Estuvo a punto de despertarlo mandándole a volar contra la enorme ventana de la habitación que compartían gracias al Trazacaminos, sin embargo, sus manos no respondieron de esa forma. 

 

Activación del sistema: completada. 

 

La voz de la doctora carnicera fue un ruido estridente que arruinó parcialmente la atmósfera que su cerebro había construido. Sin embargo, no se movió. 

 

Respiró profundamente, y una de sus manos fue hacia el cabello del caballero que descansaba plácidamente sobre su cuerpo. Era largo, de un rojo muy brillante, como la lanza "que imparte justicia y belleza por igual" que siempre portaba. Sus ojos estudiaban cada uno de los signos que Argenti dejaba entrever.

 

Estaba seguro, en confianza, y era lo único que importaba porque, sino, ¿Por que tendría la guardia tan baja? Era la única respuesta. 

 

La respiración era calmada, y los latidos de su corazón acompasados. Estaba sano, y según los estudios preliminares que había hecho hacia solo cinco segundos, tendría una larga vida por delante. 

 

Con calma y paciencia, dos rasgos tan extraños en el, hizo acopio de toda su fuerza para bajar lentamente el torso, sin despertarlo. El análisis de temperatura indicaba un frío particular, tal vez por el tiempo prolongado sobre sus partes mecánicas. No pudo evitar una sonrisa.

 

-Oi, ¿Desde hace cuánto estás ahí?

 

Los susurros no despertaron al caballero de la belleza, y solo hicieron que de forma automática, pegará más su cuerpo hacia él. Alzó ambos brazos, mientras Argenti sujetaba su torso, y luego de presionar algunos botones, sintio como todos los componentes comenzaban a calentarse. 

 

Argenti había movido algo en él, aunque lo negaba y estaba dos cientos por ciento seguro de que nunca admitiría en voz alta. Sin embargo, no podría mentirse a si mismo... Sabía que nunca le daría el calor de un cuerpo humano, no podía hacerlo. Pero tal vez, solo tal vez, podría igualar algunas sensaciones. 

 

Metió su brazo bajo el cuello del caballero, y lo extendió hacia su torso, acunando al pelirrojo sobre si mismo. Por un momento fugaz, casi imperceptible, apretó los labios; y no supo si era la familiaridad que habia crecido entre ambos, o algo más pero por su mente solo paso una frase.

 

"Quiero tocarte."