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mi mundo

Summary:

Kal es un alfa, y esa distinción conlleva un imperativo distinto: necesita encontrar un omega que ayude a sostener su linaje y a criar a sus cachorros. Y ese humano solitario ha captado su atención de una manera inesperada.

Chapter 1: Prólogo

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Hubo un tiempo en que el mundo no pertenecía a una sola especie. Bajo un mismo cielo convivían seres extraordinarios, Atlantes, Amazonas, y Kryptonianos, razas distintas forzadas a coexistir en un frágil equilibrio. De entre todos, los Kryptonianos destacaban por su origen legendario: nacidos en otro mundo, cayeron del cielo no como observadores, sino como conquistadores decididos a quedarse. Con el tiempo, expandieron su dominio más allá de su planeta natal, estableciendo feudos en distintos mundos, hasta reclamar este planeta como propio y rebautizarlo como Tellus.

Tres grandes reinos delimitan el mundo conocido: el territorio central bajo la Casa de El, las costas dominadas por los Atlantes y las islas de las Amazonas.

Las tierras y los recursos se repartieron sin considerar a los habitantes originarios. Los Humanos, ya de por sí en desventaja física, fueron condenados por la ley que regía a todas las razas: la dinámica alfa, omega y beta. En esa jerarquía, la humanidad fue marcada como beta, relegada a los márgenes de la civilización. Confinados en pequeñas aldeas, sometidos a tributos forzados o al exilio, comenzaron a desvanecerse lentamente, hasta quedar al borde de la extinción.

Pero cuando el fin parecía inevitable, surgió una amenaza desde el interior del orden dominante. Los omegas, esenciales para la continuidad y estabilidad de las razas meta-humanas, se habían vuelto muy escasos. La obsesión por la fuerza absoluta había mermado sus nacimientos, suprimiéndolos, poniendo en riesgo el futuro de quienes se creían invencibles.

La desesperación llevó a medidas extremas. Los humanos, antes ignorados, se convirtieron en sujetos de experimentación en la búsqueda desesperada de compatibilidad y descendencia. Solo un antecedente ofrecía un atisbo de esperanza: la reina de Atlantis, omega, había dado a luz a un heredero bastardo concebido con un humano. Aquel hecho se presentó como prueba de que las razas podían unirse.

Pero fue una excepción, no una regla. Los experimentos continuaron, y todos fracasaron. Ningún humano sobrevivió a la transformación; ninguno soportó convertirse en omega; ninguno logró dar vida sin perder la propia.