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Summary:

¿Te imaginas estar atrapado durante años en una dimensión que no conoces?

Bueno, realmente eso no era lo malo.

Sasha Waybright nunca imagino que a una corta edad tendría que comandar una rebelión para salvar a su mejor amiga de las garras del Rey y de un monstruo.

Después de que Anne desapareciera en el portal y no hubiera señales de ella, Sasha tuvo que tomar las riendas de la rebelión, entrenando duramente para mantener a salvo a su ejército y a los inocentes habitantes que se les unieron.

Sin embargo, en una emboscada tuvo que sacrificar su "libertad" para que sus amigos pudieran irse libre.

Nunca imaginó que al ser capturada viviría el infierno en vida.

Chapter 1: Capítulo 1

Chapter Text

Las gotas de lluvia era lo único que escuchaba en aquella celda.

 

Había perdido la noción del tiempo, ni siquiera sabía si era día o noche pues siempre estaba oscuro... La lluvia era lo único que podía escuchar.

 

Había perdido la batalla, por más que intentó jamás saldría de esa celda sin ayuda de alguien. Se sentía débil, pues el alimento escaseaba, sus manos se mantenían atadas y eso dolía...

 

¿Quién diría que a sus 15 años tendría que pasar por algo así? Recuerda con nostalgia como soñaba con crecer junto a sus amigas, ir a la universidad. Con la fortaleza de manipular podría haber llegado a la alcaldía, conocer a un chico... O una chica, y poder tener todo lo que quisiera... o al menos eso soñaba su yo de 13 años.

 

Pero nada de eso estaba pasando. 

 

Se encontraba atrapada en un mundo de anfibios, en medio de una guerra y con sus dos mejores amigas lejos de ella. Había pasado ya dos años desde que Anne despareció en el portal, ni siquiera sabía si podía regresar a casa o al menos... Si seguía viva.

 

Bueno, sus esperanzas seguían, Anne era una chica fuerte y después de verla convertirse... En lo que sea que haya sido le hace pensar que la tailandesa seguía con vida, y solo estaba buscando la manera de regresar y salvarlas.

 

En cambio, con Marcy era otro tema. Durante la rebelión pensó que la taiwanesa era una clase de prisionera, que Andrias seguramente la manipulaba para estar de su lado y así poder traicionarlas.

 

Claro, eso no importaba, su plan de rescaté seguía de pié aún si Marcy la llegaría a traicionar. Solo quería que su pequeña amiga estuviera bien. Había planeado meticulosamente todo para su rescate, pero fue hasta hace una semana que pudo saber toda la verdad.

 

Aún recuerda aquella emboscada, como el pequeño pueblo los habían traicionado por la "protección" del rey. El terror que había invadido a sus soldados, el miedo que recorrió su cuerpo al ver a Grime rodeado por aquellos robots, amenazando con quitarle la vida.

 

Cerró los ojos con furia, si tan solo tuviera los mismos poderes que Anne... Nada de eso hubiera pasado.

 

Pero la condición fue esa... Dejaría libre a su ejército siempre y cuando se entregará como prisionera, y aún que Grime y su equipo le gritaron que no...

 

Bueno...

 

Ahora estaba ahí.

 

Se recostó en el frío suelo, sintiendo la humedad, pero ya no le importaba, solo quería descansar.

 

Sin embargo, un escalofrío recorrió todo su cuerpo al escuchar la puerta metálica abrirse. Cerró los ojos con fuerza, pues la luz del día de filtró en la celda, lastimando sus cansados ​​ojos.

 

—¡Buenos días, novia!

 

Aquella voz distorsionada hacian que su estómago se revolviera. Hubiera deseado que Marcy fuera una prisionera, hubiera deseado tanto eso, pero tanta fuerza su sorpresa cuando se enteró que Marcy, su pequeña Marcy, había sido poseída por una mente colmena. Cuando se enteró, no pudo evitar llorar de la desesperación. Estaba realmente sola...

 

Odiaba estar sola.

 

Escuchaba como la voz parloteaba felizmente, o al menos eso pensaba por el tono de voz. Pero ese día no estaba de humor, no quería escuchar una vez más el plan malvado que tenía para destruir su mundo, solo quería que Marcy se quitará ese absurdo casco y la abrazará...

 

¿Era tanto pedir?

 

—¿Escuchaste lo que dije? Elizabeth.

 

Llamarla por su segundo nombre era una costumbre que agarraron para expresar su enojo. 

 

—No.— Contestó sin importancia, no le importaba quedarse sin comer nuevamente. Lo único que quería era acabar con ese infierno.

 

—Ouh... Sashy.— Murmuraron, con un tono de voz que Marcy solía usar cuando Sasha no le prestaba atención, logrando que el corazón de la rubia doliera.— A veces dudo mucho que fueras amiga de Marcy, ni siquiera se si la conocías como ella te conoce.

 

La rubia solo aguantó la respiración, esa maldita cosa sabía bien donde le dolía y no desaprovechaba cada oportunidad que tenía para hacerla sentir mal.

 

—Bueno, no importa.— Sonrieron, tomando con fuerza el rostro pálido.— Te tengo buenas noticias~.

 

—¿Al fin me matarás?

 

—Y la diversión donde quedaría?— Preguntaron, peinando el cabello largo y rubio.— Si te matara ahora, no disfrutaría el sufrimiento de la Boonchuy. Es más divertido verla desesperada por encontrarte y de alguna forma entrar al castillo.

 

—¿Qu-Qué?

 

—Como escuchaste, primor.— Sonrieron.— Tu querida amiga está nuevamente en Amphibia.

 

Una pizca de esperanza creció en su pecho, si Anne había regresado eso le aseguraba una victoria. Seguramente ya estaría planeando todo, pero claro, tenían que tener un ejército más grande...

 

Solo esperaba que Grime pudiera conseguir a los sapos para esa guerra...

 

—Pareces animada.— Murmuraron, estudiando cada rasgo de felicidad que la rubia tenía.— Y me encanta arruinar esa felicidad.

 

Su rostro nuevamente cambio, no le gustaba cuando esas palabras eran pronunciadas. Siempre había una clase de tortura, desde dejarla sin comer o sin hidratarse hasta tenerla días sin dormir. Claro, prefería los castigos, se sentía feliz cuando solo la golpeaba con aquellos brazos metálicos o le daba las instrucciones de tortura a los robots...

 

Prefería eso, pues la falta de sueño empezaba a hacerle efecto.

 

—Anne es fuerte, pero débil cuando se trata de sus amigas. No durará mucho tiempo cuando se de cuenta que su querida amiga amiga Marcy es quien comanda la conquistar.— Empezó a explicar, aún si soltar su rostro.— Espero ver cómo su corazón se rompe ¿Ver a su amor destruir el mundo que ama? Eso es un golpe duro.

 

—¡Te equivocas! ¡Anne se dará cuenta que no eres Marcy! 

 

—Puede que Anne no sea tan bruta como lo ha demostrado, pero su corazón se ahora añicos al saber que su mejor amiga embarazó al amor de su vida.

 

Aquellas palabras fueron como un valde de agua fría para Sasha. Su respiración paro en seco y sus ojos se abrieron con horror...

 

No, no podía estar hablando en serio.

 

—Teníamos pensado esperar a la edad de maduración para hacerlo, pero viendo las circunstancias, tuvimos que adelantar el plan.

 

-¡No! ¡No!— Gritó la rubia, alejándose del agarre de su rostro.

 

—Oh, claro que lo harás. Eres una candidata perfecta para procrear un... Bebé. Con nuestra inteligencia, la inteligencia de Marcy y tu fuerza, claro qué nuestro bebé tendría buenos genes.

 

—¡Deja de decir estúpideces! ¡No lo haré! ¡Jamás lo haré!

 

La sonrisa retorcida del núcleo no hizo más que intensificarse mientras observaba la desesperación de Sasha. La rubia temblaba, sus manos atadas luchando inútilmente contra las restricciones. El aire en la celda se volvió más pesado, cargado de su propio miedo y rabia. 

 

—Oh, querida Sasha, no es como si tuvieras elección —Continuó la mente colmena con un tono burlón, inclinándose para mirarla de cerca.— Te dije que eras perfecta, y no me gusta desperdiciar oportunidades.

 

—¡Esto es una aberración! —gritó Sasha, su voz quebrándose mientras el horror se apoderaba de ella—. ¡Déjala ir! ¡Déjanos en paz! ¡No quiero hacer eso!

 

El núcleo se enderezó, dejando escapar una risa que parecía resonar en las paredes de la celda. 

 

—¿"Déjala ir"? Oh, Sasha, parece que aún no entiendes. Marcy eligió esto. Tal vez no de la forma que tú comprendes, pero elige el conocimiento, la perfección. Ella pudo ser parte de algo mucho más grande que ella misma. Ella te eligió a ti porque te ama .

¿Amarla? No... Marcy ama a Anne y viceversa. Lo ha notado desde siempre pues sus miradas lo decían todo... Pero... ¿Y si realmente Marcy la amaba?

Sasha sacudió la cabeza con fuerza, lágrimas resbalando por sus mejillas. No podía creer lo que escuchaba, no podía aceptar que Marcy, su pequeña amiga brillante y soñadora, pudiera haber sido absorbida tan completamente por aquella cosa. 

 

—Ella nunca haría algo así… no a mí, no a Anne… —murmuró, como si decirlo en voz alta pudiera hacer la idea menos real.

 

— ¿Estás seguro? —respondió el núcleo, inclinándose una vez más hacia ella, su voz baja, casi susurrante—. Porque, si te soy honesto, creo que parte de ella está disfrutando esto. Después de todo, no habría sido posible sin su consentimiento .

 

Las palabras atravesaron a Sasha como cuchillos. Sabía que no era verdad. Sabía que Marcy jamás habría permitido algo así, pero el núcleo estaba jugando con su mente, y lo estaba logrando. 

 

—No importa lo que digas —gruñó finalmente Sasha, su voz llenándose de una furia renovada—. Anne viene. Y cuando lo haga, te arrancará de Marcy y destruirá todo lo que eres. 

 

El núcleo ladeó la cabeza, como si evaluara sus palabras, antes de sonreír una vez más. 

 

—Tálvez. Pero para cuando eso suceda, ya será demasiado tarde. Dejaré que medites, descanses un poco y te hidrantes bien, pues la mejor manera de hacer un bebé es de la forma tradicional. Mamá~.

 

Y con eso, se dio la vuelta y salió de la celda, dejando a Sasha sola con sus pensamientos, sus miedos, y el eco de las palabras que acababa de escuchar. Su mente corría a mil por hora, intentando procesar todo mientras la lluvia continuaba cayendo afuera, llenando el silencio con su monotono golpeteo.

 

Se abrazó a sí misma, buscando consuelo en el suelo frío y húmedo. Tenía que escapar. No solo por ella, sino por Anne, por Marcy, y por ese mundo que todavía podría salvar.  

 

Chapter 2

Summary:

Sasha es vencida por su cansancio y el horror inciar.

Mientras tanto, Anne busca una manera de rescatar a sus dos mejores amigas y para ello consulta con todos para ganar la guerra.

Notes:

OJO

La narración será algo explícita, pero recuerden que solo tienen 15 años. Esto es solo un fanfic, nada de esto es apoyado.

Chapter Text

El cansancio de había vuelto más irritable.

Dormir ya no era seguro, pues el miedo y el pensamiento de que Darcy apareciera en el lugar y abusara de ella, rondaba por su mente.

Pero claro, no iba a resistir por mucho tiempo. Poco faltaba para que su cuerpo accediera al cansancio y al agotamiento. Llevaba días sin dormir, tal vez 4, pues no estaba del todo segura. 

—Mierda...— murmuró, tratando de abrir sus ojos, pero la pesadez era demasiada y el placer que llevo cerrarlos fue demasiado.

Tal vez un rato no hará daño, además, seguía consciente de lo que hacía y el dolor en sus muñecas por estar atada. Pensó un poco, tratando de distraerse y no caer dormida. Pensó en sus padres... Oh... Sus padres.

 

¿Estarán preocupados por ella? ¿La buscarán? No lo sabía, desde el divorcio jamás se volvieron a dirigir la palabra y seguramente pensarían que hizo un berrinche y se estaba ocultando en la casa del otro... Vaya, jamás se imaginó en esa situación, pero extrañaba a sus padres.

Extrañaba los raros juegos que su padre hacia cada vez que lo visitaba. Realmente se esforzaba en ser un buen padre, pero había ocasiones en las que se veía más como un amigo. Pero agradecía mucho tenerlo en su vida, aún si era raro, él le había ayudado en muchas cosas... En especial en el órgano con el cual nació.

Extrañaba a su madre, aquellos abrazos que le daban para molestarla. Su desafinado canto que siempre escuchaba en la mañana... El olor a galletas que siempre hacia para consentirla... Extrañaba tanto hablar con ella sobre chicos y chicas y siempre terminar con un "Lo que tú quieras está bien, siempre y cuando te cuides"... 

 

Mierda, extrañaba tanto su hogar.

 

Las lágrimas empezaron a brotar y el llanto se hizo presente. Quería que sus padres estuvieran ahí para decirle que todo iba a estar bien... Que nada malo iba a pasar.

 

Pero todo lo malo estaba pasando... No sabía cómo ayudar a Anne para acabar con la guerra. No sabía si Grime estaba bien y seguro, o si sus amigos estaban a salvo...

 

Mierda, ni siquiera sabía si Marcy seguía con ella...

 

Marcy... Su pequeña niña. Siempre la había defendido de los bravucones. Siempre la protegió de todo y aún que eso la metía en problemas... Su sonrisa valía la pena. Jamás lo quiso admitir, incluso su madre le hacía burla con ello... Pero estaba enamorada de Marcy Wu... O al menos eso creía. Su corazón se aceleraba cada vez que la veía sonreír, cada vez que le daba un abrazo solo porque si o la regañaba por ser tan imprudente en meterse en peleas...

Estaba enamorada de Marcy... Pero Marcy estaba enamorada de Anne. Lo sabía, se veía de cerca por la forma en que se miraban... Por lo unidas que eran. Tal vez su actitud era como era... Tal vez solo quería ignorarla para poder eliminar algún sentimiento...

Vaya, era una pésima amiga... 

Y ahora estaba sola.

Su llanto había parado, pues la oscuridad se había hecho presente. No sentía sus piernas y le costaba entender sus pensamientos...

No... Se había quedado dormida.

Batalló un poco, pero la voz chillona de Marcy la hizo despertar.

 

—¡Sashy!— Exclamó la bajita.— ¡Que bueno que despiertas! ¡¿Estás bien?! 

 

—Ma-Marcy...— Murmuró Sasha, viendo el rostro de su amiga sin poder creerlo.

 

Alzó la mirada, escaneando cada parte de la habitación en donde estaban. Al parecer, seguían en la celda pero Marcy ya no apreciaba estar bajo el control de la colmena, de hecho la taiwanesa solo vestía con la armadura negra que el core le había puesto. Sintió como le quitaban las esposas, fue un alivio para ella pues empezaba a creer que perdería sus manos gracias a la presión que tenía.

 

—¡Me alegra que estés bien!— Exclamó Marcy, abrazando a la rubia.— ¡Lo siento mucho!

 

—Marcy... Oh mar-mar...— Sasha se dejó llevar por el abrazo, había extrañado a su amiga y el calor que solo ella emanaba. Acarició su pelo, el cual ya estaba algo largo por los años que llevaban en el lugar.— Te extrañe...

Marcy se separó del abrazo y rápidamente junto sus labios en un tierno beso, sorprendiendo a la rubia por tal acto.

—Ma-Marcy...— murmuró Sasha una vez que se separó del beso.

 

—Oh... Perdón... Yo pensé que... Yo... Tú...

 

—En-Entonces... Era verdad...— No lo podía creer, en su vida jamás imagino que un monstruo le diría una verdad tan grande.— ¿Y... Anne?

 

—¿Anne?...— Murmuró.— Ella... Es solo mi mejor amiga...

 

—No pensé que... Yo te gustará.

 

—Bueno... Me gustas...— Sonrió, tomando su rostro nuevo.— Me gustas, demasiado.

 

La felicidad se apoderó de su cuerpo y abrazo a la mayor, quien no dudo en correspondiente su abrazo. Estaba emocionada, tener a Marcy entre sus brazos y saber que está a bien solo la motivaron a seguir adelante en su vida.

 

—Debemos salir de aquí.— Murmuró sasha.— Debemos de irnos.

 

—No podemos.— Respondió Marcy.— Darcy... Aún si me pude liberar de su posesión, sigue allá afuera... Solo me encerraron contigo.

 

—Mierda... Si tan solo hubiera estado despierta...

 

—Esta bien Sashy... Ya pensaremos en algo... O esperamos a que Anne venga.

 

-Si...

 

Se quedaron quietas, abrazadas, el frío ya no existía en esa habitación pues los dos cuerpos emanaba el calor necesario. A Sasha no le importaba que Marcy se sentara a orcadas sobre ella y ocultara su rostro en el hueco de su cuello, de hecho, le gustaba estar así con ella, por lo que tomó su cintura para juntar más su cuerpo.

—Sashy...— Murmuró, pero este murmuro fue... Raro.— Oh, Sashy...

 

—¿Mar?... ¿Pasa algo?

 

—Te necesito...— Jadeó, alejándose un poco para poder ver los ojos de la rubia. 

 

Sasha trago pesado al ver el deseo en la mirada de la mayor y pronto se dio cuenta del error que había cometido, pues la bajita había comenzado a moverse su cadera, creando una fricción entre sus intimidades. Tratado de alejarla, pero no tenía la suficiente fuerza, estaba demasiado débil y no quería lastimar a la taiwanesa.

 

—Ma-Marcy... Detente...— Susurró Sasha, aguantando sus gemidos.

 

—Pero esto te gusta~. Estás tan dura, Sashy~.

 

No lo quería aceptar, pero estaba excitada. Podía sentir como su polla estaba dura como una roca. Cerró los ojos con fuerza, tratando de distraer su mente, pero cuando abrió los ojos Marcy ya estaba totalmente desnuda...

 

¿Acaso seguía soñando? Claro... Esto no podía ser real... Era un simple sueño.

 

El cuerpo de Marcy había cambiado, pues se había desarrollado a un cuerpo de su edad. Sus pechos habían crecido, no tanto, pero ya no eran pequeños... De hecho, eran perfectos. Su abdomen era plano, tal vez suave, pues no era un abdomen tonificado... Su cadera se había vuelto un poco ancha, dándole una silueta encantadora y las curvas que tenía le habían hecho perder el aire...

Pero su polla dolió cuando su mirada se centro en la intimidad de la chica. Estaba realmente excitada pues podía ver lo mojada que estaba...

 

Tal vez ver esos videos porno le había hecho daño a su mente.

—¿No me quieres? Sashy~.

 

Asintió lentamente, dándose cuenta que estaba desnuda y su polla ya estaba totalmente erecta. Marcy se acercó y se volvió a acomodar en la posición de antes, pero ahora se fue resbalando poco a poco en la dura polla de Sasha. 

 

Escuchó como soltaba pequeños quejidos llenos de placer, estaba 100% segura de que era la primera vez de Marcy (y claro, de ella también) por lo que dejó que se acostumbrara al tamaño... No era por presumir, pero tenía buenos genes. .

Paso un rato antes de que Marcy empezaba a montarla, gimiendo en voz alta lo mucho que le gustaba tenerla... Para Sasha era una sensación rara, en todos sus sueños húmedos jamás se había sentido tan real, el cuerpo de Marcy se sentía suave. ante su tacto, el sudor de sus cuerpos.se sintió tan real y el interior cálido solo le hizo pensar...

 

¿De verdad era un sueño?

 

—¡Sasha!— Gritó... Un grito distorsionado.

 

Y entonces de dio cuenta... Que no era un maldito sueño... Y no era Marcy...

 

La ilusión se rompió y sobre ella estaba Darcy, montando su polla frenéticamente. Trató de alejarse y gritar... Pero ya era demasiado tarde, pues los brazos metálicos le impidieron moverse... Las lágrimas empezaron a caer por su rostro, estaba siendo violada e inexplicablemente sentía que violaba el cuerpo de Marcy.

 

Mierda, estaba violando a Marcy.

 

Cerró los ojos, escuchando la risa distorsionada del core y sus palabras crueles de cómo estaba "disfrutando" ese momento... 

 

Oh Anne... ¿De verdad las rescataras?

 

[>>>>]

 

—Deberias descansar un poco.

 

La castaña suspiro con cansancio al escuchar las palabras de su pequeño amigo. Llevaba horas memorizando el mapa de Amphibia, tratando de alguna forma en llegar al castillo flotante sin poner en riesgo a sus amigos. Claro, ya tenían a Domino II, al igual que le pájaro que siempre acompañaba a Marcy en sus misiones... 

 

Pero sentía que algo más faltaba, ni siquiera sabía a qué se enfrentaban.

 

—Lo haré... Pero primero necesito saber quién está detrás de esto.

 

—Bueno, el rey es quien está.— Respondió el menor sin comprender del todo lo que era una guerra.

 

—No, Sprig... Hay alguien más, Andrias solo es su juguete pues si fuera por el ya me hubieran capturado... Hay alguien más, estoy segura.

 

—No estás del todo equivocada.— Se escuchó una tercera voz. Su mirada de dirigió al sapo mayor, quien traía consigo una carta.— Nuestro infiltrado ha hablado, parece que hay un tercer humano en ese castillo.

 

—¿Otro humano? ¿Quién podría ser?

 

—Se hace llamar "Darcy"...

 

—Darcy...— Murmuró Anne, tratando de averiguar de dónde conocía ese nombre. ¿Alguna película? ¿Serie? No lo sabía.— ¿Sabe algo de Sasha y Marcy?

 

—Parece ser que la teniente está encerrada en una celda, mientras que tu amiga sigue bajo revisión... 

 

Anne asintió, levantándose de su lugar. Llevaba más de una semana ahí y sentía que no había hecho mucho, tomo la capa que le perteneció a Sasha antes de entregarse como prisionera, tal vez con eso podría sentirse más confiada en dirigir la rebelión.

 

Salieron de la habitación y reunieron a todos aquellos que estaban de su lado. Ranas, sapos y tritones. Todos aquellos que estaban de su lado.

 

—Tenemos que atacar.— Hablo Anne, tomando su espada y mirando a todo su equipo.— No podemos quedarnos de brazos cruzados, este es su mundo, su hogar. No debemos dejar que Andrias se salga con la suya... ¡Todos ustedes tienen derecho a una vida normal! ¡Lejos de esta guerra! ¡Y para ello tenemos que luchar!

 

El grito de todos le dieron más ánimos de seguir. Aún si se sentía agotada... Al menos necesitaba un poco de apoyo para seguir.

 

—Aguarden chicas...— Susurró.— Iré por ustedes pronto...

Chapter 3

Summary:

La guerra ha terminado, pero el infierno sigue atormentando.

Chapter Text

Su cuerpo se sentía pesado. Ni siquiera recordaba como moverlo.

Después de su primera vez... Darcy la había obligado a mantener relaciones con el fin de crear vida, claro, siempre se negó pero era sometida por aquellos brazos metálicos.

Tanto fue su sufrimiento que el core se canso de su constante llanto, por lo que optó por un collar que le quitó toda movilidad. Su cuerpo ya no era suyo, sus acciones ya no eran provocadas por ella misma y vaya, dudaba que sus pensamientos eran suyos.

Todo estaba sumido en una penumbra perpetua. Sasha no sabía si seguía viva o si esto era el infierno. Su corazón se agitaba frenéticamente, y el dolor en sus músculos por el uso excesivo la mantenía al borde de la locura. Intentaba desesperadamente distinguir sus propios pensamientos de las intrusiones, pero todo estaba difuso, mezclado, roto.

—¡Sasha!

La voz de la castaña retumbó en la oscuridad, no sabía bien de dónde venía la dulce voz de su mejor amiga. Tal vez era su subconsciente pidiéndole que no se rindiera, que siguiera luchando por su vida... O simplemente lo hacía para no enloquecer.

—¡Por favor! ¡Se que estás ahí!

Nuevamente su voz... Necesitaba buscar a Anne, necesitaba pedirle disculpas por ser una mala amiga, pero también necesitaba su apoyo para salir de esa oscuridad...

Pero tal vez ellos querían de jugar con su mente...

Escuchó el quejido de su amiga retumbar contra sus oídos...

Algo malo estaba pasando. 

—¡Sasha!

Un destello de luz perforó la oscuridad, obligando a Sasha a entrecerrar los ojos. Cuando la luz se disipó, allí estaba ella, su mejor amiga, con lágrimas en los ojos y una espada ensangrentada cayendo al suelo. Anne corrió hacia Sasha y la envolvió en un abrazo que fue correspondido débilmente, como si su cuerpo apenas recordara cómo hacerlo.

—Me alegra que estés bien...— Murmuró Anne, secando sus lágrimas.

— ¿Qué pasó?...— Susurró, pues su garganta dolía,  entendiendo por completo que Darcy le dejo el collar por puro placer, obligando a que atacará a su mejor amiga.

Observó el lugar donde estaban y el aire se fue de sus pulmones al darse cuenta de que ya no estaban en Amphibia... Sino que se encontraba nuevamente en la tierra.

—Te lo explicaré en el camino, tenemos que idear un plan.— La castaña tomó su mano, jalando su cuerpo para que empezará a correr. 

—A-Anne... ¿Cuánto tiempo estuve en el castillo?— Murmuró con miedo ante sus últimos recuerdos.

—Unos... 3 meses y medio... tal vez 4.— Respondió Anne, sujetando con fuerza la mano de la rubia, pues podía sentir la debilidad en su cuerpo. Pero jamás imagino que el rostro de Sasha se pusiera más pálido de lo que ya era.

 

Cuatro meses...

 

Cuatro malditos meses.

 

[>>>]

 

Andrías fue derrotado con facilidad. Pero el núcleo dió una pelea que jamás llegó a imaginarlo. Sin embargo, el cielo de Amphibia, pintado de rojo que indicaba la guerra, ahora pintaba de un azul claro, indicando la paz.

El cansancio en su cuerpo había desaparecido, de hecho, se sentía viva nuevamente. Claro, tuvo que hacer demasiado esfuerzo para moverse correctamente y tener una dieta especial para que su cuerpo volviera al estado de antes. 

Pero aún con todo ese cuidado... Los recuerdos la atormentaban. En especial en su último enfrentamiento contra el core.

Felicidades... Mamá~.

Cerro los ojos con fuerza, queriendo que lo dicho fuera una broma... Pero había una posibilidad enorme de que Marcy... Mierda... Ni siquiera podía decirlo.

Suspiró con frustración, necesitaba liberarse de esa carga... Necesitaba hablar con Marcy... Pero por ahora, solo podía esperar a que Anne pudiera abrir el portal a casa una vez más.

—¿Teniente?— La voz de Grime sonó afuera de la habitación y ella solo pudo responder con un "pasa". Pronto, el sapo se encontró en la misma habitación. Sasha sabía a lo que el mayor venía, siempre supo cuando ella se sentía mal y está vez no era la excepción.— ¿Cómo te sientes?

—He logrado mover mis piernas sin que me duelan...

—Bueno, eso es un gran avance.— Respondió con cierta alegría, sentándose aun lado de ella.— Pero... No hablo de eso. ¿Pasa algo?

— ¿Qué pasaría? Solo estoy cansada...

—Sash... Cuando uno se encarga de un equipo o un ejército, debe de saber cuándo su equipo está mal.— El nerviosismo con el que hablaba solo provocaba miedo en la menor.— No fui un buen líder antes de conocerte, pero si sabía distinguir cuando uno de mis soldados estaba mal... De hecho, se cuando alguien tiene miedo, está enojado o...

 —Por favor no lo digas...— Murmuró Sasha al borde de las lágrimas.

—Fue... ¿Un soldado? ¿Andrías?... 

—Fue... El core...— Su voz se quebró ante la revelación y escucho como el sapo dejaba de respirar. 

No muchos sabían de su condición, solo sus mejores amigas. Pero Grime era un segundo padre para ella y con mucho esfuerzo y explicaciones, el sapo supo de su secreto...

—Por la rana...— Murmuró él mayor.— Sasha... Lo siento mucho...

—Tengo miedo...— Susurró Sasha, viendo por fin al mayor.— Marcy podría... Ella podría...

—Se que es difícil todo esto... Pero debes de hablar con ella... Y con Anne...

Anne... Había olvidado a su mejor amiga.

Esa noche, Sasha Waybright lloro en los brazos de su segundo padre. Lamentándose de no ser tan fuerte como creyó.

 

[>>>]

 

El aire era pesado, las tres chicas no sabían que decir no que hacer. Sasha podía sentir la mirada de Anne sobre ella, pero también como Marcy evitaba su presencia.

Claro, Marcy debe de odiarla...

—Chicas...— Llamó Anne, sin éxito alguno.— Necesito que me digan que es lo que pasa...

Sasha negó, con miedo de perder a Anne. Suficiente tenía con sentir culpa ante lo ocurrido. En cambio Marcy, no sabía cómo hablar de lo ocurrido, pues para su desgracia sabía todo lo que había pasado, fue la última tortura que el Core le había hecho. 

—No puedo regresar a casa...— Murmuró Marcy, sorprendido a Anne.— Yo... Mis padres me matarán...

—Marcy...

Sasha sintió su respiración pesada, pues entienda que Marcy no se refería al haberse escapado... Había algo más por lo que Marcy tenía miedo...

Y Sasha sabía con exactitud a lo que se refería.

—Yo tampoco puedo volver a casa.— Susurró Sasha, aguantando las ganas de llorar.

—Chicas...— Suspiro Anne.— Se que es difícil comenzar de nuevo, pero... Hay que hacer un esfuerzo, a veces las cosas no salen como uno quiere, a veces hay que seguir adelante aún si tenemos miedo... Les prometo que, apesar de todo, seguiremos unidas...

Marcy sonrió con ternura ante las palabras de Anne, sin embargo, Sasha solo soltó un sollozó antes de salir de la habitación. La taiwanesa soltó un suspiro, iba a ser difícil, pero ya era muy tarde...

—Anne.— La llamó y cuando tuvo la atención de la menor no pudo evitar sentirse mal.— Tengo que... Decirte algo que paso, entre Sasha y yo...

Con cada palabra que salía de su boca el rostro de Anne parecía decaer de la tristeza...

Ahora entendía a sus dos amigas.

 

[>>>]

 

La rubia miraba el cielo estrellado, lo extrañaría si llegara a regresar a la tierra... Claro, veía esa opción muy alejada pues tenía miedo de regresar y ver a sus padres. Sus padres... Seguro la matarían si se enterarán de lo que hizo...

—¿Sasha?— La voz de Anne apareció. Sin responderle pudo sentir como la castaña se sentaba a su lado.—¿Podemos hablar?

—¿Cómo está la tierra?— Pregunto Sasha, ignorando por completo la pregunta de la menor.— Quisiera volver, pero extrañaría el cielo y las estrellas de Amphibia.

—Se lo que pasó...— Respondió la ver qué Sasha evitaría nuevamente su pregunta.— Marcy... Me lo dijo y... No se por lo que estés pasando... Pero, tienes mi apoyo Sasha...

—Me pregunto si son las mismas estrellas que vemos en la tierra...

—Hablare con mis padres sobre esto... Se que no las dejaran solas y créeme Sasha... Yo no las dejaré solas.— Sabía que la rubia estaba en un trance pero aún así necesitaba darle todo su apoyo.— Lo prometo... Tú y Marcy pueden quedarse con nosotros... Te ayudaré en todo, les ayudaré a criar al bebé.

El bebé...

—Asi que... Si lo está.

—El doctor lo acaba de confirmar.

—Anne...

—¿Si?

—... No quiero estar cerca de Marcy.

Chapter 4

Summary:

Regresado a casa nunca ha sido fácil. Tanto la familia Waybright como la Wu piensan que sus hijas no volvieron de ese mundo tan extraño.

Chapter Text

La despedida fue amarga. Aunque la promesa de volver a verso estaba en pie, el peso de la distancia y lo vivido hacía que el momento se sintiera definitivo. Anne, como la única capaz de abrir el portal, sabía que necesitarían tiempo antes de reencontrarse, pero eso no aliviaba la tensión entre las tres.

Sasha y Marcy no intercambiaron palabras. Ni siquiera miradas. El silencio entre ellas era más atronador que cualquier discusión. Anne, atrapada entre ambas, intentaba contener sus emociones mientras se preparaba para lo que estaba por venir.

Al llegar a la Tierra, Anne no dudó en contarle todo a sus padres. Sus palabras eran atropelladas, llenas de preocupación, mientras trataban de explicar la magnitud de lo ocurrido.

—Por favor... No las podemos dejar solas...— Murmuró Anne.

—Es una responsabilidad muy grande el hecho de que se reina con nosotros.— Respondió su madre.— Pero... Ahh.. pobres niñas.

—Todo esto debe ser difícil. No me quiero imaginar el sufrimiento que pasó...— Murmuró su padre.

—Por favor... No las puedo dejar así.

Los mayores suspiraron, pero no tenían de otra. Dejarlas a su suerte podría ser peligro para ambas. 

—Bien, pero necesitaremos de tu ayuda, Anne.

La menor avanzó rápidamente, abrazando a ambos para después correr hacías sus amigas. 

 

[>>>]

 

El cuarto de invitados de volvió un cuarto improvisado para las dos. Sasha y Marcy vieron el lugar con cierto cansancio pues realmente necesitaban dormir un poco.

Pero claro, solo había una cama...

Marcy bajo la mirada, notando como su vientre estaba ligeramente hinchado, un recordatorio constante de lo que crecía dentro de ella. Su cuerpo aún no se acostumbraba a estar libre, pero ahora era algo más lo que lo transformaba. Nunca había imaginado que tendría un bebé, mucho menos uno que fuera de Sasha.

La idea la llenaba de miedo y culpa.

Con un movimiento lento, tomó sus cosas y, sin mirar a Sasha, salió de la habitación. Sus pasos la llevaron directamente a la puerta de Anne.

-¿Ana? —murmuró, tocando un par de veces la puerta de la habitación.

La puerta se abrió casi de inmediato, y Anne, con su calidez habitual, le permitió pasar.

—¿Todo bien, Marcy?

La castaña avanzaba, pero sus ojos la delataban. Se acercó y abrazó a Anne con fuerza, como si temiera desmoronarse.

Anne la guió hacia la cama, acomodándose a su lado.

—Debes superar ese miedo, Mar-Mar.— dijo con suavidad.

—No creo que Sasha piense igual... —susurró Marcy, con un nudo en la garganta—. Era mi cuerpo...

—Pero no eras tú. Sasha lo sabe.

Marcy negó con la cabeza, acurrucándose más cerca de Anne. El recuerdo de aquellas noches bajo el control del Core seguía atormentándola. Recordaba cómo había visto, impotente, mientras el Core se aprovechaba de Sasha. Había llorado hasta el agotamiento, deseando con todas sus fuerzas que todo terminara.

—Sabía lo que estaba pasando.—murmuró, apenas audiblemente—. Lo sabía, y no hice nada.

Anne la miró con tristeza, acariciándole el cabello.

—No podíamos hacer nada, Marcy. Eso no fue tu culpa.

—Pero tampoco fue culpa de Sasha... y, aun así, fui yo quien... quien...

Las palabras quedaron atrapadas en su garganta, y todo lo que Anne pudo hacer fue sostenerla mientras el peso de la culpa seguía aplastándola. La mano de Marcy se dirige a su vientre, sintiendo tristeza por la vida que ese bebé tendría.

Por otro lado, Anne quería que Marcy dejara de pensar en lo ocurrido y tomando su mano llamo la atención de la mayor.

—mis padres hablaron con tus padres... Y los padres de Sasha...

—¿Y que paso?

—Bueno... Les dijeron que aún no hemos regresado de Amphibia... Que el portal no funcionaba y seguramente nos quedaríamos un par de meses más. Tus padres se volvieron locos... Realmente están preocupados por ti.

—Se volverán más locos si les digo que serán abuelos...— Suspiró.— ¿Y los de Sasha?

—Estan más afectados... Pero parece que entendieron el punto.

—Bueno... Al menos nos quitamos una carga más... Solo, hay que ocultarnos...— Marcy cerró los ojos, tantas preocupaciones la tenian agotadas.— ¿Puedo quedarme contigo?

El corazón de Anne brinco por aquella pregunta, pero sin tener el pensamiento en otra cosa más que protegerla, asintió, acariciando el cabello oscuro de la mayor.

—Todo el tiempo que quieras.

 

En la habitación, Sasha permaneció inmóvil, mirando el techo. Su cuerpo estaba exhausto, pero el sueño era esquivo. Sabía por qué Marcy había salido de la habitación. No se necesitan explicaciones.

Cada vez que cerraba los ojos, los recuerdos volvían: las noches bajo el control del Core, el peso de su propia impotencia, el dolor en los ojos de Marcy cuando sus miradas se cruzaban. La cama se sentía fría, pero no tan fría como el abismo que se había abierto entre ellas.

Sasha suspiro, llevándose una mano al cuello. Aún podía sentir la presión fantasmal del collar que el Core había usado para someterla. Su cuerpo ya no era suyo, y, por momentos, dudaba que su mente lo fuera.

“Lo siento”, pensó, aunque no sabía si esas palabras iban dirigidas a Marcy, a Anne oa sí misma.

 

[>>>]

 

Había pasado dos semanas desde que regresaron a la tierra, la tensión entre ambas chicas era enorme y más cuando los señores Boonchuy les explicaban cosas sobre el embarazo.

Es mañana Anne y sus padres habían salido de la casa, dejándolas solas. Sasha y Marcy habían evitado cualquier interacción directa desde que llegaron a la Tierra, pero el silencio entre ellas se volvió insoportable. Marcy sabía que no podía seguir huyendo, no cuando había tanto que decir.  

Sasha estaba en el sofá, mirando la ventana con una expresión vacía. Aún no se sentía completamente en control de su cuerpo, y aunque las semanas habían pasado, los recuerdos seguían siendo una carga imposible de ignorar.  

—¿Puedo hablar contigo?—preguntó Marcy desde el umbral del salón.  

Sasha ni siquiera se giró a mirarla.  

—Si quieres.  

Marcy respiró hondo y se acercó lentamente, tomando asiento en una de las sillas frente al sofá. Sasha seguía sin mirarla.  

—Yo... sé que esto no es fácil para ninguno de las dos.— comenzó Marcy, su voz temblorosa.  

Sasha soltó una risa amarga.  

—"¿No es fácil"? Eso es quedarse corto, ¿no crees?  

Marcy bajó la mirada, sintiendo cómo el peso de las palabras de Sasha caía sobre ella.  

—Lo siento...  

—¿Por qué te disculpas? —interrumpió Sasha, finalmente girándose hacia ella. Sus ojos estaban llenos de frustración y confusión—. ¿Por qué estás pidiendo perdón, Marcy?  

—Porque sabía... lo que estaba pasando.—admitió Marcy, con la voz quebrada—. N-No podía detenerlo...

Sasha la miró en silencio, tratando de procesar sus palabras.  

— ¿Qué quieres decir con "sabías"?  

Marcy tragó saliva, su mirada fija en el suelo.  

—El núcleo... n-no tenía control completo de mi mente... Yo... yo estaba consciente. Sabía lo que me obligaban a hacer.  

El aire parecía volverse pesado, como si el mundo se detuviera por un instante. Sasha se levantó del sofá de golpe, alejándose unos pasos.  

—Tú... ¿sabías? —preguntó en un susurro, como si temiera la respuesta.  

Marcy avanzando lentamente, las lágrimas rodando por sus mejillas.  

—Sabía... y no pude hacer nada...— Murmuró entre sollozos .

Sasha apretó los puños, su respiración volviéndose más agitada.  

—Así que... mientras yo... mientras me usaban, tú estabas ahí, consciente de todo...  

—No tenía el control... Sash... No... No podía moverme, no podía detenerlos...

—¡Pero estabas ahí! —gritó Sasha, dándose la vuelta para mirarla—. ¿Sabes lo que fue para mí, Marcy? Sentirme atrapada, usada, rota... y ahora me dices que tú sabías todo el tiempo.  

-¡Perder! —gritó Marcy de vuelta, su voz quebrándose—. ¿Cr-Crees que no me duele? ¿Crees que no lloré cada segundo por lo que te estaban haciendo? ¡Yo también fui una prisionera, Sasha!  

Sasha retrocedió, como si las palabras de Marcy la hubieran golpeado severamente. Su mirada se suavizó por un momento, pero el dolor seguía ahí.  

—...¿Y el bebé? —susurró Sasha, cambiando de tema de repente.  

Marcy bajó la mirada hacia su vientre, donde la pequeña pecadora comenzaba a ser visible.  

—Oye...  

— ¿Qué piensas hacer? —insistió Sasha, su voz temblando.  

Marcy respir hondo, tratando de calmar el caos en su mente.  

—No lo sé, Sasha. No sé qué hacer.  

El silencio que siguió fue abrumador. Sasha cerró los ojos, apretando los puños hasta que sus uñas dejaron marcas en sus palmas.  

— ¿Cómo puedo ser parte de... esto? —murmuró, apenas audible—. ¿Cómo puedo mirar a ese... Bebé... sabiendo lo que pasó?  

—Y ¿qué crees que siento yo? —respondió Marcy, sus lágrimas fluyendo de nuevo—. ¿Crees que no pienso en eso cada vez que siento que se mueve dentro de mí? Este bebé... No puedo imaginarlo...

Sasha finalmente se giró hacia ella, sus ojos reflejando una mezcla de dolor y rabia.  

—No era tu culpa, ni la del... bebé. ¿Sabes?

—Y tampoco era la tuya —replicó Marcy, con firmeza.  

Ambas se quedaron en silencio, enfrentándose con miradas llenas de emociones encontradas. Sasha quiso responder, quiso gritar, pero las palabras no salieron.  

—No espero que me perdones —continuó Marcy, su voz temblorosa—. Ni siquiera sé si puedo perdonarme a mí misma.  

—Yo tampoco sé si puedo perdonarte —admitió Sasha, bajando la mirada—. Ni siquiera sé si puedo perdonarme a mí misma.  

El silencio volvió a llenar el espacio entre ellas, pero esta vez no era tan pesado. Era un espacio para respirar, para intentar procesar lo que ambos estaban sintiendo.  

—Esto no va a ser fácil, ¿verdad? —murmuró Marcy, después de un largo rato.  

Sasha sacudió la cabeza.  

—No, no lo será.  

Pero ninguna de las dos se levantó. Ninguna de las dos huyó esta vez.  

 

[>>>]

 

Chapter Text

Tres semanas desde que volvieron a la tierra. Tres semanas desde que Sasha y Marcy no pudieron ver a los ojos.

Esa mañana, Sasha se había despertado más temprano de lo habitual. Dormir sola en la habitación la hacía sentir inquieta, como si el silencio amplificara el eco de sus pensamientos. Decidió levantarse y ocuparse, limpiar la casa y preparar el desayuno como una manera de distraerse.

Limpió la cocina, la sala y hasta la habitación que le habían asignado los señores Boonchuy. Luego, pensó en Marcy. Había estado investigando recetas en internet y encontré un desayuno especialmente nutritivo para mujeres embarazadas. Quería consentirla, al menos un poco, aunque no podía hablar con la misma facilidad que antes.

De repente, escuchó ruidos apresurados desde el piso de arriba. El sonido de una puerta abriéndose de golpe la alertó: Marcy debía haberse despertado con los mareos matutinos. Sin pensarlo, Sasha corrió escaleras arriba, el corazón latiéndole rápido por la preocupación.

Al llegar al baño, encontró una escena que la hizo detenerse en seco. Anne estaba junto a Marcy, sosteniéndole el cabello ya crecido mientras la ayudaba con su malestar. Le daba pequeños masajes en la espalda y murmuraba palabras tranquilizadoras.

Sasha sintió algo extraño. Era como si un nudo apretara su pecho. Ver a Anne cuidar de Marcy con tanta naturalidad le hacía sentirse... desplazada.

 

"Debería ser yo quien haga eso."

 

El pensamiento el golpeo como una ola. Bajó la mirada, mordiéndose el labio, mientras retrocedía lentamente para no interrumpir.

Si, no se sintió dentro de la escena. Bajó nuevamente a la cocina donde ahora la señora Boonchuy se encontraba revisando el desayuno.

 

—Salve los panqueques.— Sonrió la mayor, enseñando el plato con comida.— Por cierto, te quedan esponjosos, espero que me pases la receta.

 

La menor solo suena en respuesta, tomando una taza para servirse café.

 

—¿Cómo estás?— Preguntó a la menor, quien parecía perdida en sus pensamientos.

 

—Yo... Bien, bien..— Murmuró.— Solo, estoy algo agotada.

 

—Me imagino, los primeros meses de un embarazo es difícil para ambos padres, o ambas madres en este caso. Perdona Sasha, no se cómo quieres referirte.

 

La rubia suspiro, tratando de entender todo lo que estaba pasando. Aquella escena la hizo sentir desplazada, como si solo hubiera sigo objeto de uso que después se podía desechar... No se sintió como una madre o un padre para ese bebé... 

 

—Yo...— De pronto, todos los recuerdos de los últimos meses aparecieron en su mente... Era un mal chiste para ella. Darcy había destruido y hecho pedazos lo que alguna vez pensó que era indestructible. Estaba desecha y... Nada parecía ser igual.— No sé cómo sentirme... No sé si puedo ser una madre o un padre para ese bebé... Yo... No sé si soy parte de la vida de Marcy y ... El bebe...  

 

La mayor tomó su mano en un intento de tranquilizarla, sabía que Sasha se podía alterar con facilidad y no quería que tuviera una crisis que afectara aún más su saludo. Además, siempre vio a Sasha como una hija más, apesar de todos los problemas que tuvo con Anne. Y era por eso que quería apoyar a Sasha en todo, quería verla bien, pues ese espíritu fuerte parecía desaparecer poco a poco.

 

—Ser padre o madre es difícil, y más en esta situación.— Respondió la mayor con suavidad. Aquella suavidad que solo una madre tenía y que Sasha necesitaba tener.— Se que esto es difícil para ti y para Marcy, incluso para Anne, pero debes saber que tienen todo nuestro apoyo. Te puedo ayudar en todo lo que quieras, podemos agendar una terapia para que puedas liberar todo lo que tienes adentro.

 

—No quiero ser una carga...

 

—Nunca lo será, jamás será una carga para nosotros.— Aclaró.— Ustedes son de la familia y la familia siempre se apoyará.— La pequeña sonrisa de la menor fue un alivio para la señora Boonchuy.— Además, si quieres ser parte de la vida de tú bebé, incia con algo sencillo. Ese desayuno se ve perfecto pero si tú quieres nos puedes acompañar al primer chequeo médico de Marcy.

 

—¿De verdad? ¿Ella me... Me quiere ahí?

 

—Se pondrá feliz cuando te vea. Estoy seguro.

 

 

[>>>]

 

 

Marcy suspiro cuando termino de cambiarse, la ropa que tenía ya empezaba a quedarme apretada pues su vientre había creído un poco más. No tenía preocupaciones de ocultarse pues sus padres habían volado nuevamente a Nueva York, no tenía de que preocuparse.

Levantó su playera, notando nuevamente su barriga, se preguntaba si era un niño o una niña, igual se preguntaba cómo se vería... ¿Tendría los ojos de Sasha? Amaría mucho ver aquellos ojos azules en su bebé...

Su bebe... 

Era la primera vez que pensaba así y... Vaya, se sintió cálido pensando que iba a tener un bebé. 

Bajó su playera y termino de arreglarse. Se sintió nervioso de ir a su cheque y más aún sabiendo que el doctor o doctora la juzgaría.

 

—¡BOONCHUY!

 

El grito de Sasha la asusto pero al ver a Anne llegar a la habitación con una enorme sonrisa en su rostro supo que seguramente le había hecho una broma a la rubia. Las manos llenas de un tinte negro hicieron que Marcy la mirada con curiosidad.

 

—¿Qué fue lo que pasó?— Preguntó Marcy con gracia.

 

—Digamos que... Sasha con pelo negro se ve rara.

 

Marcy sintió emoción ante dicha travesura por lo que empujó juguetonamente a Anne para que la dejara salir. Necesitaba verla con sus propios ojos y reírse fuertemente. Pero cuando salió lo único que provocó fue que su corazón fuera un brinco y su respiración se cortó. Sasha le grababa al personaje principal de su DLC favorito, se veía tan bien, su cabello largo ahora era corto y pintado de un color negro. 

Se veía bien, se veía demasiado... Bien.

 

—Vamos, Sasha. El negro es tu color.— Se burlo Anne.— Además, nadie te va a reconocer.

 

—Sí... Te vez... Bien...— Murmuró la taiwanesa con algo de timidez.

 

Sasha se quedó inmóvil por un momento, el comentario de Marcy aún resonando en sus oídos, pero lo que realmente la hizo detenerse fue aquella mirdada mirada. Había algo en sus ojos, una mezcla de sorpresa y… algo más. Sasha no podía identificarlo, pero lo sentía en su estómago. Era una mirada que no había visto en mucho tiempo, una mirada que no estaba cargada de dolor ni reproche, sino de algo más suave.

 

—Gracias… —respondió Sasha con una ligera sonrisa, incómoda por la atención que le prestaban.

 

Anne, que ya había captado la tensión en el aire, aprovechó para cambiar el tema rápidamente.

 

—Vamos, chicas, tenemos una cita con el médico. ¡Menos charla, más acción! —dijo con entusiasmo, intentando aligerar el ambiente.

 

Marcy asintió, aunque su mirada aún se mantenía fija en Sasha. La rubia parecía haber dado un paso hacia algo más, algo incierto, pero Marcy no podía evitar sentirse atraída por esa nueva versión de ella.

El viaje al consultorio se sintió como un relajo de las últimas semanas. Anne, con su energía contagiosa y su disposición natural para ayudar, se sentó junto a Marcy en el asiento trasero, asegurándose de que estuviera cómoda, mientras Sasha se acomodaba en el asiento delantero, observándolas desde el retrovisor.

 

—¿Estás bien? —preguntó Anne con suavidad, girándose hacia Marcy cuando notó su expresión nerviosa.

 

—Sí… solo un poco ansiosa —admitió Marcy, jugando con los bordes de su suéter.

 

Anne le dio una sonrisa tranquilizadora y, como siempre, ofreció una solución práctica.

 

— ¿Quieres que respiremos juntas? Ya sabes, como cuando me ayudabas a no entrar en pánico en los exámenes de matemáticas.

 

Marcy soltó una pequeña risa, asintiendo.

 

—Sí, me serviría mucho.— Sonrió, tomando la mano de la tailandesa.

 

Mientras Anne guiaba a Marcy en una serie de respiraciones profundas, Sasha presionó las manos sobre sus rodillas, sintiendo un nudo en el estómago. No podía culpar a Anne por querer apoyar a su mejor amiga, pero había algo en la naturalidad de su cercanía que la hacía sentirse… fuera de lugar. Como si ya no supiera cuál era su papel en la vida de Marcy.

Cuando llegaron al consultorio, Anne fue la primera en salir del auto, abriendo la puerta para Marcy y ayudándola a bajar con cuidado. Sasha las siguió en silencio, observando cómo Anne mantenía su mano en la espalda de la bajita, guiándola hacia la entrada como si fuera lo más natural del mundo.

Dentro, el ambiente cálido del consultorio hizo que Marcy se relajara un poco, aunque todavía estaba nerviosa por lo que vendría. Anne se sentó a su lado en la sala de espera, hablando en voz baja sobre lo emocionada que estaba por ver las imágenes del ultrasonido, por otro lado, Sasha tomó asiento al otro lado del lugar, intentando encontrar el momento adecuado para unirse a la conversación, pero siempre parecía llegar tarde.

 

—Marcy Wu —llamó al doctor desde la puerta, interrumpiendo la conversación.

 

—Aquí vamos —murmuró Marcy, apretando ligeramente la mano de Anne antes de levantarse.

 

Sasha se adelantó rápidamente para abrir la puerta, su corazón latiendo con fuerza.

 

—Yo… puedo ayudarte también —ofreció, su voz más baja de lo que pretendía.

 

Marcy la miró con sorpresa, luego le dio una pequeña sonrisa llena de ternura.

 

—Gracias, Sashy.— "Sashy" llevaba tiempo sin decirme así.

 

La señora Boonchuy, quien había estado observando todo desde el fondo, decidió quedarse fuera para darles privacidad, pero no sin antes susurrarle a Sasha:

 

—Confía en ti misma, Sasha. Marcy te necesita más de lo que crees.

 

Sasha asintió, aunque las palabras no lograron calmar completamente su inseguridad.

Dentro del consultorio, el doctor les explicó el procedimiento, preparando el equipo mientras Marcy se recostaba en la camilla. Anne tomó asiento a su lado, pero esta vez Sasha también se acercó, colocándose al otro lado. Marcy miró a ambas, sintiendo una mezcla de gratitud y tensión.

El frío del gel la hizo estremecerse, pero la calidez de las manos de Anne y Sasha en cada una de las suyas la tranquilizó.

El consultorio estaba en completo silencio, salvo por el constante latido que resonaba desde el monitor. La primera imagen apareció en la pantalla: una pequeña figura rodeada por un aura de vida.  

Marcy se quedó sin aliento ante la imagen. Era tan pequeño, tan frágil, pero tan increíblemente real. Anne, a su lado, apretó su mano en un gesto tranquilizador.  

 

—Ese es tu bebé, Marcy —dijo el doctor con una sonrisa cálida, moviendo ligeramente el transductor para que se apreciara mejor.  

 

—Mi bebé... —repitió ella en un susurro, las lágrimas llenando sus ojos.  

 

Sasha, al otro lado, estaba completamente inmóvil. Sus ojos azules estaban fijos en la pantalla, su respiración entrecortada mientras observaba la figura en blanco y negro que latía con fuerza. De repente, algo cambió en su expresión: sus cejas se suavizaron, y una lágrima solitaria resbaló por su mejilla.  

 

—Mi... Bebé… —murmuró, su voz tan baja que apenas fue audible.  

 

Marcy la miró, sorprendida por la ternura en sus palabras. Era como si todo el muro de distancia entre ellas empezara a desmoronarse. Sasha no se dio cuenta del efecto de sus palabras; seguía mirando la pantalla, completamente absorta, con los ojos llenos de asombro.  

 

El doctor, mientras tanto, volvió a mover el transductor y se detuvo.  

 

—Un momento… parece que hay algo más —dijo, sonriendo con suavidad.  

 

Marcy levantó la mirada, confundida, mientras Sasha fruncía ligeramente el ceño.  

 

—¿Algo más? —preguntó Anne, inclinándose hacia adelante con curiosidad.  

 

La imagen se ajustó, y entonces se reveló una segunda figura, igual de pequeña y perfecta que la primera.  

 

—Wow... dios, esto si es una sorprsa.— Sonrió—. Son gemelos. Felicidades —dijo el doctor, girando el monitor para que todos pudieran verlo con claridad.  

 

El silencio se rompió con un leve jadeo de Marcy, seguido de una pequeña risa nerviosa.  

 

—¿G-Gemelos? ¿De verdad? —preguntó, incapaz de apartar la mirada de la pantalla.  

 

Sasha abrió los labios, pero las palabras se le quedaron atoradas en la garganta. Sólo pudo asentir mientras sus lágrimas caían libremente.  

 

—Dos... —logró decir, su voz temblorosa— Son dos...

 

Llevó una mano temblorosa hacia su rostro, limpiando las lágrimas mientras miraba fijamente las diminutas figuras.  

 

—Mis bebés... —repitió, esta vez con más fuerza, y una tierna sonrisa apareció en sus labios.  

 

Marcy volteó hacia ella, conmovida por la vulnerabilidad que rara vez veía en Sasha. Sin dudarlo, extendiendo su mano y la colocada sobre la de Sasha, entrelazando sus dedos con suavidad.  

 

—Gracias por estar aquí, Sasha —murmuró, su voz llena de sinceridad.  

 

Sasha la miró, sorprendida, pero no apartó su mano. En cambio, la apretó con cuidado, como si temiera romper el momento.  

 

—Siempre estará aquí —susurró, sus ojos aún brillando con lágrimas.  

 

Anne, al ver la conexión entre ambas, decidió no interrumpir. Miró al doctor con una pequeña sonrisa.  

 

—Definitivamente necesitamos una copia de esas imágenes. Esto tiene que ir directo al álbum familiar.  

 

El doctor asintiendo, conmovido por la escena. Al principio cuando me explicaron el tema no supo cómo reaccionar, la historia era algo desgarradora aún si no comprendía mucho del tema. Imprimió las fotos mientras las dos chicas seguían compartiendo un momento silencioso pero lleno de significado.  

Marcy sintió algo dentro de ella al ver a Sasha. La tensión, el dolor y la distancia que habían sentido las últimas semanas empezaron a desvanecerse. En ese instante, con las imágenes de sus gemelos frente a ellas, Marcy supo que, de alguna manera, podría superar todo.  

Cuando el doctor entregó las fotos, Sasha las tomó con cuidado, como si fuera el tesoro más preciado del mundo.  

 

—Son tan pequeños… pero ya los amo tanto —murmuró.  

 

Marcy la miró, y por primera vez en semanas, le dedicó una sonrisa genuina.  

 

—Yo también, Sasha.  

 

Al salir del consultorio, Anne, Sasha y Marcy caminaron juntas hacia el auto. Anne hablaba animadamente, planeando cómo decorar la habitación de los bebés, pero Marcy apenas escuchaba. Su estaba atención en Sasha, en cómo sostenía las fotos como si fueran algo sagrado. La manera en la que le explicaba a la señora Boonchuy lo feliz que estaba, la emoción en sus palabras al hablar de sus hijos y decir que eran suyos... y en cómo sus ojos reflejaban algo nuevo: esperanza.  

Mientras se subían al auto, Sasha y Marcy intercambiaron una mirada breve pero significativa. No era necesario decir nada más. Por ahora, con los gemelos como su vínculo más fuerte, sabía que podía enfrentar lo que viniera.  

 

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