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Summary:

Aun después del revuelo, las críticas, el miedo y la preocupación general de la población sobre la seguridad y fiabilidad en el show por la invasión de los terroristas humanos en medio de la primera tanda de rondas de la edición número 50 de Alien Stage, todos (humanos y aliens) tenían muy claro que cancelar la final no era una opción. Si querían imponerse sobre las mascotas que jugaban a ser el héroe, debían demostrarles que interrumpir la segunda ronda no sería suficiente para cancelar el resto del espectáculo más esperado del año, pero los esfuerzos fueron inútiles ante el auge de la rebelión humana y la emoción dentro de ellos por la primera parte del plan cumplida.

​Ivan está determinado y feliz en cumplir su parte en el primer gran éxito de la rebelión, el lanzamiento del cohete, por seguir el legado que Hyuna-nuna y por el que todos se han esforzado por tanto tiempo. Pero, una simple distracción y un pequeño error en su tarea, perseguir a Till para salvar a una de las finalistas, marcaría la diferencia. Aunque todos se esfuerzan al máximo para avivar la esperanza de la humanidad, el futuro deseado se ve más lejano de lo que esperaban.

Chapter 1: Prologo: Malos Presagios

Summary:

La operación del lanzamiento del cohete va mas o menos sobre la marcha, uno que otro herido pero, nada grave que comprometa la misión. Gracias a la información de un anterior concursante que rescataron hace un tiempo lograron adentrarse en las instalaciones de Alien Stage en medio de la final sin muchos problemas. Luego de intervenir al finalizar la ronda y salvar a la perdedora la situación esta tornando hacia su final y justo ahora cuando todo parece ir bien es cuando todos deben estar mas alerta...

Notes:

Jeje... ¿Qué puedo decir? No sirvo para hacer historias de más de un capítulo (y les juro que me esfuerzo), pero descuiden no pienso abandonar nada, solo que... denme tiempo.

​Antes de iniciar, debo dejar varias aclaraciones que es necesario leer para la comprensión completa de la historia:

•​El fic es totalmente de mi autoría, pero está fuertemente inspirado en el AU de Rebel Ivan de @miviez en Twitter. Vayan a echarle un vistazo a su cuenta y a su arte.
​•Siguiendo el punto anterior, hay varias cositas de ese AU que se toman como canon en esta historia (como el diseño de Ivan) y que el artista va mencionando junto a sus ilustraciones y que voy a mencionar a continuación. No está permitida la republicación de su arte, así que solo nombraré lo que acontece en ese AU y tiene relevancia en mi historia:
-​Iván no fue rescatado por los segyeins, sino por la rebelión y criado por esta.
​-Till es rescatado en el Round 2 (por Iván específicamente según entiendo en una ilustración), por lo que, para concordancia con mi historia, Mizi no lo fue y es la finalista junto a Luka.
•No me relaciono de ninguna manera con el artista, ni esta historia con su AU o su arte.

​Como siempre, espero que lo disfruten. Estaba tan feliz escribiendo y me dediqué tanto a terminarlo que me robó una que otra hora de sueño, jsjsj.

Edit: ¡Me creé una cuenta de TikTok dedicada a promocionar mis fanfics! Si gustan, pasen a verla. Ya añadí el nombre de la cuenta a mi perfil (es muy parecido a este: Itsonlyale8970) y la primera publicación ya casi está lista (que es justamente sobre esta historia y el origen de su creación). Tengo planeado también publicar algunas ideas que no se añadieron a este fic, así que si les gustó este AU, ¡por favor, pasen a ver si ya está lista! ¡Gracias! ♡

Chapter Text

—¿Estás bien?—.Ivan se acercó lentamente hacia él con un susurro insinuante y un tanto temeroso a que alguien más lo escuchara. No despegaba la vista de su alrededor, amenazaba a su entorno con la mirada, siquiera bajó el arma, mucho menos movió el dedo del guardamonte

Till luego de esa pregunta y notar lo alterado que estaba, se obligó a sí mismo a regular su respiración con el bajo el sonido de los pasos a su alrededor aumentando. 

Aún con el cubrebocas común en el uniforme (o así lo quería llamar) de la rebelión doblado en su cuello le era difícil respirar no entendía por que Ivan o el resto no se sofocaban con ese pedazo de tela sobre el mentón. 

Quizás era porque estaban acostumbrados a esta tensión, a este ambiente tan violento, a lo denso del aire y al miedo, el no, ni de cerca. No estaba capacitado para esto, era demasiado sobretodo con Mizi tan fuera de sí misma frente a sus ojos.

El peliplata suspiro con pesar esforzándose en disipar esa tensión en su cuerpo lo mejor que podía. 

No la culpaba, hace apenas unos instantes su vida colgaba de un hilo en este maldito escenario, si él, Ivan y la rebelión no hubieran intervenido, la matarían sin pensarlo. 

Mizi y Till descansaban sobre la plataforma flotante del escenario que antes exhibía la gran final, arrodillados uno frente al otro.

Antes de que la ronda terminará, Ivan y Till intervinieron y se alejaron del centro, con el más bajo ayudando a Mizi a orientarse en medio del desorden mientras le explicaba a incoherentes gritos que todo estaría bien pero, apenas la adrenalina de correr, huir esquivar los ataques de los guardias que fueron eliminados por Ivan (esa era la palabra que usaban para matar) bajó, su cuerpo sucumbió ante el cansancio y la fatiga. 

Till asintió a las palabras del pelinegro, en un movimiento simple, apretando sus labios y sin apartar la vista de su amiga. 

Para cualquiera, estaría ahí perdiendo tiempo y fuerzas de un rebelde (Ivan) en cuidarlos y que podría ser útil en otro lugar pero en realidad esperaba pacientemente a que Mizi volviera sobre sí misma o al menos abandonara esa cara de espanto. 

Lograron llegar al escenario antes de que los guardias le dispararan por perder, por que seguía desorientada y tan desconcertada, como si el mundo fuera nuevo y desconocido, si era honesta dudaba que siquiera lo reconociera. 

Till suspiro de nuevo, bajando su cabeza en derrota contra quien sabe que y contenía el impulso de estrellar su frente contra el suelo, estaba cansado, de toda esta mierda.

Como Ivan y el resto podían hacer esto todo el tiempo. 

Se alzó de nuevo, apretando sus labios en una forzada y tensa sonrisa, orando a Anak por lo mejor.

—Hey...Mizi—.Cada tantos segundos le llamaba suavemente buscando alguna reacción pero en cada uno de sus intentos el silencio y la indiferencia era su respuesta

Entonces, el peliplata mordía su labio, ella seguía perdida divagando en su mente, el esperaba unos segundos para volverlo a intentar y sufrir la misma decepción un trío de veces más en los últimos cinco minutos. 

Ivan observaba atento la escena, a una distancia prudente y resoplo derrotado, más que resignado, no le apetecía entrometerse en su momento tan…personal, tenía muchas cosas para decir pero ninguna era adecuada así que mejor cerraba la boca. 

Echó una mirada rápida al escenario, se mantenía alerta, no le interesaba la vida de esa chica en lo más mínimo, después de ver tanta gente morir… a este punto era algo que aceptaba, no con menos rabia o tristeza pero sí con naturalidad.

Podía gritar con todas sus fuerzas que no le importaba si la finalista vivía o moría pero el estar atento era la reacción natural con la que fue criado más que educado; giraba la cabeza hacia todas las direcciones, afilaba la mirada, agudizaba su oído, movía su nariz para que su olfato lo ayudará. En medio de este lugar, cada mínima oportunidad de notar un ataque o cierto detalle importante era valioso y podía hacer una diferencia.

Enderezo los hombros al no notar nada raro, más que a sus compañeros moviéndose de aquí para allá para mantenerse al tanto de la situación y de las órdenes. 

El pelinegro suavizo un poco su mirada y relajo su expresión al pensar en eso, se disculpará con Hyuna-nuna más tarde.

Fue un idiota al correr detrás de Till a mitad de la ronda y dejarla sola mientras robaba los archivos necesarios para lanzar el cohete. 

Nego levemente con la cabeza a sus propios pensamientos, no debía pensar asi de Hyuna-nuna era una mujer fuerte y muy inteligente. Era la persona más genial e increíble que jamás ha visto en su vida, confío estaría bien a pesar de la herida de bala (ya tratada por el mismo Ivan) en su abdomen. 

Contuvo una seca y divertida risa debajo del cubrebocas, quizás si le decía todo eso y le recordaba una y otra vez cuánto la admiraba y la quería se salvaría de su castigo por ser tan imprudente. 

Ahora apretó los labios claro, siempre y cuando Isaac no se entrometa de lo contrario estaría perdido.

Una repentina tensión en su pecho lo atacó, brinco asustado de lo que eso podría significar y giró la cabeza hacia ambos adultos que permanecían juntos a unos pasos de él murmurando cosas que no escuchaba por la distancia pero Hyuna e Isaac se asentían mutuamente. 

Ivan suspiro regañandose a sí mismo por bajar la guardia y volvió firme a su posición de espera con el arma firme en su mano y atento a las siguientes órdenes que a juzgar de lo que tanto hablaban Hyuna-nuna e Isaac pronto repartirán, según y a quien fuera necesario. Mientras, seguiría el plan al pie de la letra.

¿Debería disculparse con Isaac también? 

Lo que hizo no era un comportamiento propio de él, eso ser tan imprudente o actuar de forma tan impulsiva no le encajaba pero en serio se asustó cuando volvió de revisar la entrada para verificar el estado de Hyuna con respecto a su herida y Till solo corrió hacia la puerta de la sala de comandados en donde estaban, era natural que se preocupara por él sobretodo cuando era el encargado de su seguridad en esta misión tan importante. 

En ese momento corrió hacia donde estaba Hyuna con una expresión dudosa y confundida para preguntarle qué fue lo que pasó en su ausencia y si había un cambio de planes pero, antes de siquiera mover los labios pensar una palabra, la castaña desvió la mirada de su rostro, sorprendiendole lo avergonzada y culpable que se veía de algo que desconocía, en ese momento pensó que la expresión de Hyuna-nuna y la huida repentina de Till compartían la misma razón.

—¡Till, espera!—.Comprendió algo extraño, algo que no identificaba y corrió detrás del menor para salvarle el pellejo cuando fuera necesario que lamentablemente fue cada segundo, debió votar en contra de traer a Till a la misión. 

Ivan agacho la cabeza avergonzado del recuerdo, definitivamente fue muy estupido de su parte pero no podía hacer nada para compensarselo mas que no cometer más errores.

De nuevo, ese apretón en el pecho lo invadió pero esta vez mucho mas intenso que antes y giro la cabeza mas lento, curioso y decidido a no perder la compostura al escuchar a Till murmurar nuevas palabras de aliento a la chica y la tomaba suavemente de sus hombros, agitandola con cuidado y delicadeza.

El ojirubí rodó sus ojos ese era el trato común a los mocosos de Anak pero luego de unos segundos aunque intento desplazarlo un sentimiento negativo creció dentro de el y apretó su mandíbula con fuerza, provocando que su colmillo perforara su labio por debajo del cubrebocas, una ajena ola de celos ardia en su cuerpo.

No lo soporto mas esa vista le quemaba los ojos, chasqueo la lengua y apartó la mirada disgustado, volveria a revisar su entorno, regañandose a si mismo de nuevo por las mismas estupidas razones, no era adecuado ni un comportamiento propio de él.

Debía seguir frío y en calma, compararse era… ¡Absurdo! Esos dos eran un dúo de niños mimados que nunca conocieron nada más allá del show y el circo que era Alien Stage, claro que pensaban que podían estar ahí toda la vida y que el resto del mundo les protegería. 

Detuvo su tren descontrolado de pensamientos y elevó una mano hasta su frente maldiciendose internamente al caer cuenta que justo eso fue lo que hizo hace unos minutos. Bueno, tampoco es como si no se sintiera utilizado como una simple herramienta de un único propósito en aquel momento. 

Sus recuerdos volvieron a Hyuna y sus ojos a la expresión de la mujer, Ivan frunció el ceño consternado por su memoria. 

Era extraño tantos años junto a ella, conociéndola, ser como un hermano pequeño y nunca vio ese sentimiento o algo parecido en ella antes. 

Suspiro de nuevo en silencio, estaba acostumbrado a la sensación sofocante del pasamontañas cortándole la respiración pero justo ahora lo recorde y le molestó un poco. Desvío la mirada de los posibles lugares de ataque y se dedico a analizar a Till, junto a su amable y dulce expresión dedicada a la chica. 

El pelinegro no logro evitar dejar caer un poco su cabeza hacia el lado, interesado como a la vez extrañado, sus ojos brillaban llenos de curiosidad, tentación y deseo de comprenderlo. 

Till, desbordaba algo curioso en su expresión, en sus labios y en su mirada…quizás era paz, felicidad o incluso tranquilidad. Ivan no pudo evitar preguntarse como el lograba sentir esas cosas en medio de lugares asi.

El mismo peliplata casi era un símbolo de rebeldía viviente, incluso para un miembro oficial de esta y aunque es verdad que no hacia nada mas que empeorar su situación, siempre era… alentador ver a otros humanos luchar aun cuando no tenían a nadie.

Las noticias y opiniones sobre un Idol de los Aliens que se negaba a seguir las reglas era un tema interesante que le llamó la atención desde hace unos años, quizás por eso se sintió tan feliz y honrado cuando le pidieron ser su cuidador cuando fue rescatado en las rondas anteriores. 

Analizaba con cuidado y añoranza como Till sonreía con dulzura, cariño acariciando los hombros de la chica que por cierto se notaba más presente que hace unos segundos. 

Ivan de nuevo se regañó a sí mismo, por perder el tiempo asi pero había algo más en él, era… lo mismo que Hyuna tenía en sus ojos. 

¿Qué era? 

Aunque se recriminara a si mismo por esto, al mismo tiempo se dedicó a estudiar la escena con cuidado, cada movimiento y expresión de Till, deseando casi desesperadamente en identificar que era aquejaba a Hyuna, estaba convencido que si miraba lo suficiente lo encontria pero, luego de unos segundos, sus ojos se abrieron un poco y descendieron a la tristeza.

Oh...con que eso, eso era. Desvió la mirada hacia el suelo un tanto decepcionado y con su felicidad e inocencia destruida, de nuevo.

Till suspiro con alivio, liberando el aire que no sabía que contenía al ver a Mizi, entreabrir los labios como si recién se enterara de donde estaba, alzar la cabeza y devolverle la mirada al peliplata aún algo perdida pero hey, era un progreso.

Incluso para Ivan que no se contuvo en volver a mirar fue demasiado claro y obvio al ver a Till apretó sus dedos contra sus palmas, con las manos sobre sus rodillas, era obvio como contenía el impulso de abrazarla. 

El pelinegro suspiro cerrando sus ojos y reacomodando su gorra y pasamontañas, esta vez derrotado de verdad, se repitió lo bruto que fue al seguir a Till en su intento desesperado de salvar a Mizi algo asi se llamaba, sabía que era una mala idea y que por su culpa el plan y sus vidas podrían comprometerse ¡Pero no! En vez de cargar a Till como un saco de papas de vuelta a la zona segura donde estaba Hyuna, cedió ante sus súplicas y su desesperada mirada y eligió ayudarlo en lo que consideraba un capricho.

Y fue aun mas estupido al siquiera pensar que Till veria mas alla de el, cuando lo arrastraba a morir por Mizi. 

Ivan apretó sus labios y contuvo el deseo de palmarse levemente la cabeza por la vergüenza y la culpa. Quizas se sentiría menos ridiculo, idiota y patetico si se hubiera quedado con Hyuna, ella no lo haría sentir asi.

No lo soporto y pasó una mano por su cabeza, frotando la palma contra la tela de la capucha sintiendo la media cola en su cabello debajo de ella, ansioso. Debia relajarse, al menos ahora, todo estaría bien, lograrían lanzar el cohete y todo el esfuerzo y sacrificio de tantos años, valdría la pena.

Sonrió suavemente, emocionado por la idea y elevando su vista hacia el cielo oscuro de la noche con la esperanza brillando dentro de sus oscuros orbes, era una pena que el cielo estuviera tan oscuro hoy. 

No podía esperar el momento cuando volvieran al refugio y contarle a Hyuna su estado emocional con Till expectante de recibir o, un consejo (demasiado) profundo de su parte o se reiría antes de soltar un grito burlón mientras lo animaba a “seguir adelante”, cosa no tenia el mas minimo sentido en el contexto que le planteaba.

Bajo su mirada de vuelta al escenario y sonrió conmovido bajo el pasamontañas al imaginarse en la escena, Hyuna siempre fue la hermana mayor que nunca tuvo aunque fuera un tanto alocada y espontánea a veces jamás la cambiaría por nada en el mundo. 

Quizás, ella podría confesarle el origen del miedo y la culpa en sus ojos en ese momento. Si Hyuna-nuna fue y es su apoyo, su soporte durante tantos años, era natural que deseara devolverle el favor al menos una vez.

Incluso toda su vida no era suficiente para demostrar lo agradecido que estaba con ella, pero al menos la libraría un poco de su pesada carga. 

De nuevo el pelinegro sonrió con la idea y la alegría consumiendo cada parte de su ser e ignoraba el apretón en su pecho. Debían ser sus inseguridades hablando (ya que las veces anteriores no pasó nada relevante). 

Hasta que un intenso y desgarrador grito a la lejanía, borró su expresión de un golpe y giró la cabeza hacia el origen con el miedo y el espanto marcados en la parte visible de su rostro. 

Cuando lo vió, sus ojos se tensaron, un desalentador y frío aliento salió de sus labios entreabiertos, su corazón y respiración iniciaron a descontrolarse y la ansiedad a devorarlo entero como si nada.

La fuerza abandonó su cuerpo, tanto que temblaba y era un esfuerzo sobrehumano estar de pie, sus hombros cayeron, el agarre de su arma se debilitó progresivamente hasta que el objeto finalmente deslizarse por sus dedos y colgar sobre la correa en sus hombros.

Ivan trago en seco, sin saber desde cuando tenía tanta sed y abrió y cerró los labios un par de veces balbuceando hilos de monosílabos mientras las lágrimas llenas de incredulidad se acumulaban, amenazando con desbordarse en cualquier momento. 

Solto un sollozo ahogado, recordó que debia respirar pero seguía paralizado, procesando la información lo mejor que podía pero, como siempre la realidad lo golpeó agresivo y contundente. 

Sus pupilas se dilataron y sus músculos se tensaron mientras su sentido de alerta y amenaza se disparaba…al igual que Till hace unos minutos ignoró el mundo a su alrededor que ahora ya no tenía importancia y corría lo más rápido que podía con las pequeñas gotas cayendo a su lado.

Apretó sus labios, moviéndose con fuerzas de donde claramente no habian y tomó una fuerte bocanada de aire antes de gritar con todas sus fuerzas, lo haría hasta desgarrarse la garganta si era necesario.

—¡Hyuna!

Chapter 2: Cuerpos y Corazones Ardientes

Summary:

Se esforzó lo mas que pudo en cumplir su parte y aun asi parece que hay cosas que simplemente están fuera de tus manos y no puedes hacer nada para cambiarlo.

Ante la inminente muerte de Hyuna, Ivan se niega a ver la realidad y causa varios problemas, Mizi y Till conversan y se sella el destino de Alien Stage.

Chapter Text

—¡Hyuna!—.Ivan corrió desesperado hacia la mencionada y su voz cargada de miedo resonó por todo el lugar, anteriormente en un extraño silencio como un afilado cuchillo destinado a romper esa delicada paz fantasiosa e informar que el mundo real acechaba de nuevo.

Ivan apenas se acercó al cuerpo de la mujer se lanzó para quedar a su lado y exclamó un quejido de sorpresa mezclado con un gemido (y un llanto) de dolor al ver la sangre derramándose alrededor de su piel. 

El pelinegro elevo sus manos temblando a más no poder y las movió nerviosamente sobre el torso de la mujer nunca llegando a tocarla, ni hacer nada.

No sabía cómo tratar con unas heridas así de graves, tanta pérdida de sangre, las lágrimas derramándose por sus mejillas y nublando su vista, con sus sollozos y respiraciones entrecortados saliendo de su garganta ante la presencia de la muerte erizando su piel. 

Con cada segundo que pasaba respirar era más difícil y la ausencia de aire lo alteraba, alzó una de sus manos y bajo su pasamontañas hasta su cuello llorando desconsoladamente. 

—Unnie…—.Tenia la voz interrumpida por el llanto, estudiaba de arriba a abajo la mancha roja que se extendía por el pecho de la morena que y apenas se movía. Apenas ahora noto que Isaac estaba frente a él, no en un mejor estado y desesperado alzó su mirada hacia él dispuesto a pedir ayuda pero, se callo al chocar de frente con el dolor y las malas noticias y la tristeza que residía en los ojos ajenos, aun así apretó sus labios, eligió ignorarlo e intentarlo —¡Debemos hacer algo!

Temblaba nerviosamente y solo aumentó al notar como las lágrimas del hombre a su lado, se derramaban hasta empapar su pasamontañas y perderse entre la tela, hundido en la derrota. 

Ivan se detuvo por un fuerte apretón en su corazón, emitió otra sutil queja y bajo la mirada hacia la mujer inconsciente, se fijó en su pecho, aún se movía, respiraba, podían hacer algo, aún podían salvarla. 

Brinco en su lugar al recordar el protocolo para heridos de bala (aunque no aplicaba para este nivel) y se movió incómodo sobre sí mismo rebuscando en los bolsillos de su ropa hasta extraer una venda de emergencia y la desenvolvió apresuradamente, como debía.

Inhalo y exhalo profundamente para calmarse y no cometer ningun error idiota e iniciaba a vendar la herida lo mejor que podía, mordiendo su labio aunque el canino le lastimara y conteniendo sus nuevas lagrimas

—Hyuna-nuna estarás bien te lo prometo, pronto volveremos a casa…—.Intentó conformar a la mujer o quizás a sí mismo con una falsa sonrisa que temblaba cada segundo y una voz de intranquila, convenciendose a sí mismo de que Hyuna lo escuchaba y que se sentiria mejor por eso. Ignoraba la inerte pero desaprobadora mirada de Isaac que solo aumentaba su llanto, el castaño no lo soporto y cerró los ojos con fuerza dejando a Ivan hacer lo quisiera, internamente deseaba creer que lo lograria —¡Y te daré mi pedazo de pastel! Lo prometo, incluso dejaré de hacer trampa para ganarte en las cartas—.Ivan sonrió avergonzado y se arrepintió de inmediato de esa confesión, movió sus labios nervioso y sintió la necesidad de excusarse como un niño atrapado en medio de una travesura —¡Es que, es que eres demasiado buena! Y no tengo oportunidad si...si juego limpio—.Su voz bajó de tono, cortada por el temblor y su temerosa mueca que intentaba fuera una sonrisa flaqueó

La sangre no paraba de brotar de la carne de la mujer y filtrarse entre las vendas alrededor de su cuerpo, el miedo solo aumentaba al volver la vista hacia su pecho y reconocer menos actividad que antes. 

El pelinegro apretó sus labios, conteniendo su llanto para no desanimar a Hyuna y debía esforzarse más, con más empeño, más fuerza debía detener la sangre que no cedía a sus ruegos y solo se propagaba como una plaga.

Sino lo lograba, entonces…Emitió otro quejido apretando sus dientes, la mandíbula temblando y su labio sangrando a mínimas gotas por cierta imperfección que nunca corrigió.

Pensó en frotar sus manos contra su cabeza, presa de la desesperación y la rabia pero, no queria ensuciarse de…de la sangre de…

—Mierda...¡Mierda! ¡Isaac! No, no para de sangrar ¿Tienes mas vendas?—.Alzó la mirada implorando una respuesta positiva de su amigo, más importante un amigo casi un hermano de Hyuna

Isaac suspiro ruidosamente alzando un par de dedos para deslizar su propio pasamontañas hasta su cuello, justo ahora le molestaba por lo húmedo que estaba y desvió la cabeza con cierta renuencia pero sobretodo negación, tenía los ojos irritados y las mejillas húmedas, pero aun con eso y sin mirar al más joven negó lenta y pesadamente con la cabeza.

—Ivan dejalo, ella ya...—.Susurro adolorido, por su garganta seca y con los ojos fijos en el inmovil pecho de la mujer y luego hacia la mano de la castaña tendida a su lado, sin fuerzas. 

El pelinegro se escandalizó por la idea pero permaneció en silenció por unos segundos incrédulo de lo que escuchó antes de reclamar, sin revisar el cuerpo frente a él o si quiera verlo.

—¡No! Aun, aún podemos…—.Se detuvo, pareció comprender un poco la realidad y luego la apartó en un movimiento —¡Hyuna-nuna es la persona más genial y fuerte del mundo! Ella no...ella no puede—.Ivan se interrumpió inhalando profundamente por la nariz, apretando sus labios, con la idea filtrándose lenta y dolorosamente por su ser con nuevas lágrimas cayendo de sus ojos, apretó las vendan sobrantes que sobresalian de la herida y gritó, con más enojo y rechazo —¡Ella no puede morir en un lugar así! ¡No puede hacerlo! ¡No lo hará!—.Estaba empeñado en no ver la realidad e Isaac estaba cansado de ella 

El castaño resopló agotado y frotó sus manos por su rostro tratando de calmarse un poco. Comprendía los sentimientos de Ivan pero carecía de la voluntad necesaria para encararlos de frente cuando apenas podía lidiar con los suyos.

—Ya basta, es suficiente—.Regaño el mayor en un susurro golpeado y atrapado por las manos en su rostro sumado al apretón en su pecho pero mucho más molesto y severo que antes, suspiro al notarlo en la expresión tan desconcertada de Ivan, se lastimó por eso y se sensibilizó —Por favor...

El pelinegro se congeló en su lugar conmocionado por el regaño, con una mueca de confusión y rabia por la traición de quien más debería apoyarlo en este momento. Con el miedo de encontrar algo que no quería que se negaba a ver consumiendo su cuerpo, bajo su mirada al rostro de la castaña. 

El rostro de Hyuna carecía de fuerzas, descansaba pacífica y profundamente en su lugar pero, luego de unos segundos reconoció lo tan adolorida que estaba al mismo tiempo adornada de unas manchas de su propia sangre salpicaban su cara. 

Odió pensar que ella nunca jamás tendría de nuevo la expresión de calma y seguridad que Hyuna ofrecía cuando de niño le permitía dormir junto a su lado y el último recuerdo junto a ella sería este. 

Ivan apretó sus labios y sin pensarlo se movió para pegar su oído al pecho de la castaña rodeando su cuerpo con sus brazos y abrazarla con todas sus fuerzas como un niño aferrado a su madre. Sus dedos temblorosos apretaban y arrugaban el suéter de la mujer, más y más lágrimas se desbordaban de sus ojos y empapaban la ropa de Hyuna. 

Apenas sentía su respiración y deseaba creer que las suaves vibraciones a través de su oído eran su corazón, sus latidos desapareciendo a cada segundo que pasaba. Egoístamente guardo ese último signo vital para él y nadie más. 

Ivan escondió su rostro contra el pecho de la morena, sollozando lo más callado que podía, se escondía ahí del resto del mundo que justo ahora, no tenía ni un mínimo de valor. Tal y como en esos días de su niñez cuando Hyuna lo cargaba entre sus brazos, le hablaba de tonterías o, mientras ella hacía su trabajo el sentaba en sus piernas y disfrutaba contar en silencio el ritmo de su corazón y sus respiraciones. 

Soltó un suave quejido cuando lo comprendió. Hyuna-nuna… ¿Moriría? ¿Ya no la vería más? ¿Nunca volverá a saltar encima de ella (cuando creció pasó a ser al revés) para que lo lleve encima de su espalda o beber juntos? ¿Jamás le contaría su situación con Till, ni practicarán tiro? ¿No podría abrazarla y ella consentirlo? 

¿Perderá para siempre a su hermana mayor? ¿Tendría que volver a aprender a vivir sin ella?

Nunca se disculpó con ella.

Ese vil recordatorio fue suficiente para retomar sus nulas fuerzas y ponerlo a gritar con todo lo que su garganta daba, liberando apenas una pequeña parte de su dolor mientras restregaba su rostro cansado y húmedo por las lágrimas contra su pecho. 

—¡Nuni lo siento, perdoname! ¡No quise- No, no debí dejarte, lo lamento! ¡Por favor no te vayas, no me dejes! —.Rogaba al supuesto Dios, ese que Hyuna le contó que lo humanos de antes creían, que su hermana mayor escuchará sus lamentos entrecortados, que sintiera su cuerpo abrazándola con más fuerzas, que le devolvieran a la mujer que tanto lo cuido y amo durante su vida

Los llantos desconsolados y los gritos desgarradores opacaban los sollozos de Isaac quien también lagrimeaba a mares a su lado, incapaz de decir nada que ayudara. 

El castaño alzó su brazo y rodeó el hombro de Ivan abrazándolo de lado como podía, aunque el pelinegro sabía que Isaac pasaba por lo mismo que él y que se esforzaba en disipar un poco el sufrimiento, no lo hacía sentir mejor. 

Poco a poco a medida que descendía la respiración de Hyuna su llanto, el dolor en su pecho y las penas, aumentaban. 

¿Cuántos más tendrán que morir? ¿Qué más debían entregar para que este mundo les permitiera vivir con dignidad? 

—¡Hyuna!—.Llamó una última vez, el grito desgarró su garganta, y fue seguido de sollozos y llantos irregulares y descontrolados con el aferrándose al cuerpo muerto de la líder de la rebelión, deseando que ella abriera los ojos y regresara a casa junto a ellos

El resto de los hombres, observaron la escena algunos no por más de unos instantes antes de apartar la mirada incapaces de soportarlo por mucho y dedicarse de lleno a sus tareas para sobrellevar la pérdida, todos perdieron algo pero el sufrimiento no era distribuido en partes iguales. 

Aunque era así, Till era incapaz de concentrarse en otra cosa fuera de Ivan en medio tanto dolor, el peliplata permaneció paralizado en su lugar atento a cómo aquel hombre tan conciso y calmado durante todo el tiempo que estuvo con él, perdía los estribos a unos metros de él. 

Un mal sabor de boca se quedó con el luego de escucharlo suplicar a gritos y a nadie en realidad que Hyuna no muriera, después bajó su mirada hacia el suelo culpable de ser molestía para la castaña hace un rato y algo conmocionado de su muerte. 

No importa quien seas, que tan fuerte o amable, tus intenciones o tus ideales, este cruel mundo aplastaba a quien fuera en un abrir y cerrar de ojos. 

Till apretó los ojos, cerrando los puños con fuerza contra sus rodillas y conteniendo su propio nudo en el estómago al escuchar a Ivan gritar de nuevo. 

—¿Que sucedió?—.Una baja y casi delicada voz femenina frente a él lo tomó desprevenido y alzó la mirada sorprendido hacia el origen, Mizi…seguía desorientada pero no apartaba la cabeza de la escena de Ivan llorando a mares mientras abrazaba el cuerpo de Hyuna junto a Isaac que solo lo reconfortaba en medio de sus propias lágrimas relucientes por no poseer el cubrebocas.

Ella estaba extrañamente atraída quizás conmovida por la intensidad y humanidad detrás de la escena pero Till suspiro mientras rascaba nerviosamente su cabello detrás de la cabeza y por encima de la capucha, que significaba ese interés repentino.

—Le dispararon… o al menos eso dijeron los otros, la verdad es que no lo se—.Susurro con la vista hacia donde la pelirosa miraba, atento o casi obsesionado con como Ivan seguía rogando a la castaña que despertara cuando el cuerpo de la castaña se tambaleaba tan fácilmente al movimiento y no mostraba ni un signo de dolor. 

El peliplata suspiro entristecido, en el poco tiempo que la conoció ella demostró ser alguien amable y de confianza, además si era la líder y todos la respetaban tanto era porque se lo merecía, Ivan cada que podía hablaba maravillas de ella, se sentía mal por ser un tanto insensible a tantas muertes pero no a la reacción del pelinegro.

La pelirosa apretó sus labios, soltando un pequeño zumbido antes de hablar, más o menos.

—Oh...—.Solo balbuceo esa simple respuesta mientras un picor que desconocía y una necesidad casi instintiva le ordenaba acariciar temerosamente la piel de su nuca con sus dedos

La sensación fue lisa y cálida. No existía tal cosa como una herida o siquiera sangre seca allí, estaba ilesa. 

Till volvió el rostro hacia ella, tomándola suavemente del brazo con una repentina urgencia que a la chica realmente no le importaba.

—Mizi—.Sus palabras pronto serían arrastradas por el viento y que no fue suficiente para que la chica volteara hacia él pero al menos contestó

—¿Mhh?

—Escúchame—.Ahora apretaba los hombros de la pelirosa y la obligaba a verlo, cuestión que a la mujer de nuevo no le importo mucho era indiferente al mundo fuera de su cabeza o en defecto a Ivan —Tal y como dentro del escenario el mundo exterior no es bueno, la gente muere todos los días y nuestra existencia está condenada desde un inicio—.Quizás una parte de él, de todos ya sabía que era así pero, también deseaba soñar, vivir en un mundo mejor. Aunque reconocia que su vida era así de patética y miserable no logró evitar sonreír contento, reírse divertido y burlarse del mundo interrumpiendose —Pero también hay gente como Hyuna, Ivan y todos ellos, que siguen esforzándose, aunque el mundo les escupa en la cara, se limpian y vuelven a intentarlo—.Existía cierto orgullo en su voz, que, a su perspectiva no le pertenecía pero igual lo hacia sentir feliz y emocionado, con ganas de sonreír e intentarlo también.

Las palabras de Till despertaron o quizás rompieron algo dentro de Mizi, que luego de sus palabras giró hacia él mirándolo conmocionada como si fuera un ser superior con todas las respuestas o también un loco de la calle que gritaba incoherencias. 

Pero él ni siquiera lo noto, alzó su vista al cielo conmovido por el recuerdo y lo basto del cielo, antes de continuar:

—Cuando estuve con ellos luego del segundo round, Ivan me dijo algo, aun lo recuerdo a la perfección: "Es probable que ninguno de nosotros alcance ver la libertad por la que luchamos y moriremos pero, pasaremos la antorcha y en algún momento no sabemos cuando, el futuro que soñamos se convertirá en presente"—.El chico rió secamente, conmovido y un tanto triste por el recuerdo, con pequeñas y delgadas lágrimas resbalandose por su contento rostro. 

Era cruel de su parte pensar que, quizás Hyuna debía morir aquí en medio de su plan, ella ya encendió su antorcha y la extendió al siguiente, ahora debían continuar con lo que ella dejó, eso era lo mejor que podían hacer.

Volvió hacia Mizi esforzándose en contener su llanto, su rojera común cuando lloraba y que su sonrisa no se notara tan forzada extendiendole un arma de fuego la misma que Hyuna le entregó antes de la misión.

—Por eso, esforcémonos nosotros también ya que se tomaron la molestia de salvarnos, al menos no seamos una carga

Till se apoyó en el suelo y se levantó lentamente, enderezandose antes de extender su mano frente a Mizi, esperando tranquilamente a que la chica tomara su ayuda.

Eran lo único que se tenían ahora así que tal y como Ivan lo hizo con él, quería mostrarle a Mizi la belleza y el dolor en luchar por la libertad, lo que era abrazar la debilidad, el amor, las esperanzas, la decepción y el amor. 

La chica se mantuvo fría e inexpresiva en su lugar, sin recibir la palma contraria pero las palabras se instalaron hasta el fondo de su mente y corazón, retumbaban hasta el último rincón de su cuerpo. 

Mizi sin pensarlo mucho tomó el arma que había quedado en el suelo, seguido de la mano de su amigo que la apretó de vuelta al sentir la piel sobre la suya y la ayudó a levantarse con una suave sonrisa.

Till pensó en acercarse a Ivan y consolarlo y así buscar un lugar seguro para Mizi, pero contrario a lo que él deseaba, la mujer giraba los ojos hacia cierto rubio que se mantenía de pie inerte y a una distancia prudente del cuerpo de Hyuna atento a la escena desde que inició y una profunda avalancha de odio la consumió y cegó por completo.

—Till—.El mencionado giro la cabeza ante el seco llamado de su amiga que apretaba su mano con demasiada fuerza, tanto que temblaba pero, no le dio mucha importancia le extraño mas que no continuará

—¿Qué pasa?—.Volvió su mirada para escucharla pero su dulzura y su sonrisa fueron borradas y reemplazadas por pizca de miedo se instaló en él, al ver a la pelirosa elevando suavemente sus labios y una mueca llena de penas y disculpas que nunca expresó en voz alta, tenía una rostro un tanto…trastornado

—Gracias—.Aun así parecía agradecida y el se sonrojo suavemente por ser objetivo de la común belleza en Mizi

Quedaron así por un par de segundos, hasta que Till se decidió a preguntar.

—¿Por —.Antes de que terminara Mizi se separó de él de un manotazo, brinco sorprendido pero sobretodo confundido cuando la vio correr lejos de él —¿¡Mizi!?—.El grito de sorpresa e impresión de Till llamó la atención de Ivan que permanecía junto al cuerpo de Hyuna. 

El pelinegro alzó su cabeza confundido y preocupado al reconocer el grito de Till, con el rostro consumido por el rastro de lágrimas, unos delgados hilos de agua salada que seguían deslizándose, sin dejar ir la mano de Hyuna fría de entre la suya, no podía permitirse perder a nadie más. 

El ojirubí soltó un quejido de sorpresa al presenciar con más detalle del que le gustaría como esa Mizi se acercaba a Luka no muy lejos de ellos, muy atento a toda la escena que montó y la chica iniciaba a molerlo a golpes por varios segundos en los que ni él, ni Till, ni nadie en realidad, reaccionó.

No era ajeno a la violencia y aun así, no quería verlo, bajó la mirada hacia el rostro de su hermana con el sonido seco de los puños al fondo. 

Hace unos minutos, Isaac se separó de él para tomar la batuta y continuar con el plan, ahora que Hyuna…se fue, estaba solo en eso. Le ordenó que siguiera atento y que si todo salía bien pronto se daría la orden de retirada. 

El pelinegro pensó en eso un rato, quizás debió hacer lo mismo, secarse las lágrimas y levantarse para ayudarlo pero, desechó la idea al pensar que eso sería dejar a Hyuna sola cuando ella en ningún momento lo hizo. 

La paliza a su espalda duró menos de lo que esperaba, cuando el sonido de los golpes se detuvo alzó de nuevo la mirada hacia el origen y vió a la chica tomando a Luka del cabello obligándolo a mirarla, murmurarle algo que no entendió y lo soltó bruscamente. 

No sintió pena por Luka, pero si curiosidad por Mizi y esa…¿Venganza?

Siguió a la chica con su mirada, por un instante pensó que volvería junto a Till que la observaba con espanto e incluso miedo pero, había algo en ella, algo en su postura, en su expresión o quizás solo su experiencia en los suburbios y en este mundo que le hizo dudar, que le ordenó que se actuara y detuviera lo que hiciera. 

Brincó maldiciendose y abriendo los ojos con sorpresa, dándose la razón cuando leyó sus intenciones, vio como ella pasaba de largo a Till que no se movió atento a seguirla con la mirada y revelaba un arma en su mano, con el dedo firme en el gatillo caminando directo hacia Isaac. 

¿Quién demonios le dio un arma?

Con todo el dolor y pena de su alma, pero también desesperado en no ser un inutil de nuevo, se separó de Hyuna y corrió desesperadamente hacia Mizi esperando interceptarla antes de que llegara a Isaac.

El castaño tenía la mirada gacha, concentrado en la laptop apoyada sobre sus piernas y con el chip que Hyuna le entregó apenas se reencontraron en el escenario y que tenía toda la información que robaron del sistema.

Ivan chasqueo la lengua conocía esa mirada, esa convicción y a la ausencia de dudas en el rostro. Apretó los dientes con rabia mientras la capucha caían por la carrera y liberaba su cabello largo y rebelde atado en una media cola mal hecha y con la mirada fija en Mizi que le llevaba mucha ventaja.

Eso era, eso era en lo que los convertía este maldito programa, monstruos tal y como Luka, eran cascarones vacíos sin una pizca de humanidad dentro de ellos. 

Mizi pudo salir viva del escenario pero no por eso se salvó de él. 

Maldita sea, no llegaría a tiempo…

—¡Isaac cuidado!—.Gritó con todas sus fuerzas aun con la garganta apretada del miedo y extendiendo su mano hacia el mencionado, deseando alcanzarlo

Si no lograba nada…sería la segunda vez hoy que…

Isaac alzó la cabeza de golpe por el llamado que reconoció pero, en vez de ver a Ivan como esperaba, se encontró de frente con la finalista observandolo con un profundo desdén e incluso desprecio, como si él fuera una piedra en su camino.

Primero no lo comprendió pero luego, los ojos del castaño se abrieron de par en par al verlo e intentó moverse de su lugar lo más rápido que pudo cuando la chica alzó un arma y le apuntó de frente comprendiendo la amenaza que Ivan trató de advertirle.

Su tiempo de reacción no era suficiente contra alguien tan decidido, Mizi apretó el gatillo y la bala lo golpeó de lleno en el centro del muslo derecho. 

El castaño soltó un gemido de dolor y llevó ambas manos al agujero sangrante que dejó la bala, mientras el ordenador que tenía quedó tendido a su lado.

Mizi lo notó y tiró el arma sin importarle donde o a quien llegaría y se apresuró a tomar la laptop, alejándose un par de pasos cuando la tuvo e inició a teclear apresuradamente para manipular el control del cohete. 

Todo bajo la atenta, juzgadora y furiosa mirada de cierto pelinegro a la lejanía.

—¿Qué está haciendo?—.Respiraba algo agitado por la carrera, se calmó un poco pero la impotencia y la rabia aun lo quemaban

Apretó sus dientes, con su labio inferior ya herido brotando una nueva gota de sangre por el colmillo clavándose en su carne

Se detuvo de golpe en su carrera por un momento atento a lo que pasaba y dejó caer su rostro a un lado, tensando su expresión y con la furia ardiendo silenciosamente dentro de él al ver como Isaac mordía sus labios sangrantes y se trataba a sí mismo la herida sangrante quejándose del dolor mientras Mizi controlaba desesperadamente el aparato.

Pero un agarre familiar y repentino en su brazo lo distrajeron del lugar volviendo su rostro hacia el origen.

—¡Ivan mira!—.La voz profunda y poderosa de Till junto a su mueca de horror desvío su mirada y la rabia rápidamente se transformó en ira al seguir la mano del chico que señalaba el cielo oscuro de la noche detrás de ellos y sus pupilas rojas como la sangre casi desaparecieron al verlo

El cohete que tanto se esforzaron en lanzar giraba sobre sí mismo y volvía de vuelta a la tierra. 

Ivan entreabrió sus labios confundido más que preocupado, su garganta cerrándose y apretando los puños, antes de reaccionar y correr hacia la desgraciada. 

Isaac mordía su pasamontañas (que acomodó luego de alejarse de Ivan para disimular un poco su demacrada y agotada cara), temblando del dolor y enfocándose en mantener la calma, mientras extendía las vendas de su bolsillo e iniciaba a cubrir la herida. 

No podía morir, no podía morir por una estupidez como esta, no podía morir.

Un sonido seco y lejano a su espalda lo distrajeron y alzó la vista hacia el origen acercándose y ver el cohete regresar a la tierra.

—Oh mierda—.Susurro Isaac carrasposo por el dolor o las lágrimas ya ni sabía. Movió la cabeza a su alrededor desesperado por buscar el aparato y cuando lo hizo fue con esa chica abrazando el objeto contra su pecho como si su vida dependiera de ello (y ahora si era así); su respiración se cortó por un instante antes de apretar los dientes y gritar con todas sus fuerzas —¡Quítenle eso! 

Varios hombres de la rebelión ya se aproximaban a Mizi iniciando a forcejear con ella y exigiendo que entregará la laptop y aumentando gradualmente la fuerza cuando ella siquiera alzaba la cabeza, cedía de alguna manera o respondía.

El cohete se acercaba y poco a poco el pánico se mezclaba con la rabia hasta que cedieron a los golpes contra ella para arrebatarle el objeto. 

Isaac los seguía con la mirada, respirando pesadamente por el dolor y tratando de detener el sangrado con ambas manos por encima de la venda.

Chasqueo la lengua, sufriendo por la herida y la sangre que brotada y cuando volvió hacia el grupo de rebeldes que trataba de arrebatarle el monitor a Mizi sus ojos se abrieron a más no poder al ver a Ivan de frente de la pelirosa observándola con el más profundo desprecio, enojo e incluso asco, genuinamente pensaba que ni porque el mundo se acabará el se alejaría de Hyuna. 

Ivan tomó su cubrebocas desde su mentón y lo deslizó hacia abajo dejando su rostro tenso y frío al descubierto, los ojos abiertos de par en par y sus labios apretados, con sangre goteando de ellos. 

—Oye...—.Ivan se acercó lentamente a la chica en un tono bajo y grave como un depredador acechando a su presa —¿Qué crees que haces? ¿Crees que esto es un juego?—.Dejó caer su cabeza a un lado, con la severidad marcada en su rostro y afilando su mirada como de un cazador se tratara, no decía nada pero Isaac ya había visto esa mueca en él antes, cuando era un niño.

Mizi contuvo sus palabras mordiendo su labio y abrazándola con más fuerza el dispositivo ignorando el dolor que los golpes previo y la falta de respuesta solo disparó su rabia a niveles que considero incapaz de sentir.

—¡Respondeme!—.Lo hiciera o no, el hombre ya se lanzó contra la chica que se abrazó a sí misma con más fuerza y miedo, por lo golpes que venían contra ella sin una gota piedad, quitarle la laptop era un objetivo secundario opacado por el acto involuntario de descargar su ira y frustración, cada palabra valía por el doble de puñetazos y el triple de fuerza —¿¡Tienes al menos una idea de cuanto hemos sacrificado!? ¿¡Eh!? ¡De cuántas personas han muerto por esto! ¡No, no lo sabes! Porque solo vivías en tu mundo feliz ¡Miserable! 

Dewey y todos los demás lo dejaron ser, hasta que el mencionado se exalto al encontrar un espacio en la defensa de la mujer en medio de la lluvia de puñetazos, sin pensarlo se movió hacia el chico y lo detuvo tomándolo suavemente del hombro para alejarlo y le arrebató la laptop a la pelirosa.

Se apresuró en entregársela a Isaac que seguía en el suelo deteniendo la sangre como podía pero muy atento a cómo avanzaba la escena, el castaño no se sorprendió ni se molestó en pensar mucho en que apenas tuvo la oportunidad de nuevo Ivan tomó a la chica de la ropa gritandole maldiciones como si golpearla con la fuerza de un hombre adulto entrenado no fuera suficiente.

El castaño apenas tuvo el objeto entre sus manos, revisó todo los cambios en el control del lo más rápido que pudo, mientras movía los dedos ágilmente sobre el teclado tratando de cambiar el rumbo del cohete. 

Chasqueo la lengua antes de soltar un fuerte puñetazo al suelo, el sistema se negaba a ceder a sus peticiones, solo error, error ¡Y otra vez error! 

Isaac resoplo pasando una mano por su rostro sudoroso y nervioso con la amenaza del cohete acercándose cada vez más y la presión y tensión en su cuerpo aumentando. 

—¿Nada?—.Dewey preguntó al ver la reacción agachado a su lado tratando de disimular su preocupación y vendando de nuevo la herida de su amigo con su propia venda de emergencia.

Isaac negó con la cabeza antes morder su labio y alzar la vista a su lado derecho. 

El cohete ya estaba muy cerca, poco a poco el sonido de las llamas que se aproximaba aumentaban y se difuminaban con los gritos y reclamos de Ivan (que era lo que mejor podía extraer de ahí) y los golpes hacia la mujer. 

Por el rabillo del ojo noto como ese chico, Till ocasionalmente tomaba a Ivan del brazo y le pedía que se detuviera pero era inutil, todos los malos sentimientos, la tristeza, el dolor y la risa por la muerte de Hyuna lo devoraban entero y no escuchaba razones de nadie.

Ahora mismo no le importaba, con tal de que no muriera, tenía cosas más valiosas de las que ocuparse.

Isaac volvió la vista a la pantalla y apretó los labios, inhalo y exhalo con fuerzas el aire frío de la noche tomando fuerzas para intentarlo una de nuevo a pesar de la presión, del sonido del fuego y los golpes, el tecleo constante más las respiraciones agitadas de Ivan, todo sonido lo estresaba y empeoraba su humor. 

Suspiro derrotado bajando su cabeza y apretando sus puños, otra vez denegado. Apretó sus dientes probando algo diferente, falló de nuevo, si no lograba algo todos en este lugar explotarían junto a su paciencia. 

Escucho de nuevo a Ivan y esa fue la gota que colmó el vaso, giró furioso hacia el chico que Hyuna y el rescataron hace años ya harto de todo esto y sensible por la pérdida.  

—¡Ivan ya es suficiente!—.Gritó desde su lugar al mencionado que se detuvo en su secuencia de golpes, ante el regaño de la voz que era lo más cercano a un padre que tenía

Till noto la interrupción e intervino temeroso, tratando de conversar con Ivan y convencerlo de que golpear a Mizi no solucionaría nada, el pelinegro se detuvo pero claramente era sordo a todo lo que le decían.

Isaac volvió la vista al resto de la rebelión decidido a dar la orden de retirada pero una fuerte explosión en medio del público lo interrumpió y retumbó todo el lugar.

El castaño y el resto de humanos alzaron su antebrazo hacia boca y nariz y entrecerraron sus ojos por una fuerte ráfaga de viento, fuego y cenizas que le quemaron el rostro y ardieron la garganta pintaron todo el panorama de naranjas y rojos infernales.

—Carajo—.Escupió el castaño cubriendo su y observando como el fuego en el escenario se extendia peligrosamente hacia donde estaban ellos —¡Nos largamos de aquí!—.Acepto la ayuda de Dewey, pasando el brazo por encima de su hombro y desesperado por sonar más fuerte que las brasas y los cuerpos ardiendo. El más alto lo ayudó a levantarse y a caminar cojeando y tragándose el dolor de la herida hacia las salidas seguras que ya marcadas —¡Que nadie se quede atrás!

Isaac alzó la cabeza desesperado en encontrar al pelinegro donde antes estaba, no permitiría que algo le pasara, jamás se lo perdonaría ni él mismo, ni Hyuna. 

Pero por mas que busco solo encontró con la chica pelirosa dándole la espalda y contemplando la catástrofe que ella misma causó. 

Maldijo en voz alta al no encontrarlo por ningún lado, Dewey al escucharlo lo ayudó, murmurando más quejas al tener el mismo resultado. Ambos giraron hacia el origen de unos pesados pasos acercándose rápidamente hacia ellos, era Till el chico que rescataron hace unas semanas.

—¡Oigan!—.El chico se detuvo frente a ellos respirando agitadamente, apoyando sus manos sobre sus rodillas y se alzó casi de inmediato para señalar a su espalda —¡Ivan está por allá, le repetí cientos de veces que debíamos irnos pero no me escucha! 

Ambos mayores siguieron con la mirada a donde marcaba el más joven y tal y como dijo, el pelinegro se aferraba al cuerpo de Hyuna moviendo sus labios temblorosamente seguramente murmurando cosas que la castaña jamás respondería. 

Isaac suspiro y golpeó su cabeza suavemente con su mano, bajo la mirada también agotada de Dewey. Debió dejarlo en paz con la chica, así al menos no tendría que lidiar con este fastidio justo ahora, cuando debían irse. 

Alzó la cabeza, con un nuevo brillo en sus ojos determinado a lidiar con el mocoso y a que nadie más muriera.

—Till—.El mencionado se giro rapidamente hacia el llamado tan firme y lleno de gravedad atento a lo que sea que tuviera que decirle y apretó los labios mientras asentía dispuesto a ayudar

Desde hace unos segundos, aun por encima del pánico, las llamas y la muerte acechando logró escuchar los pasos aproximándose hacia donde él estaba. 

Quizás era algo inconsciente de su mente por sus días en el bajo mundo y la necesidad de siempre estar alerta sin importar que pero, eligió ignorarlos y aferrarse a lo que si le importaba, aun cuando esos pesados pasos se detuvieron a su lado ni siquiera se molestó en cuestionar por qué Isaac estaba de pie cuando le dispararon en la pierna. 

—Ivan, vámonos—.El castaño le ordenó con una voz profunda y severa, mientras él mencionado permanecía apoyado sobre el estómago de la castaña, abrazándola con fuerzas y como un perrito callejero que se negaba a dejar ir a su madre atropellada

Para el pelinegro solo existían ellos en este mundo desmoronandose, no existía nadie más, ni el fuego advirtiendo de una muerte inminente, ni la urgencia de irse. Ninguno era ajeno a esta situación, estaban familiarizados a esta clase de tragedias, quizás más de lo que deberían. 

Pero esa era la señal de que habían sobrevivido hasta ahora.

El fin estaba en el inició e Ivan comenzó a vivir en todo el sentido de la palabra cuando los dos adultos que lo acompañaban justo ahora aparecieron en su vida, que estupidez. 

En respuesta a las palabras el pelinegro apretó con más fuerza su agarre huyendo, escondiéndose de la dura mirada de Isaac, de la realidad que debía enfrentar si separaba el rostro de la morena. 

—No la dejaré aquí, la llevaré—.Replicó de vuelta frío y distante, enderezando su espalda dispuesto a cumplir con lo que dijo

No vió a Isaac, pero se lo imaginó frunciendo el ceño. El siempre fue así, le llevaba la contraria a Hyuna y ahora lo hacía con el. 

—¿Qué harás si las llamas te alcanzan y no puedas correr bien?—.Reclamo el castaño con el enojo filtrándose en su voz y cortando las palabras e ilusiones

—Correré más rápido—.El pelinegro fue más agresivo que antes. Era un ir y venir de palabras, rápido y conciso quien dejará más tiempo en silencio al otro sería el ganador de la razón

—No, morirás—.Corrigió Isaac, no esperaba lograr nada realmente. Por su puesto que Ivan era terco, aprendió eso de Hyuna pero, por eso mismo es que ya sabía cómo lidiar con esto. Ante la ausencia de respuesta inhalo y exhalo tratando de calmarse —Ivan, no tiene sentido, cargar con un cadáver no es como te lo imaginas, si fuera tan fácil me habría dado el gusto de enterrar a mucha gente 

El más joven apretó sus labios, mientras nuevas lágrimas se deslizaban por sus ojos, con el recuerdo de decenas de personas de la rebelión abandonadas por los vivos ardiendo en su cuerpo. 

Emitió un quejido molesto y lastimado por esas palabras mientras elevaba un poco la cabeza hacia Isaac que contuvo su adolorida expresión entre lágrimas. Cada vez que pensaba que ya no tenía nada más que dejar ir, los sentimientos y recuerdos chocaban con la realidad y lo ponían a llorar otra vez.

—¿¡Entonces!? ¿¡Pretendes que la deje aquí!?—.Ya estaba fuera de sí y no despegaba sus brazos alrededor de la mujer con todo su sufrimiento reluciendo a través de la rabia y tristeza en sus ojos —¡Tú más que nadie deberías entenderme! ¿No era tu amiga también?—.Tomó una pausa moviéndose nerviosamente y buscaba las palabras adecuadas —¿Como...¡Como puedes ser tan insensible!?

Isaac apretó sus ojos con fuerza, conteniendo su propio dolor, disipando las mínimas acumulaciones de agua que se acumulaban y tragaba el nudo en su garganta, no era momento para llorar y aunque fuera así, Ivan seguía haciéndolo a mares.

La expresión del pelinegro decayó progresivamente a verlo, descendiendo a la tristeza, al ruego, al miedo y al pasado con su voz cada vez más baja y lastimada pegándose a Hyuna.

Por un instante Isaac juro volver a ver a ese niño de ojos tan extraños como fascinantes a punto de morir de hambre, gritando por ayuda en silencio.

—Fue así cuando me rescataron ¿no? Se que tu no querias hacerlo por el riesgo que traía pero ella volvió, volvió por mi, no me abandonó en ese horrible lugar como los demás—.Su voz era más aguda y entrecortada por el llanto hasta que frunció el ceño con las lagrimas enmarcando su rostro volvió a ceder al enojo —¡Así que no me pidas que la abandone cuando ella no lo hizo! ¡Hyuna no solo me salvó, me cuido y me crío, aunque no comparto una gota de sangre con ella, es mi hermana mayor! ¡Ni porque muera la abandonaré en este horrible lugar!

Isaac suspiro, ese ya era un recuerdo un tanto viejo y borroso pero estaba seguro que para Ivan debía ser algo marcado en su piel como una cicatriz que Hyuna se dedicó a sanar y cuidar diligentemente pero, no le enseño a Ivan como hacerlo en su ausencia y ahora ambos sufrían las consecuencias.

En medio de una expedición para encontrar rutas de escape seguras, encontraron a un niño sucio y esquelético en medio de botes de basura de una zona abandonada tanto por aliens y humanos. 

El niño los juzgaba y analizaba con desdén, ojos tan fríos, como distantes y vacíos aunque brillarán en carmín había visto cadáveres con más vida que en ellos. Ahora que hacía memoria, Hyuna quizás tenía razón, esa era su forma de pedir ayuda. 

Isaac bajo la mirada, conteniendo el impulso de golpear su cabeza con suavidad derrotado y recordando a su querida amiga.

—¿Crees que ella quisiera que murieras así?—.Murmuró el castaño con los ojos cerrados y como una última petición. Si Ivan seguía sin entender entonces, no se responsabilizará de lo que haría

De nuevo, el joven se ofendió y alteró con demasiada facilidad tanta que parecía una persona diferente a quien era pero no lo culpaba.

—¡No! ¡No morire! ¡Ya no soy un niño Isaac!—.Se excuso con rapidez y preocupación, desesperado porque el otro lo escuchara y entendiera en medio de tanto desorden

—¡Pero actúas como uno!—.Por primera vez en toda la conversación el castaño gritó con la rabia e impotencia filtrándose en su voz, provocando un sobresalto en el pelinegro y obligandolo a callar e incluso a bajo la mirada hacia el cuerpo a su lado apenado por esas palabras, su labio sangrando, herido y morado —¿¡Crees que no me duele!? Hyuna era mi amiga ¿¡Crees que no estoy harto de ver tanta gente morir todos los malditos días!?—.Se desahogo con el corazón en la mano empeorando el estado del rostro tan infantil de Ivan que solo deseaba un poco de consuelo y comprensión. Isaac respiró agitado por unos segundos hasta que caminó como pudo cojeando en cada paso hacia al más joven que se aferró con toda su voluntad al cuerpo leyendo sus intenciones —¡Pero no puedo dejar de vivir por ellos!—.Tomó con violencia la capucha del suéter contrario jalandolo con brusquedad hacia arriba, lejos de Hyuna —¡Ni tú tampoco así que levántate ya y vámonos!

Una nueva explosión resonó cerca de ellos y el pelinegro seguía abrazando a la castaña inundado de lágrimas y negando repetidamente con la cabeza, no cediendo a la fuerza contraria. 

—¡No! ¡No lo haré! ¡No dejaré a Nuna!—.Seguía terco y renuente a más no poder, el calor ya era insoportable y las llamas bloqueaban las salidas con cada segundo que pasaba 

Isaac chasqueó la lengua furioso y soltó a Ivan en un arrebato de ira, mientras se alejaba entre gritos y respiraciones agitadas. 

—¡Bien! ¡Si quieres morir, muere! ¡Cuando veas a Hyuna le dices que ambos no fueron más que un par de idiotas!

Ivan frunció el ceño de inmediato y apretó los dientes, con la rabia y la ira consumiendo su cuerpo de nuevo y se levantó del cuerpo de la castaña listo para reclamar, observando a Isaac alejarse como podía con una sola pierna. 

—¡No te atrevas hablar así de!—.Un fuerte cuerpo contra él lo callo de golpe, lo tomaron y elevaron del suelo y lo cargaron sobre unos hombros en par de rápidos movimientos y como un simple costal de papas

No lo comprendió de inmediato, lo hizo cuando reconoció la voz de su captor, porque el infierno que era este lugar no le permitía diferenciar su cuerpo. 

—Lo tengo, nos largamos. Esto va a explotar—.Dewey dio la señal positiva observando a su alrededor y asegurando a Ivan sobre su hombro para que no escapara

Ahí lo entendió y cuando lo hizo inició a removerse desesperadamente sobre su hombro tratando de liberarse, gritando maldiciones e incluso soltando puñetazos en su espalda que el mayor ignoraba. 

La idea del mocoso de ponerle una serie de suéteres en la espalda solo por si acaso fue útil al final.

Isaac asintió, suspirando más relajado y tranquilo, dejando ir la tensión en su cuerpo mientras recibía gustoso y agradeció en un murmuro el apoyo de Till al pasar su brazo por su hombro para huir más rápido. 

El más joven se movía ágilmente por donde le ordenaban con una mano por la cintura de Isaac, esforzándose en ayudar lo mejor que podía a pesar de su delgado cuerpo y nula fuerza, el castaño hacia la mayor parte del esfuerzo el solo era la muleta.

Till incapaz de contener su curiosidad por el estado de los dos que los seguían a su espalda giró la vista hacia Ivan que pataleaba desesperadamente sobre el hombro del otro hombre, gritando cosas que no entendía por completo pero a juzgar por su voz entrecortada y carrasposa lloraba, demasiado. 

Por un instante consideró ver el suelo tras de ellos para buscar rastros de lágrimas pero rechazó la idea al recordar que estas se evaporarían por el calor del lugar al caer del mentón de Ivan, eligió concentrarse en su tarea.

—¿Cómo supiste que?—.Murmuró dudoso con la vista al frente pero el ahora líder de la rebelión que se le adelantó en contestar sin mirarlo

—No lo sabía—.Confeso con un doloroso pesar y culpa, provocando una mueca de sorpresa en Till —Tuve que confiar en que se despegaría de Hyuna en cuanto la mencionara, si no lo hacía ni siquiera Dewey podría contra su terquedad—.De nuevo suspiro incómodo y adolorido por la herida por la situación quien sabe —Deberé disculparme con él y Hyuna más tarde...

Till asintió, concentrándose en el camino y la huida esquivando las brasas y por primera vez entendió lo que Ivan gritaba con tanta desesperación que la pena y tristeza apretaron su corazón.

—¡Dewey, suéltame maldita sea!—El ojirubí seguía golpeando la espalda del mencionado, puñetazo tras puñetazo y retorciéndose con toda su fuerza y lo más que podía, tratando de darle una patada en el rostro o algo así lo que fuera para que lo dejaran ir. Parecía un mocoso malcriado en medio de un gran y violento berrinche —¡Suéltame, mierda! ¡Suéltame, suéltame! ¿Tu también vas a abandonar a Hyuna? ¡Desgraciados!—.Por a la ausencia de respuesta, lloro más bajo pero no menos hiriente o intenso, abrió sus ojos enrojecidos e irritados por el llanto y las llamas mientras el agua caía por sus mejillas a la espalda de todos y extendió su mano lo más que podía hacia el cuerpo de la mujer que seguia tendido en el suelo desesperado por alcanzarla, por no dejarla tirada ahí, sola y abandonada porque el sabia lo triste y horrible que era eso. 

Exclamó un quejido de dolor mientras pegaba sus palmas a la espalda de Dewey y se empujaba para separarse y llegar a la morena pero, era inutil ya no tenía fuerzas para nada y el mayor lo tenía muy bien agarrado, alzó su mirada lagrimeando hacia ella a cada paso y segundo que pasaba se perdía más entre el infierno que era este lugar ahora.

—¡Hyuna-nuna! ¡Hyuna! ¡Lo siento! ¡Perdóname, no quiero…no me dejes!

Un último grito desgarrador fue lo que resonó en el escenario, antes de desaparecer por completo. 

Isaac sintió su pecho retorcerse de dolor pero, lo ignoró y le deseo fuerzas a Ivan lidiar con sus propios sentimientos lo mejor posible.

Chapter 3: Epílogo: Memorias

Summary:

La calma después de la tormenta no es cómoda ni relajante sino vacía y deprimente.

Ivan sufre por la perdida, hundido en el pasado y los recuerdos Till se acerca a consolarlo y conocemos la historia desde otra perspectiva.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

—¿Tienes hambre?—.Alzo la mirada por una amable voz frente a el y que extendia sobre su mano una pequeña pieza de color rojo sobre un envoltorio. El menor analizó receloso el objeto por unos instantes, nunca había visto algo así, alzó su juzgadora la mirada hacia quien se la ofrecía, una mujer morena y castaña con una linda y dulce sonrisa que pronto se transformó en una risa nerviosa y llena de vergüenza —Disculpame, no tengo nada más que este caramelo pero, te prometo que de donde vengo hay muchas más cosas geniales ¿No quieres venir?

El recuerdo era fresco y vívido, como si no hubieran pasado años después de eso, como si fuera ayer la primera vez que rompió su regla de no aceptar nada de extraños y de cuando probó un dulce por primera vez. 

Era gracioso, porque no sabía cómo consumirlo y para cuando Hyuna le explicó que debía chuparlo hasta que fuera capaz de morderlo ya había roto la pieza en pedacitos con su colmillo sobresaliente. 

Hyuna se rió mucho mientras decía cosas como que tenía buen diente y el no le contesto que había consumido cosas más duras y feas que el “caramelo”.

—Si…—.Balbuceo en un hilo de voz seco y adolorido mientras se abrazaba a sí mismo, con los brazos cruzados alrededor de sus piernas, sus manos enganchados a sus brazos y la cabeza apoyada sobre estos, 

En serio se esforzaba en consolarse a si mismo como podía. Era la misma postura que tomaba en los suburbios cuando la situación era especialmente desalentadora y miserable. 

Tenía la mirada perdida, dedicada a observar el pasado y a la felicidad que ahora solo existía en su mente, los ojos hinchados por llorar en intervalos irregulares de tiempo y el rastro de lágrimas en su rostro, la garganta seca y adolorida de tantos gritos que apenas podía hablar y el costado del labio inferior, roto con costras, moretones y partes rojas con sangre un tanto fresca.

El suave y constante toque de unos pasos que reconoció aproximándose resonaron en la habitación pero como si ya fueran una costumbre, cerró los ojos, lo ignoró y los dejó hacer lo que quisieran. 

—Hey...—.Saludo la voz baja y suave de Till caminando hacia el hasta sentarse al borde de la cama y provocando un hueco en el lugar del colchón a su lado por el peso, el peliplata lo observaba con una sonrisa cuidadosa contemplando su cuerpo y a los segundos para llamar su atención, acarició el brazo del pelinegro con el dorso de su mano lleno de delicadeza y cariño —Traje algo de comer y crema para los labios

Río un tanto incómodo y nervioso extendiendo el pequeño recipiente frente al pelinegro que no contestó, solo apretó con más fuerza los ojos y el agarre sobre sus brazos, no tenía ánimos, ni para comer, contestar, negar con la cabeza, quería quedarse así para siempre. 

Aun así, Till esperó un rato, a que algo pasara y solo obtuvo silencio, esto seria mas dificil de lo que esperaba.

—Ivan, debes comer algo—.Regañó el peliplata con una voz más seria pero esforzándose en mantener la sensibilidad. Suspiro en silencio por la ausencia de respuesta y se movió para dejar la bandeja de comida y la crema sobre la mesita a unos pasos de la cama

Estaba preocupado por el estado de Ivan, no estaba muy seguro desde hace cuanto no probaba nada pero, al menos desde que llegaron de la misión y después de la revisión médica de protocolo, se la pasaba encerrado en su habitación. 

Cuando dejaron el escenario, no dijo una palabra más o si quiera se movía en el hombro contrario, parecía un cadáver muy diferente a lo que fue en un inició. 

Isaac ocasionalmente lo revisaba para confirmar que estaba consciente y después de verificar que si, seguían en un silencio muy incómodo, pesado pero sobretodo ácido y crudo.

Dewey notó la inquietud de Till en su rostro y con una sonrisa demasiado cansada y forzosa para su gusto, le dio un amigable golpe en el hombro antes de hablar. 

—Bueno, te damos una cálida bienvenida, quizás demasiado—.Río por su propio chiste y se desanimó de inmediato con una pequeña sonrisa —Prepárate niño, durante tu tiempo aquí vendrían muchas más derrotas y decepciones

No dijo más nada y se fue a revisar el estado de los demás. 

Cuando volvieron a los vehículos de huida dejaron ir a Ivan y en efecto parecía un cadáver que apenas respiraba, caminaba arrastrando los pies y unos ojos vacíos e hinchados. 

No hablaba con nadie, dijeron que por lo irritada y herida que estaba su garganta por el fuego (llorar y gritar tanto) no se forzara a hablar por un tiempo.

Lo peor era que eso no era un problema en lo más mínimo ni siquiera le dirigía la mirada a Dewey mucho menos a Isaac cuando trataron de acercarse. 

Luego de intentarlo un par de veces y no obtener algún resultado, se rindieron y decidieron dejarlo en paz, quizás eso era lo que necesitaba así que le pidieron el mismo trato a los demás y a él mismo.

Cuando se lo comentaron, Isaac notó su inconformidad y le habló alejado de los demás: "No le hagas caso, se le pasara tarde o temprano. No me importa que no me mire o que no me lo agradezca, que esté aquí y vivo es suficiente" Se veía muy seguro cuando lo dijo pero también algo herido, ¿Realmente está bien? 

Desde entonces se encerró en su habitación y no ha existido un alma capaz de sacarlo.

Han pasado dos días de eso. 

El mayor bajó la cabeza escondiendo el rostro entre sus brazos, rechazando la presencia ajena. 

Till suspiro exasperado y frotando una mano por su nuca nervioso. Esto era más difícil de lo que pensó a primera instancia pero pensaba arrepentirse, volvió la vista hacia la bolita que era el pobre hombre.

—Ivan, no puedes quedarte así para siempre—.Inició lo más amable y comprensible que pudo alzando sus manos y acariciando cariñosamente con sus palmas cada brazo de Ivan cubierto por una camisa oscura de mangas largas, Till suspiro nervioso y rezando en no arruinarlo —Sé que lo de Hyuna es difícil, que todo parece que va a derrumbarse pero, debemos seguir adelante...

Espero alguna palabra, una respuesta o al menos una reacción del pelinegro pero no obtuvo nada, siquiera una simple mirada y la indiferencia empezaba a lastimarlo. 

El canoso levantó los pies a la cama, abrazó sus rodillas y pegó la vista al colchón, sentado justo al lado de Ivan consideró la idea de apoyar su cabeza sobre el hombro contrario pero no sería adecuado.

El peliplata inhalo en silencio, tratando de relajarse y de ordenar sus ideas antes de soltar una estupidez que empeore todo en vez de ayudar, apretó los labios y exhalo antes de abrirlos. 

—Provengo de un criadero de humanos—.Solto de golpe y con suavidad, provocando una mueca de sorpresa en el pelinegro que no alzó su rostro —Antes de...que me vendieran, tuve a mi madre—.Una risa amarga y seca se escapó de sus labios muy atento a cómo acariciaba sus dedos entre sí y trataba de disimular su nerviosismo y tristeza —No la recuerdo muy bien pero se que me amó, se que lloró cuando me separaron de ella—.Ivan levantó el rostro, atento al relato y contemplando la acomplejada expresión ajena que al igual que el hace unos segundos se hundia en el pasado y en la pequeña felicidad que residía en él —Cuando me sacaron de la jaula, no tienes ni idea de cuánto luche, cuanto pelié y grité para que me devolvieran con ella, pero solo apretaban la correa en mi boca, tuve que aprender a vivir sin ella y sin nadie...en realidad, creo que al final es lo que debemos hacer en este mundo cruel

El chico esbozó una última sonrisa entristecida antes de apoyar sus manos sobre el colchón y levantarse de la cama derrotado, sin molestarse en volver a Ivan que desde hace unos segundos lo miraba expectante.

Avanzó un par de pasos y esperó que al menos una de sus palabras tocaran el endurecido y herido corazón de Ivan y que comiera algo de lo que le trajo.

Si era demasiada molestia y no muy atrevido de su parte, él mismo podría ayudarlo con la crema para labios.

 —Yo soy de los suburbios—.Till se detuvo de golpe por la voz a su espalda —Un humano callejero—.El peliplata giró la cabeza hacia Ivan sorprendido de que hablara, el pelinegro si bien alzó el rostro su mirada seguía gacha —Lo lamento, no se que es tener una madre que me ame o llore por mi, para eso tenía a Hyuna

Till volvió sobre sus talones, aumentando la velocidad de sus pasos a medida que Ivan proseguía y su voz se cortaba mas, hasta que nuevas lágrimas caían sin permiso de sus ojos. 

—Ella me convenció de que merecía vivir, de tener un lugar en este mundo y me dio la oportunidad de luchar por él. Me enseñó todo lo que se —.Se abrazó a sí mismo con sus hombros temblando y sus sollozos resonando entre cada palabra. 

Till se sentó a su lado y sin pensarlo lo rodeo con sus brazos, abrazandolo de vuelta y frotando su mejilla contra la de Ivan que devolvió el contacto y consolandolo lo mejor que podía, hasta que el pelinegro estalló en nuevas lágrimas y se giró para aferrarse al cuerpo ajeno en un intenso abrazo y esconder su rostro en el pecho contrario —¡La extraño, Till! ¡La extraño mucho! ¡Todo se siente tan mal y desubicado, tan vacío! ¡La extraño!

El mencionado se mantuvo en silencio pero devolvió el abrazo con todas sus fuerzas asegurándose de no dejarlo ir y apoyo su cabeza sobre la de Ivan mientras acariciaba su espalda con cariño y lo dejaba desahogarse tranquilamente. 

Ivan además de necesitar estar solo, también necesitaba cuidado, consuelo y mucho amor, Hyuna no tenía de qué preocuparse él cuidaría y amaría a Ivan en su ausencia.

 

—Hyuna este mocoso es imposible—.Se quejó Isaac a una distancia prudente de la mujer y el mencionado "mocoso" que permanecía en la misma esquina de la habitación desde hace horas, sin moverse, sin cambiar de posición solo giraba los ojos hacia las personas que iban y venían con cierto desprecio y curiosidad en sus ojos rubíes —No come, ni bebe nada. No importa lo que haga—.Señaló el plato de comida lleno a unos metros del susodicho que le devolvió la queja mirandolo en silencio y el castaño se cruzo de brazos —Lo trajiste tu, no quiero cargar con la responsabilidad de un niño

La mujer sonrió divertida y demasiado confiada, caminando a paso tranquilo hacia el menor.

—Te preocupas demasiado—.Movió su mano en el aire y provocando que una vena sobresaltara en la frente del castaño por la poca seriedad que le daba. La mujer se arrodilló frente al niño con su intensa seguridad y carácter chocando con la indiferencia detrás de ese pequeño demonio —A ver, a ver creo que nunca me has dicho tu nombre, ¿verdad? Tramposo, no es justo que sepas mi nombre y yo no sepa el tuyo ¿Ah? ¿Ah? ¿Eso te parece justo?—.Hyuna empezó a balbucear un montón de tonterías alrededor del niño y de su nombre mientras Isaac luego de unos segundos suspiró frustrado y pasó una mano por su rostro

Nadie tenía la completa seguridad de que le revelarían algo útil sobre los aliens si lo traían que fue el primer argumento que propuso Hyuna.

Sumado a los rumores que se basan en que son terroristas asesinos y la creación de falsas resistencias humanas lideradas por aliens para atraer a los humanos y atraparlos con más fácildad, también era algo que les jugaba en contra. 

Revelar tus intenciones de huir era una condena y ese mocoso era mucho más astuto de lo que aparentaba, no por nada sobrevivió solo tanto tiempo. 

Por otro lado mucho más simple, podía ser que el niño ni siquiera sepa hablar, que no tuvo ningún contacto con el dialecto humano y no les entendía en lo más mínimo. 

Hyuna seguía con sus juegos infantiles y bromas tontas sobre que era de mala educación no decir tu nombre o de mirar fijamente a la gente e Isaac luego de un rato viendo la escena sin cambios, se cansó. 

—Hyuna deja—.Se calló al notar como el más pequeño abría los labios lentamente y apenas formulaba un bajo sonido desde su garganta

—No tengo un nombre—.Murmuro desanimado sin despegar su vista de la sorprendida pero sobretodo emocionada castaña. Habría continuado de no ser por la acaricia amable y cariñosa sobre su cabeza que revolvió su enmarañado cabello

—¡Sabes hablar! ¡Que alegría!—.Revolvía sus cabellos azabaches con rapidez y una enorme sonrisa en el rostro —Me preocupaba que no me entendieras pero ahora que sé que si, podré contarte todo lo que pienso sin contenerme

Isaac se paralizó en su lugar parpadeando sorprendido. No lo negaba, era un avance pero aún necesitaban trabajo para que comiera y se adaptará al nuevo lugar que sería su hogar de ahora en adelante. 

El castaño suspiro derrotado al notar a Hyuna sentarse de piernas cruzadas en el suelo contandole al niño cosas tan triviales como su color favorito o que le gustaba comer, giro los ojos hacia el menor que solo escuchaba en silencio pero una que otra vez lo vio asentir y no se notaba…particularmente disgustado. 

El castaño esbozó una suave sonrisa un tanto resignado, por supuesto si había alguien que podía lograrlo era ella, así que los dejo solos para que el niño se sintiera un poco más cómodo. 

Para cuando volvió a ver como iba, estaba seguro que el pobre niño podría contar cada detalle de la vida de Hyuna si es que se animara a hacerlo pero, lo más importante su plato estaba vacío. 

Hyuna lo presentó a los demás como Ivan, siempre tomándolo de la mano o directamente cargándolo entre sus brazos como si fuera un bebé. Esos dos conversaban a menudo pero el resto a su alrededor solo se enteraban de la mitad de la conversación (del lado de Hyuna) ya que el pelinegro siempre le pedía que se agachara o se le pegaba al oído para susurrarle algo demasiado bajo como para entenderlo y cubría su boca con su mano, asi que para los que sabían leer los labios era imposible también.

Muchas veces, encontraba a Hyuna cantar bajo con el niño acostado sobre sus piernas disfrutando de la melodía y la compañía hasta quedarse dormido y ahí la castaña lo cargaba hasta su cuarto.

Una vez le pregunto si no era molesto cargarlo y se arrepintió de preguntar cuando Hyuna contestó que en realidad era bastante ligero probablemente por su mala alimentación y que no, no era difícil.

Unos meses después, revisando el inventario en el almacén sufrió el susto de su vida al punto de casi morir de un infarto. Cuando el niño apareció de la misma nada con su rostro indiferente y aburrido a pesar de que hiciera gritar a hombre adulto, le extendío una pequeña hoja de papel doblada por la mitad. 

—Nuna me dijo que te lo diera—.Esa fue la primera vez que lo escucho hablar desde ese día y sin preámbulos volvió sobre sus pasos hacia la salida con demasiado silencio, como si fuera normal en el ser así y lo creía.

En ese momento pensó en que era aterrador y que el niño lo mataría mientras dormía. 

Luego de llevar una mano a su corazón que latía descontrolado y regular su respiración abrió el dobles del papel y no pudo evitar reír divertido cuando reconoció la letra de Hyuna. 

¡Estás invitado a mi cumpleaños! 

14 de febrero

(No está permitido faltar)

Nunca vio a Ivan relacionarse con el resto de niños del lugar siempre se escondía de ellos o al revés cuando Ivan tomaba insectos feos y potencialmente peligrosos como si nada, (un par de veces Hyuna lo regaño por comerselos preocupada de que fueran dañinos e Ivan respondía con demasiada calma que no hacían nada en el estómago) pero ese día en especial, quedó dormido profundamente por el cansancio sobre los brazos de Hyuna luego de tanto correr y saltar por toda la base mientras los adultos tenían una excusa para beber y divertirse con juegos de azar. 

Cuando la reunión se calmó y llegaba a su final, se sentó al lado de Hyuna con la excusa de llenar su vaso y conversar.

—Dime la verdad, tú inventaste ese cumpleaños ¿verdad?—.Tomo un pequeño sorbo a su vaso con la castaña sentada a su lado, riendo divertida y un tanto culpable de ser atrapada en algo que en realidad nunca oculto

—Buenos los niños y yo estábamos hablando de los cumpleaños con él y después cuando pregunté y él me dijo no tenía uno, le grite por puro impulso: ¡Igual debemos celebrarlo algún día, cada año te haces más grande!—.Explicó apenada y rascando su mejilla con el dedo avergonzada  —Quizás no fue la mejor respuesta...

Isaac negó repetidamente con la cabeza soltando varias risas divertidas por imaginarse la escena.  

—¿Por qué justo...este día?—.Se atrevió a preguntar y a pesar de la expresión de sorpresa y tristeza en la castaña que bajó la mirada hacia el niño en su regazo e inicio a acariciar su cabeza con cariño y delicadeza, no se arrepintió

—Cuando empecé a estar más pendiente de él para que comiera, me confesó algo…feo, aun recuerdo su cara tan desesperanzada como si esto no fuera nada más que un sueño del que pronto despertaría: "No merezco vivir, así que por favor no desperdicies más comida en mi"—.Isaac brinco sorprendido en su lugar por unas palabras tan crudas y viles en un simple niño. Movió la mirada hacia el, que dormía plácidamente sobre Hyuna y por desgracia si podía escucharlo decir esas cosas —Le pregunté por qué pensaba eso y me dijo que era un ser repugnante lleno de odio que no podía amar ¡Entonces!—.El castaño brinco por el cambio de tono melancólico y suave de Hyuna por su habitual alegría y quizás el alcohol —Recordé esa celebración pasada que hacían en la tierra, donde festejaban el amor y eso y solo dije tonterías sin pensar, que no se relacionaban en lo más mínimo—.De nuevo parecia avergonzada e Isaac en serio se esforzó en parecer sorprendido pero la verdad no le extrañaba ni un poco —Después, hablando de los cumpleaños esa conversación volvió a mi mente y le propuse que en su cumpleaños, también celebraremos el amor y la vida, desde entonces ¡Está mucho más animado! 

Hyuna ese día sonrió enormemente por la gran victoria que eso representaba y el solo pensó en la gran diferencia que unas simples palabras y una tonta celebración hicieron en Ivan.

Pero se regaño, quizás para el chico no eran tan simples ni tan tonto al final.

Ivan creció y tal y como todos se entrenó y educó para sobrevivir, una vez considerado listo se envió a las misiones y más de una vez esquivó la muerte y regresó vivo. 

Probó las amarguras de la vida, como llorar cuando alguien preciado moría o los planes fallaban pero, también saboreó las alegrías cuando probó por primera vez el alcohol. 

A pesar de las miles de advertencias que todos le soltaron con que no se excediera por ser su primera vez y no tenía nada de resistencia se emborrachó a más no poder, arrastraba las palabras y si no se agarraba de algo no podía caminar.

Aunque fue gracioso verlo, siempre negar que estaba ebrio cuando era más que obvio que era así, incluso Ivan y Dewey (ebrio también porque fue la primera mala influencia) compitieron sobre quién podía mantener la lengua fuera de la boca por más tiempo provocando un montón de risas y apuestas por el dúo de borrachos. 

Al día siguiente compartió con el peliblanco la dolorosa y fastidiosa resaca y aun luego de perder estrepitosamente, su relación con Dewey se estrechó enormemente.

Recordaba con gracia a Ivan quejándose del dolor de cabeza, Dewey le reconfortaba diciendo que ha tenido peores días y ambos reían tirados en medio del suelo de las salas comunes apestando a alcohol. 

Aunque Isaac mantenía una distancia clara con el (la común que tenía con todo el mundo), era inevitable no hacer nada cuando el junto a Hyuna inventaban mas de la cuenta y poco a poco, también se hizo cercano y le agarró cariño a ese niño. 

Ocasionalmente, cuando Hyuna no estaba en la base por estar en alguna misión (contrario a lo que creía el niño nunca opuso resistencia cuando ella le informaban que estaría fuera unos días y solo la dejaba ir sin decirle nada) Ivan se escabullía a su habitación en medio de la noche y dormía abrazándose a sí mismo sentado en una esquina de la habitación. 

Cuando lo descubrió quizás a la tercera o cuarta vez que lo hacía, sufrió otro infarto y lo regaño por entrar a la habitación de alguien sin permiso y además de verlo dormir, eso era aterrador. 

Ivan no dijo nada pero apretaba su agarre contra sus brazos y el castaño al notarlo suspiro y con toda la resignación del mundo le permitió dormir con él cuando Hyuna no estuviera, con la condición de despertarlo con cuidado (porque a este paso en serio lo mataría), se acomodaran y ambos durmieran cómodamente y no fue tan horrible como creyó apenas volvía Hyuna, volvía con ella pero después de seguir esa rutina por un tiempo Ivan se alternaba entre ambos hasta que creció.

A luz de hoy, aún guardaba el ramo de flores silvestres en uno de sus libros que Ivan le dio en su cumpleaños (con la ayuda de Hyuna) y supo por palabras de la castaña que su invitación a los cumpleaños de Ivan era la primera en hacerse y entregar por petición del niño.

—Se que no lo parece pero, ese niño te quiere mucho solo que te ve de una forma diferente a mi—.Cuando Hyuna dijo eso bueno no lo negaba (pero tampoco lo diría en voz alta) se sintió…halagado. 

Al final de todo, cuando se apareció en el tributo a Hyuna una semana después de la catástrofe del Alien Stage, no camino hacia Dewey ni a Till que sabía por su propia palabra que estuvo cuidándolo toda la semana (y sabrá Dios qué más) y fue quien le informó del acto para hablar, sino fue directo a Isaac en silencio, a pasos pesados.

Se paró de frente a él, apretando los puños a su lado con la mirada gacha por unos segundos hasta que se alzó lleno de vergüenza y aun lleno de tristeza y lo miro a la cara, no se notaba mucho mejor pero si menos miserable. 

Debía darle las gracias a Till más tarde.

—Lo lamento—.Murmuro en un pequeño hilo de voz, lleno de pesadez y una gran arrepentimiento bajando la cabeza frente a él a modo de disculpas mas profundas —No tengo excusa, fui tonto e imprudente cuando solo querias ayudarme. En serio, lo siento

Isaac suspiró agotado pero también librándose de un gran peso de sus hombros y extendió su mano para tomar a Ivan del hombro y acercarlo a él para abrazarlo de lado mientras le daba unas palmadas en el pecho con una suave y triste sonrisa.

—No es nada, me alegra que estés bien—.Contesto con simpleza y tranquilidad muy a su estilo. Ivan apretó sus labios y devolvió el abrazo casi de inmediato 

Ambos pasaron todo el acto consolándose el uno al otro, sin despegarse entre lágrimas silenciosas y sin necesidad de una palabra para comprenderse.

Después Ivan se disculpó con Dewey y el hombre solo le gritó que no se preocupara mientras lo tomaba del cuello y revolvía sus cabellos medianamente largos y en media cola (muy mal hecha por cierto, que no parecía hecha por el) con las quejas divertidas del más joven de fondo mientras trataba de liberarse en una pelea amistosa.

Cuando salió de ahí, fingió no darse cuenta como caminaba de vuelta a Till con una culpable sonrisa y enseñandole su liga para el cabello en la mano, el peliplata suspiro ya sabiendo lo que quería, Ivan le daba la espalda agachándose para mas comodidad del otro y el luchaba con su ondulado y rebelde cabello para volver a hacerle la media cola que quedó no mucho mejor que la que ya tenía pero Ivan sonrió de par en par agradecido por la ayuda y decidió que no quería ver mas cuando Till se sonrojó y rió nervioso por las palabras. 

Era un buen chico, alguien muy amable y unido a los valores de la rebelión, pero no le interesaba meterse en la vida personal de Ivan solo era cuestión de tiempo para que esos dos lo hicieran público o oficial, no sabía y todos fingirian estar sorprendidos. 

Aun así no contuvo su pequeña sonrisa, le alegró que Ivan encontrará la forma de ser feliz y de curarse por su propia cuenta y de avanzar, después de esta experiencia lo encontró mucho más maduro y comprometido al lado logístico de la rebelión, tomando papeles más relevantes e importantes. 

Nunca olvidó el aniversario de la muerte de Hyuna, era una herida que siempre estaría ahí pero que aprendió a apreciarla en vez de rechazarla y mantener viva su memoria y legado con cariño.

Fue adorable ver como Ivan cada que podía pasaba por el mural que Till se ofreció a pintar y lo acompañaba mientras conversaban alegremente de tonterías, ahora que Hyuna no estaba para pisarle los talones se sentía ansioso al ver a esos dos ser tan obvios y nada que hicieran pública su relación.

Aun así se burló de Till con su mueca divertida la primera vez que montó una moto con Ivan al volante y se aferró al pelinegro como si su vida dependiera de eso.

La tentación de preguntar directamente era alta pero su fuerza de voluntad era más que eso y su curiosidad.

Esos dos no despegaron en la revelación del tributo hasta que Isaac pasó adelante para firmarlo e Ivan se acercó para abrazarlo.

Eso eran, seres efímeros de momentos y vidas rápidas y fugaces, con felicidad y tristeza por igual ese era el costo de vivir en este mundo y debían soportarlo y seguir adelante para trabajar por un futuro donde sean libres. 

Notes:

Digan la verdad... ¿consideran esto un angst con final feliz? Porque, personalmente, considero la historia baja de angst (para mi gusto, porque consumo mucho angst), pero sí es un tanto hurt y el monólogo final de Isaac es precioso y creo que nos da el confort necesario para considerarlo un final agradable. ¡Pero cada quien al final! Mis opiniones sobre qué es o no angst no tienen relevancia; solo soy la que escribe, publica y sufre cada vez que debe poner tags.

​Hablaré un poco del título porque creo que merece más atención de la que tiene: el juego de palabras es claro, y aunque pueda o no relacionarse con el round seis y que esa es mi segunda canción favorita (solo detrás de Karma), es por la mención final de Hyuna hacia Iván y su relación en este fic como curarse en vez de ser una maldición o un peso (cursed). Además, me di muchas libertades para la caracterización de los personajes. No sé dónde leí que si Iván hubiera crecido con Hyuna habrían sido muy cercanos y unidos, así que es mi perspectiva personal de cómo habría resultado todo y, aunque mi beta reader jura que no se sienten out of character, el tag está ahí por si acaso. Amé a este Iván, pero sobre todo ame a Isaac (que se acarreó toda la historia como Dios manda), que ni yo sé cuándo tomó tanto protagonismo, pero que me encantó al final.

​Este es quizás el octavo o noveno fic de Alien Stage (Ivantill, porque son mis papás) que escribo, pero este es el único que ha pasado las rigurosas exigencias para ser publicado (y terminado). De nuevo, ¡espero que lo hayan disfrutado y muchas gracias por llegar hasta aquí!