Chapter Text
Sam llevaba mucho tiempo en el baño, no sabía cuánto, pero estaba inmóvil, mirando el lavabo, el cual estaba... impecable.
Lo cual, claro, era algo normal si eres una persona que le gusta limpiar su baño. Pero en esta ocasión estar limpio no era lo que Sam esperaba por lo que estaba haciendo.
Tenía una navaja en su mano derecha que recién había pasado por la piel de su muñeca izquierda. Sam sintió el frío de la navaja, sintió el filo en su piel y se intentó cortar, pero al pasarlo... nada, no cortó nada, no hubo dolor, no hubo sangre, no hubo nada.
—Lo que me faltaba —Sam susurró luego de intentar enterrarse la navaja en su muñeca una y otra vez—. No puedo morir.
Sam dijo, intentando clavar la navaja más veces y en un acto impulsivo intentó pasarla por su cuello, pero al hacerlo resultó en lo mismo. No hubo sangre, no hubo corte, no hubo muerte.
Sam se quejó, tirando la navaja en el blanco mármol del lavabo.
—No puedo morir... ¿Por qué no puedo morir? —Sam se preguntó, saliendo del baño y caminando por la habitación. Pensó en tal vez lanzarse por la ventana, peor en cuanto llegó a ella, se detuvo viendo abajo—. Muy alto.
Y cerró la ventana.
Tenía que pensar en otro modo de morir...
¿En qué diablos estaba pensando?
Su estómago hizo un ruido, por supuesto, tenía hambre. No recuerda cuando fue la última vez que había comido así que caminó a la cocina, pero al abrir la puerta del refrigerador se dio cuenta de que no había nada para comer allí adentro.
Soltó un suspiro, se movió a la habitación de nueva cuenta para cambiarse de ropa a algo más fresco que la ropa que llevaba, la que se sentía horrible contra su piel.
Cuando estuvo medianamente decente, salió de la casa, permitiéndose respirar aire fresco antes de empezar a caminar. Dejó que sus pies lo guiaran, no tenía un rumbo fijo.
El sitio para conseguir algo para cocinar era donde murió Molly y no pensaba caminar cerca de allí.
Su paseo puso rumbo fijo a la nada, caminando paso a paso, un pie tras otro hasta que las calles ya no le parecían tan familiares.
Se detuvo en una esquina mientras los autos pasaban al frente.
Sam tuvo un pensamiento fugaz de saltar al tráfico, pero se reprendió inmediatamente por lo estúpido que eso sonaba. Eso causaría un accidente y Sam ya había tenido suficiente de accidentes.
Ahí parado, pensando en cruzar la calle en cuanto la luz se pusiera verde, pero antes de moverse sintió algo, un viento frío en su nuca. Se puso la mano allí, pero no se movió, empezó a ver a todos lados lo más discreto que pudo. Pasó la mirada de izquierda a derecha, viendo varios autos pasar a alta velocidad.
Esa espina de intranquilidad no abandonaba su cuerpo. Miró brevemente a su izquierda, logrando ver un cartel amarillo en la esquina contraria a donde él estaba.
Cuidado, obra pública en 500 metros. Leyó.
En cuanto vio que había paso para peatones empezó a cruzar la calle, mirando a sus pies hasta subir ambos pies a la acera contraria. Vio al frente para ver un poco de su reflejo en el cristal de un local de velas. En ese mismo momento él vio claramente como detrás de él pasó un autobús a toda velocidad, incluso sintió la ráfaga de aire que dejó al pasar tras él. Pero cuando miró hacia atrás no vio ningún autobús, la calle estaba casi vacía.
Y en ese momento Alex volvió a cruzar su mente. Él y todos los demás chicos que bajaron del avión. La muerte de Molly lo hizo olvidarse de ellos por un momento y ahora ellos no querían dejar su mente. Lo cual agradecía un poco pues empujaban los deseos suicidas al fondo de su cerebro.
No pensó mucho después de eso, sus pies se movían por sí solos por la calle sin que él pudiera darse completa cuenta por el dónde iba. Pero tenía un presentimiento que no dejaba su espalda.
Se detuvo nuevamente en una esquina, se apoyó un momento contra el poste de luz intentando aliviar su tormenta mental. Cuando sintió que estaba mejor miró al frente, alcanzando a ver unas mesas en la acera, genial, una cafetería. Algo para comer al fin.
Dio paso a ese lugar, un pie tras otro y en más calma, pero entonces al acercarse a las mesas escuchó una voz conocida.
—¡Sam!
Era Alex. Estaba sentado en una de las mesas, acompañado de Tod y Clear. Alex se paró de inmediato.
—Escuche lo de Molly... —Él le dijo suavemente, dando unos pasos a Sam, pero él dio un paso atrás.
—Sin abrazos —Dijo Sam de inmediato. Dos segundos después cayó en cuenta de lo que dijo—. Lo siento, no quise reaccionar así...
—No, no importa —Alex negó con la cabeza—. Escucha... hablamos con alguien, alguien que nos dijo algo importante sobre las muertes.
Alex estaba por llegar a una explosión verbal, pero la charla se vio interrumpida por el cercano ruido de bocinas de autos y cuando los cuatro voltearon vieron el auto de Carter estacionarse justo al lado de las mesas.
Un muy enojado Carter salió del auto.
—Mi amor, ahora no —Terry le dijo, bajando también del vehículo—. Carter.
—Ah, parece que tenemos una reunión —Carter dijo mirando a algún punto detrás de ellos cuatro.
Sam observó como la profesora Lewton estaba saliendo del interior de esa misma cafetería. La mujer al notar a todos ellos se detuvo, sobre todo al ver a Alex allí. Y Carter no mejoraba la situación.
—¿Cuándo se mudará? —Preguntó él.
—En unos días —La profesora muy incómoda respondió.
—Ay, lo lamento... —Carter dijo en voz baja, siendo interrumpido solo por Billy apareciendo en su bicicleta gritando: “¡Carter, imbécil!”—. Usted es mi maestra favorita.
—Amor, vámonos —Dijo Terry, pero fue ignorada por Carter.
Y ahí Alex sintió un pánico naciendo en su pecho, con un escalofrío cuando varias cosas empezaron a llegar a sus oídos y él empezó a ver su entorno.
—Escuchen, hay algo importante que debo decirles —Alex dijo mirando a todos.
—Alex, no —Clear intentó impedirlo mientras Tod en silencio fue a tomar un brazo de Alex.
—Sí... —La profesa asintió a algo que Carter dijo.
—Carter, ya basta —Terry pidió.
—¡Casi me matas allí atrás! —Billy volvió a gritar.
Sam entonces pudo notar algo... Alex, Tod, Clear, Carter, Terry, Billy, la profesora Lewton...
Estaban todos allí. Todos los que bajaron del avión y seguían con vida estaban allí reunidos. Los ocho sobrevivientes estaban allí en la cafetería.
Sam miró a la calle del frente, la calle cerrada por la obra pública que ya había visto anunciada al cruzar la calle. Luego miró el auto de Carter, mal estacionado en la calle y justo detrás del automóvil una señal de prohibido estacionarse, vía de paso vehicular.
—Y ahora se mudará... —Carter hablaba, aumentando el nivel de su voz mientras volteaba a ver a Alex—. ¡Y todo a causa de Browning!
Y la bomba explotó.
—¡Silencio, ya basta! ¡Cálmense! —Terry gritó y ese grito fue suficiente para hacer a todos quedar en silencio—. Ellos fallecieron y nosotros vivimos, supérenlo.
Terry entonces volteó a ver directamente a Carter.
—No permitiré que ese avión se convierta en lo más importante de toda mi vida —La rubia se expresó, dándole golpes con las manos a su novio—. Voy a olvidarlo, Carter —Todos vieron como Terry empezó a alejarse de Carter, dirigiéndose a la orilla de la acera—. Y si en verdad piensas desperdiciar tu vida provocando a Alex cada vez que lo veas...
—Sería mejor que estuvieras muerto, tonto —Terry dijo y bajó de la banqueta.
Lo siguiente que ocurrió fue tan rápido que nadie tuvo tiempo a reaccionar correctamente. Vieron a Terry estar a punto de irse caminando, pero fue allí donde un autobús a toda velocidad pasó por la calle y golpeó a Terry de frente, siendo un impacto tan grande que hubo sangre que salió impactada contra todos ellos.
La profesora Lewton soltó un grito ahogado. Tod se aferró más fuerte al brazo de Alex. Sam casi cayó contra una silla por el impacto de haber visto eso. Clear, Alex y Carter estaban en un enorme silencio mientras Billy gritaba una maldición.
El autobús se detuvo unos metros más allá mientras más gente gritaba por el impacto de lo que acababa de pasar.
—Oh dios... —La profesora dijo, retrocediendo unos pasos.
Sam aun sentía las gotas de sangre caliente en su rostro, al ver arriba pudo ver a Clear temblando un poco mirando al suelo, Tod tenía la cara oculta en el hombro de Alex mientras que este respiraba por la boca, Billy tenía las manos en la cabeza y Carter estaba inmóvil, como una piedra.
—¡Salió de la nada!
—¡Dios mío!
—¿¡La chica está muerta!?
Eran gritos que provenían de la gente que iba bajando del bus y algunos transeúntes que caminaban para ver la escena.
Otra vez había demasiado ruido, había demasiada gente allí, había muchas cosas que oía, sentía, veía y olía... y ahora Molly no estaba allí para ayudarle.
—Vámonos —Alguien lejano dijo y de pronto sintió que lo tomaban de un brazo para levantarlo. Sam odia eso, que lo tomen, que lo jalen sin previo aviso, pero no puso objeción alguna y se dejó llevar como una hoja por el viento.
Cuando por fin notó algo, se vio en un auto, el asiento del copiloto, mirando el camino de asfalto y los árboles a ambos lados del camino. Cuando vio a su izquierda notó que la que conducía era Clear.
—Sam, al fin —Ella dijo en tono aliviado—. Intenté hacer que reaccionaras, pero parecías estar en blanco. Te estoy llevando a mi casa para que puedas... limpiarte.
Sam no entendió eso hasta que pudo ver su reflejo por el espejo retrovisor a través de la ventana. Tenía manchas de sangre en la cara que no había notado del todo.
—¿Dónde está Alex? —Preguntó Sam.
—Se fue a su casa, con Tod —Clear respondió—. Estaban tan conmocionados como tú.
El resto del viaje fue corto. Sam vio que Clear dio vuelta hacia un camino de entrada a una linda y rustica casa.
—¿A tus padres no les parecerá extraño que te vean llegar con un adulto manchado de sangre? —Le preguntó Sam.
—Vivo sola —Ella le respondió dejando el auto fuera de la cochera de la casa.
Ambos bajaron del auto y en ese mismo momento unos fuertes ladridos llegaron a oídos de Sam y se congeló tras cerrar la puerta del vehículo. Segundos después un enorme pastor alemán corrió a él y se levantó en sus patas traseras para apoyas las delanteras en Sam y empujarlo contra el auto.
Un perro, lo que le faltaba. Sam odia a los perros: demasiado ruido, demasiada saliva, demasiado cariñosos y nunca se le quitan de encima.
—¡Rex, déjalo! —Clear le llamó la atención al perro y lo empujó levemente para que bajara de Sam—. Es un invitado.
El perro pareció calmarse tras eso mientras Clear lo acariciaba para calmarlo y el perro se sentó en el suelo.
—Por aquí —Clear le dijo para empezar a guiarlo hasta la entrada y una vez que entraron, ella señaló a una puerta en el fondo—. El baño esta allí.
—Gracias —Sam le dijo en voz baja antes de dirigirse al baño.
Una vez que Sam estuvo dentro y solo pudo dejar escapar el aire que no sabía estuvo conteniendo hasta ese momento y se apoyó contra la puerta del baño un par de segundos hasta que dejó de sentir que las piernas le temblaban.
Caminó hasta el lavabo, observándose en el espejo para ver mejor las manchas de sangre en su rostro. Tragó saliva, ignorando los recuerdos de la muerte de Dennis y abrió el grifo para empezar a limpiarse el rostro, tallando con las manos y agua hasta que pudo ver que su reflejo estaba libre de la sangre de la adolescente que acababa de morir frente a él.
Tomó la pequeña toalla para secarse la cara y por fin estuvo libre de todo rastro de sangre.
El agua fría también lo hizo dejar de lado la tormenta que era su cabeza y trató de enfocarse en lo que acababa de ocurrir.
Terry, una adolescente que tenía la vida por delante acababa de morir
Mierda.
Era una niña con toda una vida por delante, un futuro prometedor y un autobús le robó toda oportunidad de seguir adelante.
Sam podía soportar la idea morir, era un adulto después de todo, ¿pero los demás? Los demás eran unos niños. Alex, Tod, Clear, Carter, Billy. Ninguno de ellos cumplía los dieciocho años siquiera y ahora estaban en riesgo de morir por una maldita visión del futuro.
Él no iba a permitirlo.
No. Él no va a permitir que un grupo de adolescentes muriera.
Sam no pudo salvar a sus amigos.
No pudo salvar a Candice, no pudo salvar a Isaac, no pudo salvar a Olivia, no pudo salvar a Dennis, no pudo salvar a Peter, no pudo salvar a Nathan... No pudo salvar a Molly. Pero Sam sí iba a salvar a esos chicos.
Samuel John Lawton iba a hacer las cosas bien. Él iba a hacer todo lo posible para intentar salvar a esos chicos. Sam iba a arriesgarlo todo para hacer que esos chicos salieran con vida porque al final de cuenta, Sam ya no tiene nada que perder.
—Clear —Sam llamó la atención de la chica cuando salió del baño. Ella bajó por las escaleras, pasándose una toalla por la cara. Al parecer ella también se había refrescado un poco.
—¿Qué ocurre? —Preguntó ella.
—¿Sabes en dónde vive Alex? —Preguntó.
—No —Ella negó con la cabeza y Sam hizo una mueca.
—Entonces necesito que me lleves a donde me estoy quedando, ahí lo llamaremos. Necesitamos que él y Tod estén con nosotros —Sam dijo, intentando sonar convincente—. Necesitamos saber el orden. Necesitamos ponernos a salvo.
Clear permaneció en silencio, como si estuviera pensando en las opciones hasta que terminó por asentir.
—Vamos —Le dijo Clear y ambos salieron de la casa para dirigirse al auto de Clear y empezar el camino a casa del hermano de Sam—. Sam, hay algo que te debo decir. Sobre Bludworth.
—¿El forense? —Sam preguntó y Clear asintió.
—Yo lo conozco, y Alex, Tod y yo hablamos con él luego de que Molly muriera —Clear empezó a contarle—. Nos dijo cosas sobre la muerte y...
—Lo que sea que ese maldito les haya dicho es mejor que no les hagan caso a sus palabras —Sam se apresuró a decirle.
—Nos dijo que estuviéramos atentos a las señales de la muerte, que su plan no es perfecto, deja pistas —Clear le aclaró y eso dejó pensativo a Sam.
Pistas.
El agua filtrada por Tod... El trozo de cristal apuntando a Molly... el reflejo del autobús por Terry.
—También nos dijo la creencia sobre quitarle años a alguien más te da a ti su... su vida.
—Ese maldito —Sam se quejó—. Nos dijo a mis amigos y a mí que si tomábamos la vida de alguien más nos daría sus años, que nos daría más tiempo de vida.
Cuando ya estaban en las calles más urbanas, Clear se detuvo en una luz roja y miró de reojo a Sam.
—Cuando le dijiste mentiroso a Bludworth... ¿fue por qué tu intentaste robarle años a otra persona? —Clear preguntó cautelosa y Sam suspiró, mirando al frente.
—Mi mejor amigo, Peter, él... él perdió a su novia, fue la primera en morir —Sam empezó a explicarle—. Cuando Bludworth nos dijo que se podía engañar a la muerte matando a otra persona, Peter empezó a caer en la locura y al final él intentó matar a Molly.
—¿A Molly?
—En mi visión Molly no moría en el accidente y Peter creía que ella no merecía vivir si Candice ya había muerte. Entonces nos decidió atacar en el restaurante donde trabajaba y terminó matando a un policía —Sam siguió hablando—. Y justo cuando iba a matar a Molly... Yo lo maté para salvarla. Y creía que estaría a salvo, pero entonces decidí subir al avión esa noche, y aquí estoy. Por eso no confío en ese hombre.
Clear no dijo nada más, en cambio empezó a conducir de nuevo.
—La mejor táctica ahora es mantenernos unidos —Sam dijo.
Unidos, uno junto al otro, como Alex y Tod ahora mismo.
Habían llegado a casa de Alex, el padre de Alex los recibió asustado por la sangre hasta que Alex les explicó lo que le había ocurrido a Terry, luego también tuvo que explicarle lo que pasaba con Tod y como básicamente no podían estar separados sin que Tod sufriera una crisis de pánico.
El hombre no dijo nada, les permitió que se fueran a limpiar.
Alex ayudó a Tod a limpiarle la sangre del rostro, y tuvo que cambiarle la venda del cuello, Alex evitó hacer una mueca al notar la cicatriz en el cuello de Tod, la cicatriz que le dejo su casi muerte. Alex se limpió también, se cambió la ropa y le presto una playera a Tod para que no tuviera que usar ropa con sangre.
Luego Alex no supo bien cómo fue que los dos terminaron descansando en la cama de Alex, con Alex sentado contra la cabecera de la cama con Tod recostado contra su pecho y abrazándolo. Alex no puso objeción a eso, solo se quedó allí, acariciando el cabello de Tod hasta que se durmió.
—Alex —Su madre entró a la habitación, sorprendiendo al chico que se giró a verla. Su madre se quedó allí de pie, sosteniendo el teléfono de la casa. La mujer se mantuvo allí mirando la escena—. Uh, te llama una amiga, dice que se llama Clear.
Alex extendió la mano para tomar el teléfono, su madre le sonrió brevemente antes de salir de su habitación.
—¿Clear? —Preguntó Alex.
—Alex, estoy en casa de Sam —Clear le dijo de inmediato—. Tú y Tod deben venir, Sam insiste en que debemos mantenernos unidos para evitar que otro más muera.
Alex bajó la mirada, observando a Tod durmiendo aun acurrucado contra él y suspiró.
—Dame la dirección —Dijo Alex.
Casi media hora después, Sam abrió la puerta de la casa de su hermano, viendo a Alex y Tod juntos.
—Pasen —Sam les dijo haciéndose a un lado para dejarlos entrar y cerró la puerta de inmediato—. Alex, necesitamos encontrar el orden de algún modo, necesitamos prevenir la muerte del mejor modo que podamos.
—Hice un mapa de los asientos del avión —Alex le indicó mientras caminaban a la sala de la casa.
Tod fue a sentarse en un sofá, con Alex a su lado que ya tenía el mapa en la mesa de centro, Clear se fue a sentar en el sofá individual y Sam estaba de rodillas sobre el suelo.
—Aquí estábamos todos sentados, Tod y yo aquí, Clear estaba unas filas detrás —Alex empezó a hablar, señalando los lugares—. Billy aquí, luego enfrente estaban Carter y Terry, luego la profesora Lewton.
—Molly y yo estábamos aquí —Sam dijo y tomó la pluma de Alex, empezando a escribir los nombres y marcar los asientos—. Yo debía sentarme en el asiento de la ventana, pero Molly me pidió cambiar de lugar.
—Lo que no entiendo es el orden —Alex dijo, sonando frustrado y mirando el mapa—. Primero Tod, luego Molly, ahora Terry, ¿cuál es el supuesto orden de la muerte? ¿Cuál es su plan? ¿Su diseño?
—Sam tiene que ver algo en tu mente, algo que recuerdes sobre la visión, algo que nos dé una pista sobre la muerte —Sam le pidió—. Cierra los ojos.
Alex no tuvo otra opción más que obedecer y cerró sus ojos.
—Piensa en ese día, piensa en lo que sentías cuando el avión despegó —Sam le empezó a hablar—. Piensa en como todo empezó.
Alex se quedó en silencio, intentando recordar y pensar en lo que Sam le pedía. Recordando cuando el avión despegó, luego la primera turbulencia, pensando en su temor pasajero cuando se detuvo, pero luego vino la turbulencia mayor, la que empezó todo. Recuerda gritos de gente asustada, recuerda las máscaras de oxígeno cayendo, recuerda que el fuselaje empezó a partirse y recuerda...
—Una enorme radio voló desde el fondo, golpeó a Tod en la nuca —Alex dijo y entonces un flash apareció en su cabeza, pudo ver a una mujer gritando, siendo sostenida por un hombre y Alex lo supo—. Molly salió por el agujero del avión y se estrelló contra el ala del avión.
Sam se mordió los labios al oír eso, lo que él ya suponía.
—Y luego... Luego la explosión —Alex terminó abriendo los ojos de vuelta—. Sin un orden específico.
—¿No pudo haber sido por el orden de los asientos? —Preguntó Clear.
—No lo creo —Alex negó con la cabeza—. Si de verdad fuera así yo debería haber sido luego de Tod porque estaba sentado a su lado.
—Aunque lo que dijiste, parece un patrón —Sam indicó—. Tod con el golpe en la nuca, Molly expulsada del avión, ¿por qué le siguió Terry?
Tod se quedó allí, evidentemente en silencio, lo cual le molestaba. Tod era un hablador y ahora estaba privado del habla, así que debía quedarse callado mientras los otros tres hablaban, excluyéndolo de la plática.
Cansado fue a tomar el control remoto de la televisión, seguramente a Sam no le molestaría si se ponía a ver algo entretenido mientras ellos charlaban y eso hizo, encendió la televisión.
Y lo que recibió a Tod fue un canal de noticias que estaba hablando sobre el vuelo 180, explicando que al fin sabían el origen de la explosión y Tod sintió que eso era relevante para mostrar.
Sin dudarlo empezó a mover a Alex por el hombro.
—¿Pasa algo Tod? —Preguntó Alex de inmediato, mirando a Tod quien solo señaló a la televisión.
—Se cree que este pudo haber sido el patrón de la explosión —Dijo la reportera y los cuatro miraron la televisión, observando la recreación de la explosión.
Sam abrió los ojos y ladeó la cabeza mientras bajaba la vista al mapa y empezó a seguir el camino que se veía en la televisión. Los demás siguieron observando la televisión hasta que vieron de vuelta a Sam.
—La explosión... Empezó bajo el asiento de Tod —Sam dijo, empezando a seguir la línea que había dibujado.
—Y por eso Tod fue el primero —Alex dijo, mirando de cerca el mapa—. Y entonces cuando el fuselaje se partió, Molly salió disparada. La segunda.
—Y el camino de la explosión siguió hasta el asiento de Terry —Sam indicó.
—¿Y quién sigue? —Preguntó Clear.
Y los cuatro vieron el camino que seguía la explosión, observando el siguiente nombre.
La profesora Lewton.
