Actions

Work Header

Sombras Entrelazadas

Summary:

Nada en este mundo es una coincidencia, todo pasa por algo y todo tiene un propósito. Shigaraki no entiende eso, no entiende porque todo tiene un propósito...

Y menos lo entenderá cuando por una "coincidencia" se encuentre de frente con alguien con quien nunca imagino toparse, y que de ahora en adelante no saldrá de su vida.

¿Qué propósito tendrá esa persona en su vida y porque ese par de ojos le impiden sacarlo de la misma?

Notes:

*Historia basada en Boku no Hero Academia
*Diferencia de edad:
Shigaraki Tomura: 18 años
Midoriya Izuku: 15 años

Chapter 1: 𝐏𝐫𝐨𝐥𝐨𝐠𝐨

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

La tarde caía lentamente sobre la ciudad, y lo único visible era una intensa persecución. Varios héroes corrían y volaban entre los edificios, intentando atrapar a alguien que claramente les llevaba ventaja, lo que solo aumentaba su frustración.

—¡Dios mío, ¿Cómo puede ser tan rápido?!— gritó uno de los héroes que lideraba la persecución, sin éxito en su intento de atrapar al fugitivo.

Llevaban horas persiguiendo al individuo, a quien consideraban un villano después de haberlo visto matar a un ladrón que ellos mismos buscaban.

El “villano” continuaba corriendo con facilidad, pero estaba empezando a irritarse, sabía que debió ser más cuidadoso para no ser descubierto, aunque en su defensa, aquel ladrón había logrado sacarlo de sus casillas.

Ansiaba que la noche cayera pronto para poder esconderse entre los oscuros callejones y escapar de los molestos héroes que se negaban a rendirse. Después de unos minutos más de carrera, finalmente vio cómo la oscuridad envolvía la ciudad.

—Perfecto— murmuró el hombre al divisar un callejón lo suficientemente largo y oscuro como para despistar a los héroes. Sin pensarlo, saltó y se adentró en la penumbra.

Los héroes también saltaron al callejón, pero lamentablemente no encontraron rastro del villano.

—¡Maldita sea! Se volvió a escapar ese idiota— exclamó frustrado el héroe que lideraba la persecución.

—Tranquilícese, señor. Seguro tendremos otra oportunidad para atraparlo— dijo uno de los subordinados del héroe, intentando calmarlo.

El héroe soltó un pesado suspiro —Maldito Shigaraki, juro que te atraparé—murmuró entre dientes mientras se daba la vuelta y se alejaba, seguido por los demás héroes.

 

 

═════════≪ ✾ ≫═════════

 

 

Shigaraki ya llevaba varios minutos caminando entre los callejones con la capucha de su suéter puesta. No sabía si los héroes ya lo habían dejado de perseguir, pero no era una buena idea averiguarlo.

Necesito una merecida siesta— pensó mientras exhalaba con cansancio.

Había pasado suficiente tiempo sin problemas, por lo que caminaba distraído. Tanto que no prestó la suficiente atención para darse cuenta de que, al dar la vuelta en esa esquina, alguien venía igualmente distraído. Solo reaccionó al sentir cómo alguien chocaba con él.

Tomura vio cómo la persona por el impacto caía hacia atrás, dándose un buen golpe y soltando un quejido.

—¡Ay! Eso sí dolió— se quejó aquel desconocido en el suelo, mientras Shigaraki se quedaba estático sin saber qué hacer.

Si había algo que odiaba, era meterse con civiles en su camino, menos aún si eran niños como el que se encontraba frente a él. Podía ser cruel con los delincuentes, pero eso no significaba que lo fuera también con aquellos que no habían hecho nada.

Así que, soltando un gran suspiro, decidió ayudar a la persona. Extendió su mano hacia el chico para ayudarlo a levantarse. El chico tomó su mano de inmediato, alzando finalmente la mirada. Shigaraki quedó nuevamente estático al ver lo que tenía frente a él.

Unos grandes ojos color esmeralda lo observaban, con un rostro lleno de constelaciones y una gran sonrisa.

Shigaraki solo pensaba que estaba verdaderamente jodido al haber chocado con alguien con quien nunca debió haberse cruzado. En verdad, el mundo lo odiaba, porque el chico frente a él no era otro que el hijo del héroe número uno, Midoriya Izuku.

Por otro lado, Izuku sonrió al ver a la otra persona que lo había ayudado a levantarse: un chico aparentemente mayor que él, con unos ojos rubí que lo miraban de manera intensa.

—Muchas gracias por ayudarme y perdón por el golpe, no me fijé en que usted venía, jeje— dijo Izuku hacia Shigaraki, pero él no le contestaba ni se movía — Mmm, ¿Señor?

Shigaraki aún seguía en shock, por lo que no había escuchado lo que el peliverde había dicho, hasta que sintió cómo alguien lo tocaba del hombro.

—¿Señor? ¿Señor?— seguía diciendo Izuku mientras tocaba al contrario para ver si reaccionaba, cosa que funcionó al ver cómo su mano era detenida.

—No te preocupes, yo tampoco me fijé cuando venía— dijo Shigaraki mientras alejaba la mano del chico.

Ahora Izuku fue el que se quedó pasmado; en su vida había escuchado una voz tan profunda como la de aquel desconocido que, por una razón extraña, le gustó.

Ambos se quedaron un momento solo mirándose; ninguno sabía por qué, pero algo les impedía alejar la mirada. Hasta que Shigaraki se dio cuenta de lo que hacía y fue el primero en dejar de mirar.

—Sí, bueno, me alegro de que estés bien— fue lo único que dijo el peliplata antes de pasar al lado del chico y caminar lo más rápido posible. Izuku no tuvo tiempo de detenerlo, así que solo se quedó ahí viendo cómo el desconocido se iba.

—Dios, ni tiempo tuve para preguntar su nombre— dijo Izuku al aire mientras soltaba un suspiro y retomaba su camino.

 

 

═════════≪ ✾ ≫═════════

 

 

Shigaraki no tardó en llegar al lugar donde vivía, así que entró y se dirigió directamente a su sofá para recostarse; en verdad, estaba muy cansado.

—¡Qué día!— dijo en voz alta mientras ponía sus brazos bajo su nuca. Aun repasaba en su mente el encuentro con el hijo de uno de sus enemigos y cómo este en ningún momento lo trató mal.

—¿Sera que me reconoció?— pensó de manera fugaz, ¿Podría ese ser el caso? No es como si él no fuera poco conocido —No importa, total, no lo volveré a ver— y con ese último pensamiento se quedó profundamente dormido.

Pero obviamente las cosas no serían así de fáciles; algo más que solo volver a encontrarse pasaría en sus vidas, y ninguno podría frenarlo, aunque quisiera. Total, sus vidas ya se habían entrelazado en el momento en que sus ojos se cruzaron.

Notes:

Aquí una nueva historia, espero les guste🩵

Chapter 2: 𝐂𝐢𝐜𝐚𝐭𝐫𝐢𝐜𝐞𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐏𝐚𝐬𝐚𝐝𝐨

Chapter Text

Shigaraki Tomura no siempre llevó ese nombre. Hace años, su verdadero nombre era Tenko Shimura. En aquel entonces, tenía un padre y una madre amorosos, una hermana mayor que lo cuidaba y un perro al que amaba con todo su corazón. Pero la vida le arrebató todo antes de que pudiera comprenderlo.

Todo comenzó cuando tenía 5 años. Ese fue el momento en que se enfrentó por primera vez a la cruda realidad. Perdió a su madre a manos de un villano de poca monta y debido a la negligencia de un héroe novato.

—¡¿Cómo puedes decir que esto es solo un error cuando mi esposa murió por no hacer bien su trabajo?!— gritaba su padre, tratando de golpear al héroe novato que estaba frente a él, pero siendo retenido por los compañeros del héroe.

Habían salido en un paseo familiar como todos los domingos cuando se vieron atrapados en una pelea entre el héroe novato y un delincuente.

Este último, acorralado, tomó a su madre como rehén. Tenko observó impotente cómo el héroe se acercaba al villano, mientras sus compañeros le decían que esperara a un profesional. Pero el villano, desesperado por escapar, le cortó el cuello a su madre, quitándole la vida en un segundo.

Esa escena se repetía una y otra vez en su mente de niño de 5 años.

—¡Es solo una maldita vida que no vale nada!— fue lo único que pudo gritar el héroe antes de que su padre se soltara del agarre y pudiera conectarle un puñetazo en el rostro.

 

 

═════════≪ ✾ ≫═════════

 

 

Desde aquel día, todo se había desmoronado. Su padre cayó en una profunda depresión que lo llevó a odiar todo lo relacionado con los héroes. Para un niño que anhelaba convertirse en uno de ellos, esta situación era lo peor que podía imaginar.

—¿Cuántas veces te he dicho que no hables de esos idiotas que se hacen llamar “héroes”?— gritaba Kotaro mientras golpeaba repetidamente a Tenko. El niño solo podía llorar con fuerza, sintiendo el dolor en su cuerpo.

No entendía por qué su padre reaccionaba así; solo había preguntado por su abuela, quien había sido una heroína. Aunque nunca la conoció, la curiosidad lo impulsó a buscar más información después de ver aquella foto de su abuela con su traje de héroe.

—Lo siento, papá, de verdad lo siento— murmuró Tenko entre lágrimas.

Kotaro finalmente se detuvo después de un rato, satisfecho con su castigo; dejando a Tenko tirado en el suelo. El niño, sintiéndose solo una vez más, se acurrucó en posición fetal y lloró en silencio. No solo le dolía el cuerpo, sino también el corazón.

—Te extraño mucho, mamá— susurró con dolor antes de cerrar los ojos y caer profundamente dormido en el suelo. Estaba exhausto

 

 

═════════≪ ✾ ≫═════════

 

 

La vida de Tenko se convirtió en un torbellino de gritos y golpes. Lo único que aliviaba un poco su corazón era la presencia de su hermana a su lado. Ella era la única compañía en esa casa, aparte de Mon, su mascota.

—Esta vez, papá se pasó— decía la pelinegra mientras curaba las heridas de su hermano, quien había vuelto a recibir un “castigo”.

—Solo un poco, Hana, pero no importa— contestó el pequeño Tenko, sintiendo cómo ardían sus golpes cada vez que su hermana aplicaba la pomada.

Hana también sufría la violencia de su padre, por lo que lo único que les quedaba era cuidarse mutuamente.

—¿Y tú golpe?— preguntó Tenko, observando el moretón en la mejilla de su hermana.

—Mejor, ya no duele tanto— respondió Hana con una gran sonrisa, lo que hizo que Tenko también sonriera. Su hermana era todo lo que necesitaba a sus cortos 8 años.

Si la vida se llevara a su hermana también, no sabría cómo seguir viviendo. En esa ocasión, deseó con todas sus fuerzas que Hana permaneciera viva y a salvo, pero la vida y el destino parecían estar en contra de los deseos de Tenko.

 

 

═════════≪ ✾ ≫═════════

 

 

Regresaba a su casa después de ir a la escuela, el día había sido agotador después de tener que aguantar el dolor de su cuerpo. Los golpes recientes hacían que no pudiera poner atención a la maestra y era frustrante.

Casi llegaba a su hogar cuando escucho una gran explosión que hizo temblar el suelo bajo sus pies; después empezó a escuchar gritos y ver como gente corría en dirección contraria de donde se encontraba su casa.

—¡Mi casa!— fue lo único que pensó antes de empezar a correr, solo para encontrar destrozos, su casa estaba destrozada. A lo lejos podía ver una gran batalla entre un héroe reconocido y un villano, un verdadero villano; aun así, lo único que podía pensar era en su hermana.

—¡Hana!— grito Tenko antes de empezar a correr hacia lo que era su casa.

Al llegar empezó a buscar entre los escombros a su hermana, gritaba su nombre tratando de que lo escuchara y supiera que él estaba ahí. Fueron minutos llenos de agonía hasta que por fin pudo hallarla, debajo de un gran pedazo de una pared.

—¡Hana! ¡Hana, reacciona por favor!— gritaba Tenko mientras trataba de levantar el gran trozo de concreto, cosa que era en vano porque el solo era un niño de 9 años.

—Te…Tenko— en el momento en que el pelinegro escucho su nombre, dejo lo que hacía y fue hacia su hermana, seguía viva.

—Hana, por favor resiste. Necesito que sigas viva, necesito ayuda— las palabras iban tan rápido que Tenko apenas había respirado, necesitaba encontrar a alguien que lo ayudara a sacar a su hermana, necesitaba salvarla.

Pero antes de que pudiera irse, sintió una mano impidiendo que se fuera.

—N…no te va…vallas, por favor— la voz de Hana cada vez sonaba más débil, veía como sangre escurría por la comisura de su boca y eso no era una buena señal.

—Hana, necesito buscar ayuda para sacarte de aquí— la voz de Tenko estaba llena de miedo e histeria, no quería perder a la única persona que le quedaba.

—Lo siento Tenko, pe…pero, ya no puedo— una gran sonrisa se formó en el rostro de Hana, una sonrisa llena de sangre que hizo que Tenko ya no pudiera retener las lágrimas.

—Por favor no, eres lo único que me queda Hana— las lágrimas recorrían las pálidas mejillas de Tenko mientras su voz sonaba asustada —¡Sin ti no puedo, no puedo vivir sin ti Hana!

—Lo siento Ten, prometí cuidarte y protegerte, pero… creo que debo romper esa promesa— lagrimas empezaban a salir de los ojos de Hana, las cuales se mezclaban con el líquido carmín sobre su rostro —Te quiero Tenko.

Fue lo último que pudo de oír de su hermana, antes de sentir como el brazo que lo sostenia perdía fuerzas y dejaba de sentir el pulso, su hermana se había ido.

Un gran ira y tristeza empezó a invadir todo el ser de Tenko, unas ganas de destruir todo empezó a gobernarlo. Todo lo que quería en esta vida se le era arrebatado sin siquiera tener la oportunidad de luchar por ello, estaba harto.

Por fuera se podía ver como su cabello, antes negro, iba tornándose de un tono blanco; mientras su alrededor se empezaba a desmoronar con rapidez, su don había aparecido. Después de eso, todo era un borrón en su memoria, solo sabia, que lo había perdido todo, todo.

 

 

═════════≪ ✾ ≫═════════

 

 

Despertó con el corazón latiendo a mil por hora y con su cuerpo lleno de sudor, de nuevo había tenido una pesadilla.

—¡Ah! De nuevo lo mismo— suspiro el peliplata mientras se volvía a recostar en su cama y ponía su brazo sobre sus ojos.

Una pequeña lagrima se escapó rodando por su mejilla, ojalá solo hubiera sido una pesadilla.

Chapter 3: 𝐍𝐮𝐞𝐯𝐨𝐬 𝐇𝐨𝐫𝐢𝐳𝐨𝐧𝐭𝐞𝐬

Chapter Text

Desde que conocieron de su existencia, tanto Inko como Yagi comprendieron que su destino sería complicado. Ser el hijo del héroe número 1 y símbolo de la paz ya era una carga que un ser que aún no había llegado al mundo no debía soportar.

Por lo tanto, al enterarse de la noticia, ambos decidieron mantener todo en secreto para protegerlo. Cuando finalmente nació, solo unas pocas personas, consideradas amigos sinceros, estuvieron presentes en ese momento.

Al ver a su hijo por primera vez, Inko y Yagi supieron que usarían todo su poder para cuidar de ese pequeño ser que representaba el amor que compartían.

A lo largo de los años, el pequeño Izuku creció en un hogar tranquilo y lleno de amor. Aunque Yagi no podía estar con él todo el tiempo, se aseguraba de que cada encuentro fuera un recuerdo especial para su hijo.

—¡Mamá, mami! Papá está en la televisión— gritaba un niño de 4 años mientras saltaba feliz sobre el sofá al ver cómo su padre salvaba a las personas.

Para Izuku, nunca hubo mentiras sobre la profesión de Toshinori; simplemente le explicaron que era peligroso compartirlo con otros, y él, siendo un niño obediente, mantuvo siempre el secreto.

—Sí, mi niño, ya lo vi— decía una divertida Inko al observar cómo su pequeño no apartaba la vista del televisor.

Como cualquier otro niño, Izuku también era fanático de los héroes desde su infancia. No era sorprendente, considerando que vivían en una sociedad super heroica.

—¿Crees que cuando sea mayor, seré un héroe tan increíble como papá?— preguntó Izuku con voz ilusionada. La sonrisa de Inko reflejó ternura.

—Claro que sí, mi niño. Serás un héroe aún mejor que todos los demás— contestó Inko mientras se acercaba para abrazar a Izuku, quien recibía feliz los mimos de su madre.

Sin embargo, el destino a veces juega con los hilos de nuestras vidas, impidiendo que obtengamos lo que más anhelamos.

 

 

═════════≪ ✾ ≫═════════

 

 

—Siento mucho decirle esto, pero Izuku nunca desarrollará un don— pronunció el médico. A los oídos de Izuku, sus palabras resonaron como un zumbido ensordecedor, eclipsando todo sonido a su alrededor.

Habían acudido a la consulta médica porque Izuku estaba a punto de cumplir cinco años y su don aún no se manifestaba. Tanto Inko como Yagi creían que podría ser un problema de crecimiento, pero la explicación del doctor fue contundente: Izuku nunca tendría un don.

—Mi niño, ¿Cómo te sientes?— preguntó una preocupada Inko a Izuku, quien no había pronunciado ni una sola palabra durante todo el camino de regreso. Sin embargo, Izuku no emitió ningún sonido y simplemente se dirigió a su habitación.

En los días siguientes, el ánimo del pequeño peliverde no mejoró ni empeoró significativamente, hasta aquella tarde.

Izuku estaba con su padre, quien había venido de visita ese fin de semana. Yagi, siendo un héroe muy reconocido, no vivía con Inko e Izuku para evitar que los medios y los villanos descubrieran la identidad de la familia del número uno por razones de seguridad. Por lo tanto, solo los visitaba los fines de semana y luego volvía a su vida como héroe.

Esa tarde en particular, estaban viendo la televisión cuando una noticia interrumpió la transmisión, mostrando imágenes de una pelea. Desde la visita al médico, Izuku había evitado todo lo relacionado con los héroes, pero su curiosidad no pudo evitar centrarse en los extraños artefactos que el héroe llevaba consigo.

—Oye papá— habló Izuku llamando la atención del rubio —¿Qué son esos artefactos que lleva el héroe?

Yagi centró su mirada en la pantalla, interesado en lo que su hijo quería saber.

—Esos son equipos de apoyo, hijo— respondió Yagi de manera sencilla.

—¿Y para qué sirven?

—Algunos dones requieren ayuda para funcionar correctamente, así que especialistas diseñan y construyen equipos específicos para cada héroe según su don— explicó Yagi de forma comprensible.

Izuku no dijo nada más, pero Inko y Yagi notaron cruzaba la chispa de curiosidad en sus ojos antes de que volviera a concentrarse en la pelea en la televisión.

 

 

═════════≪ ✾ ≫═════════

 

 

Izuku era un niño curioso e inteligente. Desde que supo de la existencia de los héroes, investigó todo lo que tenía a su alcance y comprensión. Sin embargo, la noticia de que nunca tendría un don y que era imposible ser un héroe, apagó su curiosidad.

Pero ahora con lo que su padre le había dicho, la curiosidad de Izuku resurgió. Investigó sobre equipos de apoyo, lo que lo llevo hacia el soporte técnico, análisis de dones e incluso la fabricación de trajes. Para él, un nuevo mundo se abría lleno de maravillas.

Inko notó el nuevo interés de su hijo y se alegró al verlo brillar nuevamente. Cuando compartió esto con su esposo, ambos supieron que Izuku seguiría el camino de la investigación, ofreciéndole su apoyo dándole más acceso a aquella información.

Tres años después, cuando recién había cumplido ocho años, Izuku les comunicó a sus padres su deseo de estudiar más sobre el tema. Si no podía tener un don para salvar a la gente, al menos ayudaría a los héroes a salvar a otros.

Inko y Yagi dieron su aprobación para que Izuku continuara estudiando. Gracias a los contactos de Toshinori, el pequeño comenzó a tomar clases avanzadas en investigación y análisis de quirks, así como en el desarrollo de tecnología heroica.

La inteligencia de Izuku sorprendió a los maestros que lo enseñaban. Parecía una esponja, absorbiendo información perfectamente y aplicándola de manera impecable en los proyectos que se le asignaban.

Poco a poco, Izuku se ganó un lugar en la sociedad heroica, rodeado de héroes e investigadores. Cuando cumplió 14 años, ya era una figura reconocida, aunque se le conocía con el sobrenombre de “Green” y su rostro permanecía oculto debido a ser menor de edad.

Aunque aún le faltaba mucha experiencia y aprendizaje, para alguien de su edad, era un logro inmenso poseer ese nivel de inteligencia.

 

 

═════════≪ ✾ ≫═════════

 

 

—Muchas gracias, Green. Realmente no lograba encontrar el problema— dijo uno de los investigadores que habían acudido en busca de su ayuda.

—No te preocupes, Nakano. Sabes que me gusta ayudar— respondió Izuku con su característica sonrisa.

—Veo que nuevamente vinieron por tu ayuda, Izuku— una voz conocida resonó en la entrada del laboratorio, y ambos se acercaron para hacer una reverencia.

—Mizoroge-sensei— dijeron al unísono hacia el mayor, Mizoroge Koji, el maestro y mentor de Izuku.

—Sí, sensei. Izuku es de gran ayuda al encontrar errores en los proyectos y ofrecer opiniones para mejoras— comentó Nakoto hacia el maestro.

Era cierto, Izuku tenía una mente analítica refinada que le permitía detectar cualquier error en cualquier proyecto. No es casualidad que ahora esté estudiando en uno de los laboratorios de las empresas más prestigiosas de Japón.

Continuaron charlando hasta que Nakoto se despidió, diciendo que debía volver al trabajo, dejando a Izuku solo con su mentor.

—Yagi me comentó que te unirás a las filas de la UA— dijo Mizoroge de repente, captando la atención de Izuku.

—Sí, mi padre me dijo que el profesor Power Loader es el mejor en su campo, y quiero seguir aprendiendo mucho más de lo que ya sé— respondió Izuku emocionado.

—Maijima Higari, sin duda es el mejor en soporte técnico en este momento— comentó el mayor —Creo que fue una buena decisión unirte al departamento de apoyo de la UA.

—Gracias, sensei— dijo Izuku.

—No agradezcas. Sé que tu camino apenas ha comenzado— fue lo único que dijo el mayor antes de salir, dejando a un Izuku muy feliz.

—Lo sé, maestro, lo sé— susurró Izuku antes de volver a sus actividades del día.

Su carrera apenas había comenzado. Para Izuku, era un paso más hacia la realización de sus sueños. Sin embargo, para el destino, era solo un paso más para cumplir sus caprichos. Nada preparaba al pequeño peliverde para lo que sucedería a partir de ahora.

 

Chapter 4: 𝐂𝐚𝐦𝐛𝐢𝐨 𝐈𝐧𝐝𝐞𝐬𝐞𝐚𝐝𝐨

Chapter Text

—En serio, mamá, estoy bien, no me pasó nada— dijo Izuku, su voz sonaba un poco cansada ante la extrema preocupación de su madre.

—Pero pudo haberte pasado algo, no avisaste que salías y no sabía dónde estabas, mi niño— respondió Inko, tomando las manos de Izuku —Sabes lo peligrosa que es tu situación en estos momentos.

—Lo sé, mamá, pero es agotador— replicó el menor con molestia —Es agotador no poder salir a gusto por el miedo de que alguien me haga daño.

Para ese momento, toda la situación lo tenía harto. Solo había pasado un mes y todo era un completo desastre.

Izuku tenía 15 años y asistía a la academia UA, en la clase de soporte técnico. Desde que se interesó en el mundo de la investigación, se hizo un nombre dentro de la sociedad heroica, un apodo con el que lo conocían para proteger su verdadera identidad.

Pero todo ese trabajo de tres años se había ido al traste desde que ingresó a la academia.

Era sabido que los villanos tenían en la mira a la academia por su reputación, pero confiaba en que la escuela tenía la seguridad necesaria para evitar alguna filtración de información.

Al entrar, le prometieron que su identidad sería protegida, que solo el director y su tutor sabrían sobre su familia. Solo bastaron dos meses para que esa promesa se hiciera añicos.

No supieron cómo, pero una mañana se despertó con la noticia de que todo el mundo ya sabía que él, Izuku Midoriya, era el primogénito del héroe número uno y símbolo de la paz, All Might.

Ese día fue un caos, ya que con esa información, rápidamente la prensa dio con su dirección y decenas de reporteros estaban en la puerta de su hogar desde primera hora, tratando de conseguir alguna declaración.

Gracias a héroes que conocían su identidad, pudieron salir de allí evitando a toda esa gente. Tuvieron que hacer una mudanza exprés a la casa de su padre para mayor seguridad.

Después de eso, su vida dio un giro de 360 grados. Así como toda la sociedad civil y heroica sabía de su existencia, también esa noticia llegó al lado oscuro.

Solo tuvo que haber un intento de secuestro para que tanto su madre como su padre casi lo encerraran para protegerlo. Obviamente, él entendía que su situación era delicada, pero también quería que entendieran que aún no se acostumbraba a todo esto.

Odiaba sentirse así de encerrado y protegido, casi como si el mismo viento pudiera dañarlo.

Ese día había salido a tomar un poco de aire después de estar dos semanas sin salir de casa. Sin avisar y aprovechando que su madre había salido, se escapó. Ahora comprendía que no fue una buena idea, pero en ese momento estaba desesperado.

—Izuku...— susurró Inko mientras abrazaba a su hijo. Sabía que todo esto lo tenía estresado, pero por el momento no había otra solución.

—Lo siento, mamá. Sé que no hice bien, pero de verdad necesitaba salir de estas cuatro paredes, aunque fuera por un momento— Izuku ya era un mar de lágrimas —Solo quiero que todo vuelva a la normalidad, mamá.

Inko, al escuchar a su hijo de esa manera, también comenzó a llorar. Ella también deseaba volver a antes de que todo esto sucediera, antes de que el miedo de perder a su hijo se apoderara de su ser.

Izuku lloró toda su frustración en brazos de su madre hasta quedarse profundamente dormido. Fue en ese momento que Yagi hizo acto de presencia.

—Me alegra que esté bien— dijo el rubio mientras acariciaba la cabeza de su hijo —Gracias a Dios lo encontramos antes de que alguien notara que estaba afuera.

Inko no respondió nada, simplemente comenzó a llorar de nuevo. Yagi, al verla así, sintió su corazón estrujarse, así que rápidamente la abrazó, sintiendo cómo ella se aferraba a él con fuerza mientras su cuerpo temblaba por el llanto.

—En serio lo siento tanto, amor— susurró con dolor el héroe al ver a su familia así —Si tan solo yo no fuera...

—No te culpes, Yagi, todo esto no es tu culpa— respondió entre lágrimas Inko —Estás haciendo todo lo que está en tus manos para proteger a nuestro hijo.

—Lo sé, pero desearía poder hacer más. Odio ver a nuestro pequeño así de mal— contestó Yagi mientras se acercaba a Izuku —Y también odio verte así.

Inko no respondió nada y se quedó abrazada a su esposo. Estar en sus brazos siempre había sido su refugio, y ahora más que nunca necesitaba esa cercanía. Mientras permanecía allí, terminó quedándose completamente dormida. Yagi los observaba en silencio, perdido en sus pensamientos sobre cómo solucionar todo esto.

—Les prometo que encontraré una solución— murmuró, decidido.

 

 

═════════≪ ✾ ≫═════════

 

 

Su mañana habría comenzado bien de no ser por el molesto teléfono que no dejaba de sonar. Quien fuera que lo estuviera llamando debía ser un psicópata para molestarlo a las 8 de la mañana.

Para cuando sonó la décima llamada, Tomura tomó el teléfono de manera brusca y contestó.

—Espero que esto sea importante como para despertarme a esta hora— gruñó con molestia al interlocutor.

—Tomura, amigo— solo tuvo que escuchar ese horrible tono de voz para saber que era Dabi, y colgó de inmediato.

Obviamente, eso no iba a funcionar porque de inmediato volvieron a llamar. Sabía que si no contestaba, ese imbécil seguiría molestando todo el día, así que, con más molestia, contestó nuevamente.

—¿Qué quieres, Dabi?— respondió mientras se levantaba de su cama y caminaba hacia el balcón de su cuarto.

—Buenos días, Tomura, yo también amanecí bien, gracias por preguntar— respondió el contrario con burla, sacando de quicio aún más a Tomura.

—Voy a colgar si no vas al punto. No estoy de humor— refunfuñó Tomura, provocando una sonora carcajada en Dabi.

—Ya, no te enojes, Tomu— dijo Dabi entre risas —Te llamaba para un trabajo. Necesitan a alguien de tu calibre para este asuntillo.

Shigaraki suspiró cansado al escuchar aquello. Otro trabajo. A veces odiaba haberse metido en el mundo de los villanos, pero el dinero lamentablemente no nacía de los árboles, por lo que de vez en cuando aceptaba trabajos de poca monta, con sus propias restricciones, claro.

—¿De qué trata?— contestó de manera seria.

—Como ya sabrás, la noticia de que nuestro “amado” héroe número uno tiene un hijo se ha difundido por todos lados— dijo de manera sarcástica Dabi —Así que el trabajo por el que te contacto es para que raptes al niño. Al jefe le hace mucha ilusión tener al hijo de su “querido amigo”.

El jefe, otra vez ese nombre. Shigaraki no sabía quién era ese jefe del que tanto hablaban Dabi y otros villanos. No es que le interesara, pero sin duda era algo que le causaba escalofríos.

—Lo siento, Dabi, pero no estoy dentro— habló Tomura sin interés —No secuestro niños nomás porque sí. Ese niño no tiene la culpa de que su padre sea ese sujeto.

—¿En serio, Tomura? Es solo un niño.

—Y eso está en mis restricciones. No secuestro niños, y si eso es todo, tengo cosas que hacer— fue lo último que dijo Tomura antes de colgar sin dejar que el contrario contestara. No quería escuchar sus reclamos.

¿En serio? ¿Qué tan cruel debía ser alguien para raptar a un niño que no ha hecho nada? Sinceramente, por eso odiaba a los villanos, aunque los héroes tampoco se salvaban.

Esperaba que no lograran su objetivo. Si no, el niño sufriría consecuencias que no le correspondían.

Chapter 5: 𝐔𝐧 𝐞𝐧𝐫𝐞𝐝𝐚𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐢𝐞𝐧𝐳𝐨

Chapter Text

Un nuevo día para él estaba comenzando, por lo que desde muy temprano había pedido ser llevado a la academia para comenzar a trabajar en sus proyectos para poder distraerse, aunque sea un poco de toda su situación.

Estaba tan ensimismado en sus pensamientos que no escucho cuando alguien más había entrado a su taller.

—Veo que ya estás trabajando desde temprano, nerd— la voz inesperada hizo que Izuku diera un brinco en su asiento por la sorpresiva intervención.

—¡Kacchan! ¿Tan temprano y ya estás aquí?— respondió Izuku al ver a uno de sus amigos frente a él, un alumno de la clase heroica que conoció en los primeros días y que rápidamente se llevaron bien, Bakugou Katsuki.

Katsuki al escucharlo solo rio mientras tomaba asiento —No eres el único genio de por aquí, ¿Sabes?— dijo de manera burlona el cenizo, provocando que Izuku solo rodara los ojos.

—Que egocéntrico— replicó el peliverde.

Después de aquello ambos mantuvieron un momento en silencio muy cómodo, hasta que Katsuki decidió seguir con la conversación.

—Bueno…, me entere que ayer saliste y…— antes de que Bakugou pudiera terminar de hablar, un suspiro molesto hizo que callara.

—Mama te llamo ayer, ¿Cierto?— preguntó Izuku con cansancio, aunque la falta de respuesta le confirmó lo que ya sabía —Solo necesitaba un respiro.

—Entiendo eso Deku, pero todo esto es por tu seguridad— la voz del cenizo tenía un tono molesto, casi como un reproche —Tu situación es de extrema preocupación.

Izuku permaneció en completo silencio mientras Katsuki lo reprendía, una vez más. Desde que lo conocía, los regaños habían sido una constante en su amistad ya que siempre sacaba de sus casillas al cenizo, pero tras el incidente, se habían vuelto más frecuentes.

—Lo sé, y en verdad lo siento pero, estoy bien y eso es lo que importa— respondió, haciendo que el cenizo bufara ante la respuesta.

Bakugou, al ver que Izuku, una vez más, no estaba tomando en serio sus palabras, decidió dejar el tema. A veces, el peliverde podía ser increíblemente terco.

—Está bien.

La conversación después de esto siguió hacia otros temas hasta que Bakugou tuvo que irse a sus clases de día, dejando a Izuku solo con su trabajo y sus pensamientos.

 

 

═════════≪ ✾ ≫═════════

 

 

La tarde caía con rapidez y para Tomura, solo significaba que pronto su momento de salir a “trabajar” llegaría.

Tenía varios asuntos que resolver esa noche, por lo que ya se encontraba preparando todo para salir. No tenía ni la menor gana de abandonar la comodidad de su apartamento, pero sabía que el dinero no caía del cielo.

Pero justo cuando estaba a punto de salir, su teléfono comenzó a sonar.

—¿Quién carajos es?— murmuro molesto el peliplata al tomar la llamada, el numero era desconocido y por ende, su contestación era tosca.

—Shiggy…— y eso fue lo único que tuvo que escuchar Tomura para colgar la llamada. Por obvias razones, la otra persona tras la llamada no se iba a rendir y volvió a marcar.

A lo que Tomura, resignado, tomo la llamada.

—¿Qué quieres Toga? Estoy demasiado ocupado para atender cualquier estupidez que tengas en la mente— espeto con irritación hacia la chica del otro lado, quien al oír su reclamo solo empezó a reír de manera desquiciada.

—A mí también me alegra escucharte Tomura— respondió la chica al otro lado, sacándole un gruñido molesto al contrario.

—Tengo cosas que hacer así que ve al grano.

—Eres un verdadero aguafiestas…— la voz de Toga cambio de tono a uno más relajado —Necesito que me acompañes a realizar un trabajito…— pero antes de que esta pudiera terminar de hablar, la voz de Tomura la interrumpió.

—No— replicó el peliplata de manera tajante al escuchar la petición de la rubia loca al otro lado, ya había trabajado con ella en un par de ocasiones, y en esas dos veces casi muere por culpa de que a ella le gusta tomar el camino largo y complicado.

—Por favor Shigaraki, tome este trabajo pero necesito alguien como tu para que todo salga a la perfección— imploró la rubia empezando un berrinche, tratando de convencer al peliplata.

Shigaraki en verdad que no quería aceptar, pero por lo mismo sabía que ella no dejaría de insistir hasta que el dijera que sí. Así que con mucha resignación, decidió aceptar.

—Está bien, solo mándame mensaje con la dirección y no me molestes más— y sin esperar una respuesta colgó —Solo espero que esto termine lo más pronto posible.

Con un suspiro de resignación, tomo sus cosas y salió de su apartamento, al parecer sería una noche larga.

 

 

═════════≪ ✾ ≫═════════

 

 

El día había llegado a su fin, y por fin Izuku podía regresar a casa. Aunque le hubiera gustado quedarse un poco más en su taller, su padre había sido claro: por el momento, solo podía permanecer en la academia durante las horas de clase.

Ahora, se encontraba esperando a que su padre lo recogiera, acompañado por Katsuki y Shinsou, otro amigo que había hecho desde el inicio en las clases generales.

—¿Estás seguro de querer esperarlo afuera?— preguntó Shinsou no muy convencido mientras caminaban hacia la salida.

—Sí, así me despido de ustedes y me voy rápido— respondió Izuku tranquilamente —Odio cuando papá se queda charlando con el director y terminamos yéndonos horas más tarde.

Ante ese comentario, los otros dos chicos estallaron en carcajadas, imaginándose al símbolo de la paz conversando animadamente con el director. No era una imagen fácil de imaginar.

La conversación siguió fluyendo sin problemas hasta que llegaron a la entrada de la academia para esperar. Sin embargo, no habían pasado ni cinco minutos cuando dos figuras desconocidas comenzaron a acercarse.

Por instinto, tanto Katsuki como Shinsou se colocaron delante de Izuku, protegiéndolo de los recién llegados, cuyo comportamiento levantaba sospechas ya que no poseían el uniforme de la academia ni se veían como algún profesor.

—Vaya, vaya, vaya... parece que este trabajo será más fácil de lo que pensé— comentó la chica que había atravesado las puertas de la academia con una facilidad desconcertante. Por supuesto que los tres chicos sabían perfectamente quién era.

—Toga, ¿Puedes explicarme qué estamos haciendo aquí?— Tomura sonaba irritado. Desde que llegaron, la rubia no le había dejado formular una sola pregunta, arrastrándolo hasta la entrada sin darle ninguna explicación de lo que tenían que hacer.

Estaba confundido por completo: no entendía por qué estaban allí, ni por qué se encontraban frente a dos chicos desconocidos. Apenas notaba que alguien más estaba detrás de ellos, pero aún no lograba ver su rostro.

—¿A qué más? Vinimos por el hijo del símbolo de la paz— respondió Toga con una sonrisa que puso a Katsuki y a Shinsou en alerta máxima.

Al escuchar esas palabras, Shigaraki frunció el ceño y, sin pensarlo dos veces, avanzó hasta colocarse entre los chicos y Toga.

—No creo que eso vaya a suceder— dijo con firmeza, dejando atónitos tanto a la rubia como a los chicos detrás de él.

—¿De qué hablas? Es una orden del jefe— replicó Toga, visiblemente molesta al ver cómo Tomura, inesperadamente, protegía a los chicos, ¿Por qué lo haría?

—Otra vez ese maldito jefe... si lo hubiera sabido, no habría aceptado venir— suspiró molesto con la mención de aquella persona —Pero ya que estamos aquí, no voy a permitir que intentes llevarte al niño— respondió Tomura con determinación, adoptando una postura desafiante.

En cuanto vio que Toga se preparaba para atacar, supo que esa noche habría sido mejor quedarse en su apartamento.

Chapter 6: 𝐎𝐩𝐨𝐫𝐭𝐮𝐧𝐨 𝐄𝐧𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨

Chapter Text

Mientras Tomura y Himiko discutían, los chicos permanecían en estado de shock.

La aparición repentina de los dos villanos, que claramente venían con la intención de llevarse a Izuku, los había tomado completamente por sorpresa.

Al principio, Bakugou y Shinsou reaccionaron de inmediato colocándose en guardia para atacar. Sin embargo, la verdadera sorpresa llegó cuando uno de los villanos se interpuso frente a ellos… protegiéndolos.

Y ahora, no entendían nada.

—Lo siento, Shigaraki, pero el trabajo es el trabajo— dijo la rubia antes de lanzarse contra él, agujas en mano lista para atacar.

Tomura reaccionó al instante, lanzándose también para bloquear los ataques de la villana, asegurándose de que no llegaran a los chicos que estaban detrás de él.

Los golpes iban y venían, con Tomura esquivando a toda costa las embestidas de la rubia. No conocía bien el don de la chica, pero había escuchado que podía copiar la apariencia de las personas cuya sangre bebía.

No sabía si también era capaz de copiar dones, pero no estaba dispuesto a averiguarlo.

Además, él tampoco quería usar su don contra ella. Es cierto que lo había entrenado lo suficiente como para tocar con toda la palma sin activar su desintegración, pero aun así, no quería arriesgarse a causar un accidente mayor.

Mientras tanto, los tres chicos permanecían inmóviles. Bakugou y Shinsou observaban la pelea con los ojos abiertos de par en par, mientras Izuku se mantenía detrás de ellos, también atento a la batalla.

Algo en su mente le decía que ya había visto antes a aquel peliplata… pero no lograba recordar dónde.

—¿Por qué haces esto?— cuestionó la rubia en un momento en que ambos se separaron, exhaustos —Solo es un estúpido niño.

Shigaraki resopló, molesto por aquel comentario.

—Podrá ser un estúpido niño a tu vista, pero para mí sigue siendo alguien que no tiene la culpa de quién es su padre, ni de los problemas que los adultos cargan— espetó con seriedad —Yo acabo con todo aquel que se lo merece… y si no das un paso atrás, tú serás la siguiente en la lista.

Al escucharlo, Toga finalmente titubeó. Conocía bien el don del chico, y sabía que era algo que debía temerse.

El mundo estaba realmente a salvo solo porque ese peliplata no era, del todo, un villano.

—Sabes que el jefe estará muy molesto por esto— respondió, bajando la voz hasta casi un susurro —Hará lo posible por ir tras ese niño, cueste lo que cueste— añadió, señalando a las espaldas de Tomura.

—Pues dile a ese jefe tuyo que yo no trabajo para él, no respondo ante él… pero si quiere ir tras el hijo de All Might, primero tendrá que enfrentarse conmigo.

Aquella declaración llegó a oídos de los tres chicos, quienes, esta vez, de verdad no sabían qué demonios estaba ocurriendo.

Toga solo resopló, fastidiada. Estaba dispuesta a continuar la pelea, pero a lo lejos logro ver como varios héroes se acercaban rápidamente al lugar donde ellos estaban. Asi que sin perder más tiempo, gruñó con fastidio antes de salir corriendo.

Debía escapar si no quería ser atrapada.

Por otro lado, tan pronto como la vio desaparecer, Shigaraki por fin pudo respirar con alivio.

Giró rápidamente hacia los chicos y, con un leve asentimiento de cabeza, se despidió antes de marcharse también. No le convenía ser atrapado ahora.

Para cuando los héroes llegaron junto a los chicos, Shigaraki ya se había desvanecido.

—Chicos, ¿Están bien?— preguntó Aizawa, maestro de Bakugou. A su lado, Power Leader también hacía acto de presencia, y detrás de ellos, All Might, quien no tardó en correr hacia su hijo.

—Hijo, ¿Estás bien?— preguntó el rubio, tomando con firmeza los hombros del pecoso, que aún seguía paralizado por todo lo ocurrido —¿Izuku?

El chico alzó lentamente la mirada, fijando sus ojos verdes directamente en los de su padre.

—No entiendo qué acaba de pasar— murmuró, desconcertando por completo a los tres adultos.

Porque, en realidad… ¿Qué demonios había pasado?

 

 

═════════≪ ✾ ≫═════════

 

 

—A ver, quiero ver si entendí bien…— habló Aizawa, confundido por lo que su alumno acababa de decir —¿Me estás diciendo que un villano… los defendió?

Los tres chicos asintieron.

Ahora todos se encontraban dentro de la escuela, en la sala de maestros, mientras los adultos pedían una explicación sobre lo ocurrido. Aunque, en realidad, no sabían qué hacer con la explicación que estaban recibiendo.

Yagi apoyó los codos sobre sus piernas mientras intentaba procesar la información.

—¿Recuerdan cómo se veía ese villano?— preguntó a los chicos.

Izuku asintió y tomó la palabra —Sí, era un chico, tal vez un poco mayor que nosotros, de cabello plateado y ojos rojos... también tenía la piel muy pálida— declaró, recordando claramente su apariencia.

Y no podía evitar la sensación de que ya lo había visto antes.

Al escuchar la descripción, Yagi frunció el ceño; esas características le resultaban demasiado familiares.

—Creo saber quién era el chico— comentó, mientras sacaba su teléfono y comenzaba a teclear —Es un... podría decirse “delincuente”, no sé, siempre han intentado atraparlo desde hace tres años, cuando apareció— explicó, mostrando una foto en la pantalla.

En ella se veía al joven, vestido completamente de negro. La imagen parecía haber sido tomada con prisa: era borrosa, pero esa cabellera plateada era inconfundible.

—Sí, ese era el villano que nos defendió de la rubia loca— confirmó Katsuki.

Aizawa, para ese momento, realmente no estaba entendiendo nada de lo que estaba sucediendo.

¿Cómo era posible que alguien que se suponía dañaba a las personas, hubiera protegido a sus alumnos?

—¿Qué más información hay sobre ese tipo?— preguntó Aizawa hacia el rubio.

—Pues, lo poco que sé es que nunca ha dañado a civiles ni provocado daños mayores. La policía notó que solo se enfoca en personas de moral cuestionable— respondió Toshinori —Aun así, nunca he tenido un enfrentamiento con él. Todo lo que sé son relatos de otros héroes y de la policía.

Aquella información confundió aún más al maestro.

—Como lo dices, suena más a un antihéroe que a un villano.

Tanto Yagi como Power Loader asintieron. Bakugou y Shinsou también estuvieron de acuerdo con aquello: ningún villano hubiera hecho lo que ese hombre hizo por ellos, sin importar las circunstancias.

Para los villanos, la sociedad y sus habitantes son objetivos por destruir, sin excepción alguna.

Mientras tanto, Izuku aún se mantenía en silencio, tratando de recordar de dónde lo había visto. No fue hasta que le vino a la mente la noche en que había salido, que por fin lo recordó.

Ese villano era el mismo chico con quien había chocado esa noche.

Así que se trataba de él— pensó, comprendiendo por fin por qué aquella vez el villano se había mostrado tan nervioso. Tal vez tenía miedo de que lo reconociera.

—Yo creo que no es alguien tan malo, la verdad— susurró Izuku externando sus pensamientos.

Que fueron dichos lo suficientemente alto como para que cinco pares de ojos se volvieran a verlo, sorprendidos por su declaración.

—¿Qué?— cuestionó, confundido al notar que todos lo observaban.

—¿Por qué lo dices, Midoriya?— preguntó Power Loader.

Al darse cuenta de lo que había dicho por la pregunta que le hizo su profesor, Izuku bajó la mirada, evitando los ojos de los demás, antes de responder con cautela.

—Pues... porque la noche en que salí, choqué con él— explicó Izuku, sin mirar a nadie directamente —Fue muy amable conmigo y... se fue tan rápido como apareció.

Al terminar de hablar, todos en la sala quedaron sorprendidos.

¿Qué probabilidad había de que Izuku se cruzara con ese delincuente? Y más aún, ¿Realmente era alguien incapaz de dañar a inocentes?