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Dear Miss Addams

Chapter 5: Capítulo 4

Summary:

Nota autora: Holaaa vengo con un nuevo cap, espero les esté gustando la historia, me ha costado un poco retomarla me quedé sin trabajo y espero recuperarme poco a poco, espero les guste, no olviden comentar y votar! 

Chapter Text

Por primera vez en mucho tiempo, Wednesday Addams esperaba a alguien, ella no se marchó, mientras la niebla se disipaba ella permaneció allí en la penumbra del callejón como una estatua de aquellas que le gustaba admirar en sus ratos libres. Thing intentó insistir, golpeando suavemente la tapa de su reloj señalando que ya era tarde, pero ella simplemente lo ignoró. 

 

Pasaron las horas en silencio disfrutando de la noche observando cómo los faroles se apagaban uno a uno, al amanecer se empezó a escuchar el murmullo de los carros de leche que comenzaron a llenar la calle. Una panadería abrió su puesto y el aire se empezó a llenar de olor a pan tostado y carbón, Wednesday seguía allí inmóvil con los guantes húmedos y el abrigo empapado por el rocío, no sentía cansancio solo una curiosidad que la quemaba por dentro. 

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Poco antes de las ocho, Enid apareció doblando la esquina, llevaba el cabello recogido a medias, la bufanda torcida y las manos metidas en los bolsillos del abrigo, caminaba con paso rápido de quien llega tarde. 

 

En el momento que entró a la oficina de correos algo dentro de Wednesday le dijo que era ella por lo cual entró con disimulo mirando distraídamente esperando escuchar la conversación entre aquella mujer y el repartidor.

 

 — ¿Hay algo para la inicial E.? — preguntó con una sonrisa, había imaginado mil rostros para E. pero ninguno como este

 

Una joven con las mejillas sonrosadas por el frío y una expresión entre la timidez además de determinación, no había ningún misterio en ella, sino vida, una vida que irradiaba por todos los poros sin darse cuenta 

 

 —Vaya parece que esta vez sí señorita Sinclair, espero que sea importante para llegar tan temprano — sacó el papel gris perlado, todavía con el sello intacto 

 

—Gracias señor Pilgrim, ¡Que tenga un maravilloso día! — sin poder contener la emoción Enid salió con la carta en mano sin abrir el sobre. Wednesday la siguió con la mirada, inmóvil como si observarla fuera un crimen, el viento levantó un mechón de cabello rubio y por un instante el sol tocó su rostro como un ángel que la puede consumir. 

 

La hija mayor de los Addams bajó la vista y salió del lugar montándose en su carruaje que la llevaría a su casa, estaba inexplicablemente perturbada, no sabía si la turbaba la curiosidad o la calidez. Thing se movió discretamente, haciendo un gesto de interrogación 

 

—Si—respondió Wednesday en voz baja, con un tono seco— Es ella

 

Y mientras el carruaje avanzaba Wednesday deslizó una mano sobre el pomo frió de su bastón, pensando en la siguiente carta ya con un rostro en mente podía sentir la perturbación resurgiendo en su ser pensando en acosar a aquella chica para mantenerla de cerca. 

 

La puerta de la mansión Addams se abrió con un gemido largo, cuando Wednesday cruzó el umbral, el amanecer apenas lograba atravesar las cortinas negras del vestíbulo pero la casa ya estaba despierta. 

 

Morticia estaba sentada en uno de los sillones tan erguida como una figura de porcelana mortuoria, Gomez a su lado se balanceaba nervioso sobre los talones como si hubiera ensayado aquella escena durante horas. 

 

—Mi pequeña tormenta— dijo Gomez con curiosidad y temor— ¿Dónde has pasado la noche? Estábamos preocupados por ti 

Wednesday se quitó el sombrero con lentitud y se deshizo del abrigo, sin responder acomodando sus trenzas intentando mantener la calma 

 

—Querida, solamente tu madre estaba…inquieta. Ya sabes como se preocupa cuando desapareces antes del alba

 

Morticia lo miró de reojo y él se corrigió de inmediato— Ambos estábamos inquietos

Wednesday le sostuvo la mirada imperturbable para responder con simpleza—Salí a caminar e inspirarme 

 

Morticia arqueó una ceja, apenas un milímetro como una sombra y dijo con voz neutral —Caminas con un sombrero de caballero, abrigo ajeno y rastros de tinta fresca en tus dedos, ocultas algo 

 

Como cuando era pequeña Wednesday escondió las manos detrás de la espalda mientras Gómez frunció el ceño esperando escuchar una respuesta 

 

—El disfraz era necesario—respondió eligiendo sus palabras como quien coloca cuchillos en fila

 

—No pretendía que nadie me reconociera 

 

—¿Nadie…o alguien en particular?—preguntó Morticia ladeando la cabeza con un interés que le retorcía las entrañas.

 

 Thing que había entrado sigilosamente comenzó a agitarse, pero Wednesday le lanzó una mirada firme y el pobre mayordomo de mano hizo un gesto de rendición silenciosa. Morticia se levantó entonces deslizándose hacia su hija con paso etéreo, le acomodó un poco las trenzas con gesto maternal. 

 

—Querida—susurró— La noche es amiga de la curiosidad pero también de las obsesiones 

Wednesday no apartó la mirada, pero sus párpados bajaron un segundo, apenas perceptible al ojo humano—No estoy obsesionada— respondió 

 

—No lo estás aún— rectifico Morticia resaltando la última palabra con una sonrisa fina como el hilo de una navaja

 

Gómez intervino rápidamente intentando aliviar la tensión del ambiente 

 

—Hemos preparado el desayuno, calabaza asada, té negro…y tu pastel de carne favorito ¿Por qué no nos acompañas? 

 

Wednesday negó con la cabeza —Gracias padre pero tengo trabajo que hacer en mi estudio 

 

—Muy bien querida, pero Thing te llevará algo de comer al estudio sin objeciones— Wednesday asintió una vez para subir las escaleras sin hacer ruido con el sobre gris perlado mientras Thing la seguía a distancia notando la perturbación de Wednesday Addams

 

Cuando llegó al estudio, empezó a organizar los dibujos de su querida E que ahora podía ponerle rostro, empezó a planear para investigarla conocer más de ella y le dijo a Thing para contratar a un investigador privado obteniendo la mayor información que pudiera. 

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La cafetería estaba llena como cada mañana, el tintinear de las tazas y el murmullo de los clientes formaba una música familiar para Enid pero ese día ella no escuchaba nada. 

 

La carta descansaba sobre la repisa junto a la caja registradora todavía cerrada, la había recogido al amanecer antes de ponerse el delantal y desde entonces sentía como un pequeño sol quemándole el pecho. 

 

Cuando por fin encontró un minuto libre, se deslizó hasta la pequeña mesa del rincón y abrió el sobre con manos que le temblaron un poco. La caligrafía elegante de V. Mortem la recibió como un susurro, luego de leer la carta Enid inhaló como si esas líneas le hubieran robado el aire, el papel como siempre olía a cera, tinta y algo más que no sabía nombrar pero que la estremecía

 

—¿Te llegó algo bonito?—preguntó Tyler desde el mostrador intentando sonar casual 

 

—Solo correspondencia, de mi madre—respondió ella intentando evadir y guardandola rápido dentro de su abrigo. Él la observó con esa sonrisa suya demasiado amplia, demasiado sostenida que le causaba escalofríos en el mal sentido.

 

Sacó su cuaderno mientras sus dedos parecían moverse solos, primero una línea, luego otra después sombras profundas en movimiento, poco a poco fue apareciendo una figura femenina sosteniendo una vela negra en un cuarto de penumbra: la luz apenas tocaba su rostro.

 

Yoko entró justo en ese momento, aún con el abrigo puesto —Oye Wolf, llegó tarde pero tráeme un café antes de que Bruno me pregunté alguna estupidez nuevamente— dijo sin respirar 

 

Enid cerró rápido el cuaderno —¿Qué escondes?—preguntó Yoko entornando los ojos 

 

—Nada— mintió ella, la sonrisa que tenía no la ayudo con la mentira en especial con su amiga 

Yoko suspiró y se inclinó para susurrar—¿Otra carta?—Enid bajó la mirada, sus mejillas ardiendo 

 

—Me gusta como escribe, eso es todo

 

—Uh-huh y tú no estás nada obsesionada, claro—sonrió Yoko dejándole un pequeño golpe en el brazo mientras le preparaba el café

 

 Con la carta aún palpitando en su bolsillo, supo que esa noche escribiría de nuevo, porque esas palabras le rondaban la mente y la llamaban.

 

Luego de hablar otro rato con Yoko ambas salieron de la cafetería dado que Enid ya había acabado su turno al llegar a su escritorio en la editorial Enid abrió la carta de su madre. 

 

Su madre siempre elegía el papel más caro y el tono más apagado como si las cartas tuvieran que lucir distantes para el contenido resultará más cálido, luego de romper el sello aparece su letra elegante. 

 

Enid, 

 

Espero que está carta te encuentre con buena salud, te escribo para informarte que estaré en la ciudad la próxima semana, he decidido tomar cartas en el asunto sobre tu soledad, te presentaré a alguien importante para nuestra familia: un socio cercano que traerá buena influencia para tu vida. 

 

Él nos llevará a la ópera de Winterhall, por supuesto tú tendrás que asistir conmigo procura comprar un vestido apropiado antes de mi llegada, no quisiera que destaques por las razones equivocadas, el tren llegará a Londres a las 15:00 para que me recojas en la estación. 

 

Atentamente, 

 

Esther Sinclair”

 

Enid se queda mirando la firma sin aire, ni un “te extraño” ni un “¿cómo estás?” solo instrucciones, citas, órdenes claras, exhala despacio, casi sonriendo con ironía. 

 

—Un vestido apropiado…claro—murmuró dándole un sorbo a su café frío empezando a trabajar intentando olvidar ambos sobres sin darle más poder del que ya tiene sobre su vida. 

Al llegar la noche lo primero que hizo al llegar a su hogar fue sacar su dibujo escribiendo una carta para llevarla temprano a la oficina dando una respuesta a V. Mortem que tanto la inspiraba y tanto le causaba intriga, deseaba conocer más de ella. 

 

Para V. Mortem,

 

He pensado mucho en lo que me escribió, no en la muerte, sino en la forma en que usted la mira. Con atención y con respeto. Como si no fuera un final, sino una presencia constante.

He dibujado lo que sus palabras me hicieron sentir, no sé si se parece a usted… o a mí.

 

 Quisiera hacerle una pregunta, aunque no sé si me corresponde.

 

 No por curiosidad banal, sino porque las voces también tienen cuerpo, y me pregunto cuál es el suyo

 

¿Es usted una mujer?

 ¿Un hombre?

 ¿O algo que no cabe del todo en esas palabras?

 

No busco un nombre, solo entender un poco más a la persona que escribe con tanta precisión… y tanta distancia.

Si decide no responder, lo comprenderé pero si lo hace, prometo leerle con el mismo cuidado con el que usted escribe.

 

— E.